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Consideraciones para redactar


Todos, no importa cuál sea la profesión que ejerzamos, debemos preocuparnos por hablar y redactar, correctamente, nuestra lengua materna. Si no escribimos bien, el pensamiento se malentiende, malinterpreta o se entiende a medias. Por ello, antes de comunicarnos, formalmente, se requiere reflexión para transmitir el mensaje en la forma adecuada. El idioma, como dijera un gran escritor, no se aprende por contagio; hay que escucharlo con atención, estudiarlo y aprenderlo. Este debe tener como característica la claridad, la diafanidad y la comprensibilidad. Las normas establecidas por la Academia Española de la Lengua y, por consiguiente, de la Academia Panameña de la Lengua deben ser atendidas con rigurosidad porque el respeto y práctica de éstas preservan la unidad de nuestra lengua.
Mayor que la responsabilidad del ciudadano común lo es la de los docentes, en cualquier nivel de enseñanza. Didácticamente sería conveniente solicitar al redactor (educando), que haga un plan acerca de los aspectos de los cuales va a hablar; que ordene las ideas según su importancia y desarrolle las mismas. Se debe leer y releer lo escrito; si es posible, depurarlo, omitiendo frases o palabras superfluas. Hay que consultar el diccionario para evitar errores ortográficos y utilizar los términos adecuados. Revisar la puntuación y utilizar los signos que permitan enfatizar lo relevante y esclarezcan el escrito. Escoger, cuidadosamente, los vocablos y evitar la ampulosidad o el uso de palabras que se han leído últimamente, llenas de modernidad, pero que permiten al redactor expresarlas con significados diferentes y que dan la impresión de fatuidad por su parte.
La redacción dependerá mucho de la experiencia del emisor, de sus vivencias, de su estado anímico, de sus conocimientos, y de otros elementos que caracterizarán su propio estilo.La lectura analítica y reflexiva de cuentos, novelas, noticias y otros, enriquecerán las experiencias de los educandos y, poco a poco, permitirán que ellos vayan perfeccionando la redacción. Comprender y aceptar que nuestros muchachos no redactan correctamente no es la solución al problema, es el reconocimiento consciente de que el mismo existe; la búsqueda de la solución al mismo, ésa es nuestra tarea como docentes.
Existen muchísimas formas de solucionar el problema, y la iniciativa y vivacidad del educador, con la debida motivación al educando, pueden mejorar y superar la situación descrita.

101 años de Panamá América

 
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