default

Consejo Nacional de Seguridad


El Consejo Nacional de Seguridad o cualquier institución similar en cualquier parte del mundo, tiene que mantener secretos de Gobierno y de Estado que, indudablemente, no puede darse al conocimiento del público. Pretender que este Consejo diga todo lo que está haciendo y de que otras personas o comités puedan constituirse en parte intrínseca y de conocimiento de sus labores, en sencillamente desbaratar unos de los organismos más importantes de Estado.
Considerar que el Consejo Nacional de Seguridad tenga que estar informando a personas u organismos que no son de su resorte las delicadas investigaciones que adelante para afianzar la seguridad de todos los panameños, constituye una grave sospecha de tener en sus manos un material de vital necesidad para la debida defensa de todos.
No sabemos quiénes son los panameños que, aparte del señor Jarvis, tienen urgente necesidad de conocer los movimientos del Consejo Nacional de Seguridad. Jarvis quizás sea uno de los hombres mejor indicados para ocupar esa posición en momentos en que de verdad se viene conformando una inseguridad general en los países del mundo, lo que a nosotros nos incluye por las graves acciones del narcotráfico, lavado de dinero, inseguridad de nuestras fronteras y jactanciosas disposiciones de algunos que no comprenden la transcendencia de este organismo y de lo importante que es para la vida nacional.
Hemos querido darle prelación al contenido de esta columna de hoy por considerar que se está fraguando una irresponsabilidad de parte de algunos panameños que comienzan a atacar organizaciones serias y pilares de nuestra democracia, y sospechamos que algún trompo comienzan a enrollar en su empeño de desacreditar y de petardear a estos organismos desde ahora para sentar las bases de sus destrucciones.
Estamos observando cómo una de las instituciones más serias de Panamá, como el Tribunal Electoral, comienza a ser atacado de manera increíble, porque por allí aparecieron algunas cédulas o tarjetas plásticas. Este material no se encontraba en ningún despacho del Tribunal Electoral, sino en manos de una empresa que fue contratada para estos menesteres. Ya dos empleados fueron detenidos y un colombiano involucrado también fue puesto a órdenes de las autoridades.
El Tribunal Electoral será objeto de una columna nuestra muy próximamente, pero mientras podamos denunciar las maledicencias que se den en su contra lo vamos a hacer. Por más corrupción que haya, no podemos tocar las pocas instituciones que aún mantienen seriedad y prestigio en este país.
Disminuirá la afluencia del turismo interno y, consecuentemente, mermará la venta de productos agrícolas, comidas y demás, significando menos ingresos para la población. Esto, frente a una empresa termoeléctrica que prometió empleos pero que su estructura y su tecnología están totalmente automatizadas, lo que implica que probablemente sólo se empleará a dos ingenieros residentes y los demás empleados serán guardias de seguridad, porque, sencillamente, lo que es el mantenimiento lo harán empresas externas contratadas.
Por otro lado, en términos macros, una termoeléctrica no significa beneficios económicos para el país, porque su inversión es en motores y equipos que no se fabrican en Panamá, por lo tanto, la nación panameña no verá ningún beneficio de la millonaria "inversión" que se va a dar allí (el 98% de la "inversión" será en maquinaria y equipos que se producen en Europa).
Por otro lado, el combustible que se utilizará es petróleo ("bunker C" que es el último subproducto del refinamiento del petróleo y, por lo mismo, con la mayor concentración de contaminantes) producto que no se produce en Panamá, sino que habrá que importarlo.
Será como quemar los pocos dólares que están circulando en esta economía en crisis. Qué extraño resulta empecinarse en este engendro que no se necesita y, para colmos, crea más crisis, tanto ambiental como económica.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América