Conspicuo
Adjetivo que equivale a ilustre, visible, sobresaliente. En estos días en que nos preparamos para celebrar la fiesta de San Ignacio de Loyola nos hacemos muchas preguntas.
Una de ellas sería, cuál es el jesuita más notable en este primer siglo de la historia de la república independiente panameña.
Indiscutiblemente, que a nuestras mentes aflora un enjambre de nombres.
Ahora bien, qué criterio usaremos para responder a esa pregunta, porque cualquier nombre que se escogiera sería el aventajado como dicen "secundum quid".
Necesariamente tiene que ser subjetiva la escogencia, pero con tendencia a ser objetiva.
Tiene que ser por sus ejecutorias, por el nivel adquirido dentro de la historia del país, por las pruebas que tuvo que pasar, por su personalidad, por su santidad.
Varios, decía, son los nombres como Maguregui, Idoate, Nicanor Ramos, Medrano, Laburu, los tres Iriartes,(Roque, Isidro y Juan (Jon)), Atucha, Fernando García, Cameno, Aguirre, Otaño, Mario Valenzuela, Bariáin, Sosa,Tomás Vicente, Aldaz etc...
A nuestro juicio, nos parece que el jesuita más conspicuo de este siglo fue Monseñor Francisco Javier Junguito, SJ.
Fue el primer Obispo de la Diócesis panameña de este siglo. El primer Obispo de la nueva nación. Desde 1901 a 1911.
Había nacido en 1841 y murió en 1911, vivió por tanto 70 años. A los 60 fue nombrado Obispo de la Diócesis de Panamá sufragánea de la de Cartagena.
"Mala época le tocó a la Diócesis para estar sede vacante desde julio 1899 hasta abril de 1901 en que fue preconizado-casi durante toda la guerra civil. Esta guerra estalló en octubre de 1899, era la guerra de los mil días. La Santa Sede, pese a esta circunstancia, nombró a Junguito.
De familia distinguida y de virtudes y convicciones cristianas, estudios secundarios y universitarios excelentes.
Sobresaliente en caligrafía, piano, polígloto. Acudió al llamado del Señor en la Compañía de Jesús, pero apenas ingresado sobrevino la persecución de Tomás Cipriano Mosquera.Vivió desterrado en Guatemala donde prosiguió estudios. Fue ordenado al presbiterado en 1875 por Monseñor Ulloa. Estando en Nicaragua en 1811, estalla una revolución encabezada por el general Zavala perseguidor de la Iglesia. Y así es como llega a Panamá. Enseña Moral en el Seminario. Filosofía en el Colegio Balboa, recién fundado, instructor eclesiástico del ejército.Capellán del Hospital Santo Tomás. Capellán de la cárcel. Era asimismo predicador de la Iglesia San Francisco que ya había retocado.
"La época-afirma Pedro Mega-en que le correspondió regir el Obispado de Panamá, no pudo ser peor." 1129 días de guerra hasta el 21 de noviembre 1902 en que se restableció la paz. "Habían quedado muchas heridas y era misión del Pastor restañarlas con el bálsamo del perdón cristiano..." " Vivió el momento hsitórico de la separación panameña para luego tropezar con Manuel Amador Guerrero con sus tendencias anticatólicas."
En la Constitución se consignó que el gobierno auxiliaría a la Iglesia Católica para formar un Seminario y ayudar a las misiones de las tribus indígenas. Ambas ayudas dejaron de pagarse.
Trabajó y sufrió lo indecible "y su vida pudo ser más larga, se acortó por los sufrimientos morales causados por los opresores de la Iglesia. De allí, que para mí sea el más conspicuo.
Una de ellas sería, cuál es el jesuita más notable en este primer siglo de la historia de la república independiente panameña.
Indiscutiblemente, que a nuestras mentes aflora un enjambre de nombres.
Ahora bien, qué criterio usaremos para responder a esa pregunta, porque cualquier nombre que se escogiera sería el aventajado como dicen "secundum quid".
Necesariamente tiene que ser subjetiva la escogencia, pero con tendencia a ser objetiva.
Tiene que ser por sus ejecutorias, por el nivel adquirido dentro de la historia del país, por las pruebas que tuvo que pasar, por su personalidad, por su santidad.
Varios, decía, son los nombres como Maguregui, Idoate, Nicanor Ramos, Medrano, Laburu, los tres Iriartes,(Roque, Isidro y Juan (Jon)), Atucha, Fernando García, Cameno, Aguirre, Otaño, Mario Valenzuela, Bariáin, Sosa,Tomás Vicente, Aldaz etc...
A nuestro juicio, nos parece que el jesuita más conspicuo de este siglo fue Monseñor Francisco Javier Junguito, SJ.
Fue el primer Obispo de la Diócesis panameña de este siglo. El primer Obispo de la nueva nación. Desde 1901 a 1911.
Había nacido en 1841 y murió en 1911, vivió por tanto 70 años. A los 60 fue nombrado Obispo de la Diócesis de Panamá sufragánea de la de Cartagena.
"Mala época le tocó a la Diócesis para estar sede vacante desde julio 1899 hasta abril de 1901 en que fue preconizado-casi durante toda la guerra civil. Esta guerra estalló en octubre de 1899, era la guerra de los mil días. La Santa Sede, pese a esta circunstancia, nombró a Junguito.
De familia distinguida y de virtudes y convicciones cristianas, estudios secundarios y universitarios excelentes.
Sobresaliente en caligrafía, piano, polígloto. Acudió al llamado del Señor en la Compañía de Jesús, pero apenas ingresado sobrevino la persecución de Tomás Cipriano Mosquera.Vivió desterrado en Guatemala donde prosiguió estudios. Fue ordenado al presbiterado en 1875 por Monseñor Ulloa. Estando en Nicaragua en 1811, estalla una revolución encabezada por el general Zavala perseguidor de la Iglesia. Y así es como llega a Panamá. Enseña Moral en el Seminario. Filosofía en el Colegio Balboa, recién fundado, instructor eclesiástico del ejército.Capellán del Hospital Santo Tomás. Capellán de la cárcel. Era asimismo predicador de la Iglesia San Francisco que ya había retocado.
"La época-afirma Pedro Mega-en que le correspondió regir el Obispado de Panamá, no pudo ser peor." 1129 días de guerra hasta el 21 de noviembre 1902 en que se restableció la paz. "Habían quedado muchas heridas y era misión del Pastor restañarlas con el bálsamo del perdón cristiano..." " Vivió el momento hsitórico de la separación panameña para luego tropezar con Manuel Amador Guerrero con sus tendencias anticatólicas."
En la Constitución se consignó que el gobierno auxiliaría a la Iglesia Católica para formar un Seminario y ayudar a las misiones de las tribus indígenas. Ambas ayudas dejaron de pagarse.
Trabajó y sufrió lo indecible "y su vida pudo ser más larga, se acortó por los sufrimientos morales causados por los opresores de la Iglesia. De allí, que para mí sea el más conspicuo.