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Consideraciones sobre la situación actual


Tengo la seguridad que la inmensa mayoría de grupos familiares y empresas nacionales han tenido que efectuar una reestructuración considerable de sus erogaciones y actividades frente al escenario severo que afecta al país en general.
La contracción vigente, sumada a la percepción negativa que expresa el panameño sobre la gestión del actual gobierno para capear esta precaria situación, puede arrastrarnos a condiciones socioeconómicas en extremo complejas a muy corto plazo.
El pasado lunes apareció el último sondeo de opinión que preparara la empresa Dicther & Neira para el diario La Prensa. Para comenzar, resulta alarmante que el 73.1% de los entrevistados considere mala (o muy mala) la gestión de la presidenta Mireya Moscoso en temas relacionados con política económica y empleos. Similar apreciación (66.5%) se produjo al calificar su papel en la tarea anticorrupción que supuestamente adelanta la administración gubernamental que ella dirige.
A pesar de ser órganos del Estado panameño independientes del poder ejecutivo - y con funciones muy disímiles entre sí - tanto el legislativo (66.8%) como el poder judicial (57.9%) cayeron dentro de la vorágine de censura colectiva que refleja el documento en referencia.
Estos indicadores, agregados al sentimiento desfavorable que registrara la muestra seleccionada sobre las finanzas en general y el desempleo en particular, plantean un problema colateral y directamente relacionado con la credibilidad de la coalición de partidos actualmente en el poder.
He manifestado en diversas ocasiones que la política no debiera ser otra cosa que la práctica de disposiciones favorables para conducir un Estado y procurar de esa forma el máximo bienestar para todos sus asociados. Cuando esta fórmula no se lleva a cabo, o en su defecto se percibe el ejercicio de mando como inconveniente por la mayoría de los habitantes de un país en particular, se produce una incredulidad nociva que paulatinamente corroe las estructuras donde se sustentan los sistemas de gobierno similares al nuestro.
Tal fue el caso de la República Bolivariana de Venezuela. Por las causas antes mencionadas se produjo un deterioro vertiginoso dentro de todos los grupos políticos que se agitaban en el hermano país suramericano. Este asunto condujo a la abrumadora elección popular de Hugo Chávez Frías - antítesis misma de quien debiera regir los destinos de dicha nación - con los vacuos resultados por todos conocidos.
La encuesta en mención indica que en la República de Panamá está germinando un fenómeno similar al arriba expuesto. Si bien es cierto que el Partido Revolucionario Democrático mantiene ese tercio de preferencia sostenida por parte del electorado nacional - y que Martín Torrijos Espino aún marca como el ciudadano con mayor posibilidad de llegar a la presidencia en el año 2004 - la figura del candidato independiente registró, en este período y dentro de la muestra analizada, un 30.7% de inclinación favorable.
Resulta interesante destacar - por partida doble - esa mínima ventaja de 1.8% que obtuvo el virtual candidato del PRD para los próximos comicios cuando el sondeo lo confrontó contra Alberto Vallarino Clement. La primera acotación es que la cifra a su favor (38.3%) pareciese ser el techo electoral de su partido. La segunda observación - relevante indicio - es que, de ese 36.5% que prefiere al ingeniero Vallarino, 50.3% lo desea como abanderado de una fuerza política distinta a esas que conforman la oposición y gobierno en la actualidad.
Ojalá y todos los involucrados dentro de este muy significativo sondeo analicen a profundidad el contenido que el mismo encierra. Aún hay tiempo para corregir, con aportes constructivos, gran parte del malestar que afecta al país entero. rbermudez@cableonda.net

101 años de Panamá América

 
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