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Consolidación de la Opción opositora


Lo paradójico de la nueva era democrática es los momentos que nos ha tocado vivir a todos. A Doña Mireya Moscoso le correspondió presidir el recibo del Canal Interoceánico y sus zonas adyacentes, como representante del Estado, de lo que fue, el más importante legado del General Torrijos, como producto de lo que él mismo llamó, una lucha generacional. Asimismo, a sendos gobiernos del Partido Revolucionario Democrático, heredero político del otrora brazo armado del país, le corresponderá, para mediados del 2009, haber presidido dos elecciones generales a todos los cargos de elección popular, que deberán haberse caracterizado, por su transparencia, por su pulcritud y por el total respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.
Lo paradójico también quiso que el gobierno del presidente Torrijos se encargara de encontrar una solución financiera al problema de la Caja de Seguro Social. Si para eso nada más se hubiera justificado el gobierno del presidente Torrijos, estamos seguros de que la Historia le guardaría un sitial privilegiado para su legado. Pero, la importante y retributiva reforma fiscal, el referéndum de ampliación del Canal, la negociación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, el mantenimiento de la disciplina fiscal y la calidad y cantidad de inversiones en infraestructura y de carácter social, cierran el complemento adecuado a una acción de gobierno, que si bien también ha tenido defectos, se puede calificar como de sumamente aceptable.
No podemos mirar para otro lado, cuando se presenta frente a nosotros la triste cara de la realidad de la seguridad social del país, ya no desde la perspectiva financiera; sino desde aquella que importa a la calidad del servicio que se presta. Lo mismo valga decir para el sistema de salud de todo el país, y para la ausencia de una iniciativa creíble, que bajo el paraguas de la unificación del sistema, atienda las necesidades de salud de la población. Qué decir del problema de transporte público, sobre todo en el área metropolitana, pero también en todo el país. De aquel que tenemos y está en bancarrota, y de aquel que aspiramos a tener. Y qué del ordenamiento vial, de la prudencia y mesura con la que debemos afrontar el desarrollo inmobiliario del país para guardar la calidad de vida de nuestras ciudades. Y qué, de la educación de nuestros hijos, cuyo programa de Estado no parece terminar de arrancar con seriedad.
Frente a esas carencias, es preciso reconocer que el gobierno muestra, a tres años de gestión, signos de fatiga, de falta de creatividad para enfrentarlos y de indecisión. Tal vez haya llegado el momento para que la oposición empiece a decirnos con su discurso crítico, no solamente lo que está mal, sino cómo piensa solucionar aquellos problemas que indefectiblemente el gobierno pasará a ella, por falta de tiempo para solucionarlos o por falta de capacidad política para salvar el impasse.
Ante esta realidad, saludo y miro con buenos ojos la inscripción del Ingeniero Alberto Vallarino Clement, en el Partido Panameñista. Debe ser el primer paso, para que la oposición intente consolidarse lo más posible alrededor de su figura, pero también, de un programa de gobierno que sea, como algunos dicen, una alternativa para desplazar al Partido Revolucionario Democrático del poder y una alternativa para hacer las cosas, por lo menos, mejor que aquél.
Para mí, con toda humildad, me parece secundario, si ello se consigue con el método tradicional de pactar las nóminas y someterlas a la aprobación de las Asambleas de cada partido político, o si se hace por el novísimo método de las elecciones inter partidarias. Bien dijo un político opositor recientemente, que la mayoría de la población independiente, que de todos modos decidirá la elección, no milita ni está inscrita en ningún partido político. Por lo tanto, de todos modos, el buen tino en la elección de los candidatos, es lo que decidirá, si al final, son o no beneficiados con el voto del pueblo panameño.
De allí que urge construir esta alternativa política como reconocimiento no sólo al gran vacío que existía antes de que el Ing. Vallarino demostrara su interés, pero también, a que queda demostrado una vez más que uno de los pilares de nuestro sistema democrático lo sigue siendo la alternancia efectiva en el poder. A partir de la construcción de esa alternativa y sobre todo, del contenido de sus propuestas, la oposición no puede dormirse en sus laureles frente a los retos que le presentarán los demás aspirantes que también quieren llegar al solio presidencial.
En los alrededores de Panamá Viejo, no se podrán edificar grandes torres, edificios o proyectos que de alguna manera tapen la Torre de Panamá Viejo.

101 años de Panamá América

 
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