Conservando para la gente
El bienestar de los seres humanos está íntimamente ligado a la salud del ecosistema donde vivimos.
¿Quién iba a pensar que al eliminar áreas de mangle se verían afectadas poblaciones de cientos de peces y organismos de los cuales dependen las pesquerías, alimento de 21 billones de personas en el mundo?
La falta de visión y comprensión de este tema, en ocasiones lleva a la errónea idea de que los que abogamos por la conservación de los recursos lo hacemos por "preferir" los intereses de los animales y plantas, sobre los de los humanos; nada más equivocado.
Los problemas ambientales resultaron ser mucho más complejos de lo que los gobiernos estimaron inicialmente. Por años ignoramos el valor de los recursos naturales y nuestra dependencia hacia ellos, actuando con superioridad sobre el ambiente y utilizándolo sin control.
Actualmente los criterios que se aplican a la conservación priorizan los ecosistemas que son más valiosos no sólo para la sobre vivencia básica humana, sino para mantener su calidad de vida.
Así, pues, los grupos que trabajamos por la sostenibilidad de los recursos marinos enfocamos nuestros esfuerzos de protección no sólo en criterios basados en el valor biológico del área, sino en el valor de este sitio para el hombre, ya sea por contener criadero especies de las cuales nos alimentamos, o por servir como zonas de amortiguamiento a actividades de alto impacto a ecosistemas claves para nuestra sobre vivencia.
Sabemos que una red de Áreas Marinas Protegidas ayuda a mantener las funciones de los ecosistemas marinos, reduce la degradación del hábitat, la pérdida de especies y restaura las pesquerías sobreexplotadas.
El efecto "rebalse" donde las especies marinas que encuentran refugio en las AMPs rebalsan de la misma, ha logrado que luego de años de trabajar en la conservación y uso sostenible de los recursos marinos del Parque Nacional Coiba, y sus alrededores, las comunidades pesqueras perciban las ventajas de proteger, manejar y usar sosteniblemente estos recursos, pues ahora encuentran más peces que antes y poco a poco se convierten en entes precursores de la conservación y el buen manejo.
Las áreas marinas protegidas no son un lujo, sino una necesidad, pues proveen servicios ambientales para los seres humanos, desde producción de oxígeno y alimento, hasta sitios de recreación y fuente de medicamentos.
El enfoque de "uso sostenible del recurso" permitirá que nuestras generaciones futuras puedan beneficiarse de los recursos que ahora disfrutamos.
El futuro de las pesquerías depende de los beneficios que le dan las Áreas Marinas Protegidas (AMPs).