Consideraciones en la Mesa de Salud
El pasado 6 de julio, los participantes a la Mesa de Salud en el diálogo por la Concertación Nacional para el Plan Nacional de Desarrollo recibimos, para su estudio y discusión, la última propuesta que el Ejecutivo ha presentado a través de los dirigentes de la CSS y del MINSA, con la cual se pretende transformar y desarrollar el Sistema Público de Salud (SPS) de Panamá.
Realizaré algunas reflexiones y recomendaciones. En primer lugar, definir las etapas de Coordinación, Integración y Unificación como fases fundamentales en la construcción del SPS nos parece factible y viable, siempre que se tenga el tiempo suficiente para evaluar metas y objetivos alcanzados en cada una de estas etapas. La idea central es avanzar sin pausa, pero sin prisa, en la implementación de la propuesta en cada una de las regiones de salud del país.
La idea de crear un Consejo Nacional de Coordinación integrado por las instancias del MINSA, CSS y MEF paralelo en la conducción a un Consejo Consultivo y de Seguimiento compuesto por representantes de los 40 grupos participantes en la Mesa de Salud, nos expresa el significativo valor que se le está dando a la participación real de todos los protagonistas del universo sanitario, en el marco de la transparencia y rendición de cuentas, premisas irrenunciables en el sistema que estamos construyendo.
El tema fundamental del financiamiento deberá, una vez que se decida, proveer los fondos adecuados para asegurar la recuperación de la capacidad de respuesta óptima de la Red de Servicios del país, ejecutando inmediatamente, de ser posible, las recomendaciones que los tres grupos han realizado, para solventar la mora quirúrgica, las listas de espera de consultas para diagnóstico y tratamiento y la escasez de insumos médico quirúrgicos.
Por otro lado, el aporte del Gobierno deberá ser suficiente para devolver de manera gradual el gasto que los beneficiarios producen a la CSS, para terminar con los aportes que hacen los pensionados y jubilados al Programa de Enfermedad y Maternidad y para hacerse cargo de las partidas adicionales per cápita que se demandarán una vez se calcule cuál es el costo real de la atención óptima que merece cada panameño y que no estamos dispuestos a sufragar a través de aumentar la cuota obrero-patronal, sino que ya es tiempo que el impactante crecimiento económico que experimentamos, sea democratizado también hacia los asegurados cotizantes, quienes también pagamos impuestos.
En otro orden de cosas, no entiendo por qué esta última propuesta del Ejecutivo no reconoce que este nuevo Sistema Público de Salud, si bien es cierto sólo está organizando la provisión de servicios de la CSS y el MINSA a lo largo de los cuatro niveles de prevención y de todos los escalones de complejidad de la atención de las personas y del ambiente, también involucra la regulación y rectoría sobre el subsector privado de la atención.
Quién puede negar que las funciones esenciales de Salud Pública tienen como responsabilidad indeclinable al sector privado con o sin fines de lucro. Quién no reconoce que los principales y en ocasiones únicos proveedores de los equipos e insumos críticos pertenecen a empresas privadas, lo mismo que un importante grupo de entidades formadoras del recurso humano; profesional, técnico y administrativo. Quién puede negar el carácter privado de las variables que impactan en más del 70% sobre la salud de las poblaciones y que corresponden al medio ambiente bio-físico-social, incluyendo el laboral y los factores de riesgo (alimentación, tabaco, alcohol, ocio, recreación, etc.) que definen los estilos de vida. Entonces, no vemos por qué se trata de expresar que este sistema público no tiene alcance nacional, sino sólo al sector gubernamental.
Entiendo que en este país se irá avanzando por Región entre los estadios de Coordinación e Integración, pero resulta un absurdo administrativo-gerencial siquiera pensar que se pueden definir zonas de espacio población en donde se puede desarrollar en forma paralela el modelo de unificación con división de los roles de rectoría y provisión entre las dos instituciones, mientras que en otras regiones de Salud aún se están desarrollando las dos fases precedentes.
¿Qué rol tendrían los patronatos, CONSALUD y los diversos institutos que, al parecer proliferan, los cuales fragmentarían el peso específico de la capacidad de conducción del SPS, frente a una propuesta de consolidar todo los que hacemos, en el marco de un Plan Nacional de Salud consensuado y que vaya más allá de ser un tópico electoral para convertirse en un tema trascendente y compromiso permanente del Estado panameño?
Los puentes forman parte de un plan para mejorar la capacidad de carga y transferencia de la circulación vehicular.
Además de este puentes, se construirán en altura de las Acacias; Avenida Domingo Díaz, frente a Auto Depot; Avenida Nicanor de Obarrio con Vía Brasil; Avenida Ricardo J. Alfaro con la Avenida La Paz; a la entrada de Cerro Patacón; carretera Transístmica con la entrada a San Isidro; la intersección de la calle Canfield con la Avenida La Amistad; Avenida Israel con Vía Brasil; y la intersección de la Avenida Simón Bolívar con la vía Brasil.
Realizaré algunas reflexiones y recomendaciones. En primer lugar, definir las etapas de Coordinación, Integración y Unificación como fases fundamentales en la construcción del SPS nos parece factible y viable, siempre que se tenga el tiempo suficiente para evaluar metas y objetivos alcanzados en cada una de estas etapas. La idea central es avanzar sin pausa, pero sin prisa, en la implementación de la propuesta en cada una de las regiones de salud del país.
La idea de crear un Consejo Nacional de Coordinación integrado por las instancias del MINSA, CSS y MEF paralelo en la conducción a un Consejo Consultivo y de Seguimiento compuesto por representantes de los 40 grupos participantes en la Mesa de Salud, nos expresa el significativo valor que se le está dando a la participación real de todos los protagonistas del universo sanitario, en el marco de la transparencia y rendición de cuentas, premisas irrenunciables en el sistema que estamos construyendo.
El tema fundamental del financiamiento deberá, una vez que se decida, proveer los fondos adecuados para asegurar la recuperación de la capacidad de respuesta óptima de la Red de Servicios del país, ejecutando inmediatamente, de ser posible, las recomendaciones que los tres grupos han realizado, para solventar la mora quirúrgica, las listas de espera de consultas para diagnóstico y tratamiento y la escasez de insumos médico quirúrgicos.
Por otro lado, el aporte del Gobierno deberá ser suficiente para devolver de manera gradual el gasto que los beneficiarios producen a la CSS, para terminar con los aportes que hacen los pensionados y jubilados al Programa de Enfermedad y Maternidad y para hacerse cargo de las partidas adicionales per cápita que se demandarán una vez se calcule cuál es el costo real de la atención óptima que merece cada panameño y que no estamos dispuestos a sufragar a través de aumentar la cuota obrero-patronal, sino que ya es tiempo que el impactante crecimiento económico que experimentamos, sea democratizado también hacia los asegurados cotizantes, quienes también pagamos impuestos.
En otro orden de cosas, no entiendo por qué esta última propuesta del Ejecutivo no reconoce que este nuevo Sistema Público de Salud, si bien es cierto sólo está organizando la provisión de servicios de la CSS y el MINSA a lo largo de los cuatro niveles de prevención y de todos los escalones de complejidad de la atención de las personas y del ambiente, también involucra la regulación y rectoría sobre el subsector privado de la atención.
Quién puede negar que las funciones esenciales de Salud Pública tienen como responsabilidad indeclinable al sector privado con o sin fines de lucro. Quién no reconoce que los principales y en ocasiones únicos proveedores de los equipos e insumos críticos pertenecen a empresas privadas, lo mismo que un importante grupo de entidades formadoras del recurso humano; profesional, técnico y administrativo. Quién puede negar el carácter privado de las variables que impactan en más del 70% sobre la salud de las poblaciones y que corresponden al medio ambiente bio-físico-social, incluyendo el laboral y los factores de riesgo (alimentación, tabaco, alcohol, ocio, recreación, etc.) que definen los estilos de vida. Entonces, no vemos por qué se trata de expresar que este sistema público no tiene alcance nacional, sino sólo al sector gubernamental.
Entiendo que en este país se irá avanzando por Región entre los estadios de Coordinación e Integración, pero resulta un absurdo administrativo-gerencial siquiera pensar que se pueden definir zonas de espacio población en donde se puede desarrollar en forma paralela el modelo de unificación con división de los roles de rectoría y provisión entre las dos instituciones, mientras que en otras regiones de Salud aún se están desarrollando las dos fases precedentes.
¿Qué rol tendrían los patronatos, CONSALUD y los diversos institutos que, al parecer proliferan, los cuales fragmentarían el peso específico de la capacidad de conducción del SPS, frente a una propuesta de consolidar todo los que hacemos, en el marco de un Plan Nacional de Salud consensuado y que vaya más allá de ser un tópico electoral para convertirse en un tema trascendente y compromiso permanente del Estado panameño?
Los puentes forman parte de un plan para mejorar la capacidad de carga y transferencia de la circulación vehicular.
Además de este puentes, se construirán en altura de las Acacias; Avenida Domingo Díaz, frente a Auto Depot; Avenida Nicanor de Obarrio con Vía Brasil; Avenida Ricardo J. Alfaro con la Avenida La Paz; a la entrada de Cerro Patacón; carretera Transístmica con la entrada a San Isidro; la intersección de la calle Canfield con la Avenida La Amistad; Avenida Israel con Vía Brasil; y la intersección de la Avenida Simón Bolívar con la vía Brasil.