Consejos para triunfar
Si usted quiere llegar a tener éxito en lo que hace, siga los siguientes pasos: Dirija el pensamiento hacia una meta fija que desea conseguir. Sepa bien cuál es esa meta y no desvíe la atención de ella; Elabore un plan para lograr conseguir esa meta; un plan cuidadoso y detallado; Desarrolle un sincero deseo de realizar aquello que se quiere conseguir; Adquiera una confianza grande en la ayuda de Dios y en sí mismo; Dedíquese a una acción tenaz e incansable para lograr obtener la meta que se busca conseguir sin desanimarse por los obstáculos, las críticas, las circunstancias adversas o lo negativo que los demás piensen, digan o hagan. Esa energía concentrada hacia la consecución de una meta, atrae enormemente las oportunidades. Así resume el Padre Salesman la fórmula para el éxito.
El Padre Meyer dice: "Todo lo bueno que vivamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creamos y entusiásticamente emprendemos, de una manera impresionantemente favorable se transformará en algo real y beneficioso para nosotros" Claro que tiene que ser algo bueno, noble, que sirva para hacer a mucha gente feliz a través de usted. Dios lo bendice a usted con el éxito si pone toda su confianza en Él y lucha con perseverancia por sus metas.
No se olvide que usted es lo que piensa y será lo que desea ser. Cada uno es el resultado directo de sus pensamientos. Sus éxitos dependen, en mucho, de sus pensamientos. El gran problema es que mucha gente no piensa y menos piensa en grande. No hay tiempo para meditar, para soñar, para planear.
En nuestra cultura audiovisual, estamos tan inmersos en toda clase de ruidos e imágenes que ya no leemos, no nos retiramos a solas a meditar y, poco a poco, nos convertimos en seres superficiales fácilmente manipulables. El que no piensa, no triunfa.
Mucha gente culpa de sus fracasos a las circunstancias, a otras personas, a su origen desfavorecido por la carencia de bienes. Pero la mayor culpabilidad de los fracasos está en uno mismo.
Por eso hay que revisar en qué se está fallando. Ver por dónde está entrando el agua en el bote de nuestra vida, que nos puede convertir en náufragos. La sinceridad en esto hará superar ese gran obstáculo que nos impide triunfar. Cuando uno es sincero en esto, puede escalar la montaña que lo lleva hacia la cumbre.
Por otra parte, si usted confía en usted mismo, si cree que puede, puede. Si cree que sí es capaz de ser capaz, llegará a ser capaz. Hay que lograr una sugestión positiva. Uno de los grandes problemas que impiden a muchas personas alcanzar el éxito en la vida está en la tremenda falta de confianza en sí mismos, en el complejo de inferioridad. Repítase: Yo puedo hacerlo, sí puedo conseguirlo. Esto crea un ambiente de sugestión en el ánimo que lo lleva hacia el triunfo. Y crea profundamente en Dios, en su poder, en su fuerza que lo hará invencible. Él tiene un plan de éxito para usted. Dios no quiere que fracase. Él no nos dio la vida para vivir mediocremente, sino para ser en la vida como un árbol frondoso que da mucho fruto. Si usted ora, lee frecuentemente la Palabra y se entrega a Él de verdad, ¡con Dios, usted será INVENCIBLE!
El Padre Meyer dice: "Todo lo bueno que vivamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creamos y entusiásticamente emprendemos, de una manera impresionantemente favorable se transformará en algo real y beneficioso para nosotros" Claro que tiene que ser algo bueno, noble, que sirva para hacer a mucha gente feliz a través de usted. Dios lo bendice a usted con el éxito si pone toda su confianza en Él y lucha con perseverancia por sus metas.
No se olvide que usted es lo que piensa y será lo que desea ser. Cada uno es el resultado directo de sus pensamientos. Sus éxitos dependen, en mucho, de sus pensamientos. El gran problema es que mucha gente no piensa y menos piensa en grande. No hay tiempo para meditar, para soñar, para planear.
En nuestra cultura audiovisual, estamos tan inmersos en toda clase de ruidos e imágenes que ya no leemos, no nos retiramos a solas a meditar y, poco a poco, nos convertimos en seres superficiales fácilmente manipulables. El que no piensa, no triunfa.
Mucha gente culpa de sus fracasos a las circunstancias, a otras personas, a su origen desfavorecido por la carencia de bienes. Pero la mayor culpabilidad de los fracasos está en uno mismo.
Por eso hay que revisar en qué se está fallando. Ver por dónde está entrando el agua en el bote de nuestra vida, que nos puede convertir en náufragos. La sinceridad en esto hará superar ese gran obstáculo que nos impide triunfar. Cuando uno es sincero en esto, puede escalar la montaña que lo lleva hacia la cumbre.
Por otra parte, si usted confía en usted mismo, si cree que puede, puede. Si cree que sí es capaz de ser capaz, llegará a ser capaz. Hay que lograr una sugestión positiva. Uno de los grandes problemas que impiden a muchas personas alcanzar el éxito en la vida está en la tremenda falta de confianza en sí mismos, en el complejo de inferioridad. Repítase: Yo puedo hacerlo, sí puedo conseguirlo. Esto crea un ambiente de sugestión en el ánimo que lo lleva hacia el triunfo. Y crea profundamente en Dios, en su poder, en su fuerza que lo hará invencible. Él tiene un plan de éxito para usted. Dios no quiere que fracase. Él no nos dio la vida para vivir mediocremente, sino para ser en la vida como un árbol frondoso que da mucho fruto. Si usted ora, lee frecuentemente la Palabra y se entrega a Él de verdad, ¡con Dios, usted será INVENCIBLE!