Consideraciones de una asegurada
Con rapidez y precisión juramentaron recientemente, el nuevo Director de la Caja de Seguro Social: Guillermo Sáez –Llorens “Jura a Dios y a la patria cumplir… y si no es así, que Dios y el pueblo lo juzguen”; pero no se cumplió esa máxima con el anterior Director, René Luciani, quien fue “condecorado”, supuestamente por su labor en CONSALUD, a despecho del pueblo.
Como justificar una acción de esta naturaleza, cuando dicho funcionario permaneció agazapado durante todo el periodo que ejerció la administración de la institución, antes mencionada; etapa que se caracterizó por el envenenamiento masivo de cientos de asegurados (as) con el dietilenglicol, que les llevó a la muerte o les dejó secuelas negativas de gran consideración.
Lo peor es que aún siguen muriendo asegurados y no asegurados por esta causa, cuya mora judicial y económica, indigna tanto a los afectados como al ciudadano (a) común. Salvo las acciones tomadas con un par de chivos expiatorios, huérfanos de respaldo político, no parece pesquisado el hilo conductor que lleve a ubicar las responsabilidades de aquellos (as) que verdaderamente forjaron empresas y fortuna a expensas de la salud pública.
Por otro lado, la ausencia de una política clara y expedita en la atención integral de los derecho-habientes (hombres y mujeres) promovió un clamor ciudadano permanente, que se tradujo, insistentemente, en repetidos cierre de calles de parte de jubilados, pacientes de insuficiencia renal crónica y/o en paros de funcionarios: profesionales, técnicos y administrativos de la antes eficiente institución de seguridad social.
El camino a enmendar es vastísmo; conscientes como somos de que no se puede hacer de la noche a la mañana, esperamos, sin embargo, la solución inmediata a la solicitud de cupos médicos, sin el pre-requisito de sacrificar valiosas horas de sueño y de trabajo, para adquirirlos. Así mismo contar con los medicamentos que los facultativos recetan, sin discriminación de costos o género, pues en el cuadro básico de medicamentos, no se incluye un carbonato de calcio que incluya vitamina D, requerida para prevenir la osteopenia u osteoporosis, dolencias de graves repercusiones, que tienden a afectar más a las femeninas que a los hombres, por razones biológicas, culturales y sociales. Existe un alfa calcidol que contiene un microgramo de vitamina D, de uso restringido (nefrólogos, endocrinólogos, reumatólogos y cirugía general), ¿por qué no un carbonato de calcio que contenga vitamina D?
Tampoco concebimos la inexistencia de desintómetros en una institución que se precia de eficaz y efectiva; otra barrera discriminatoria de la salud femenina, cuya prevención es precaria en términos generales.
En octubre enfatizamos la campaña preventiva del cáncer de máma. ¿Cuál es la disponibilidad real de mamógrafos en la institución?