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Constitución y democracia de ciudadanía


En el informe la Democracia en América Latina realizado por el PNUD se afirma que "En América Latina se ha alcanzado la democracia electoral y sus libertades básicas. Se trata ahora de avanzar en la democracia de ciudadanía. La primera nos dio las libertades y el derecho a decidir por nosotros mismos. Trazó, en muchos de nuestros países, la división entre la vida y la muerte. La segunda, hoy plena de carencias, es la que avanza para que el conjunto de nuestros derechos se tornen efectivos. Es la que nos permite pasar de electores a ciudadanos. La que utiliza las libertades políticas como palanca para construir la ciudadanía civil y social. La democracia hace a la vida, es mucho más que un régimen de gobierno. Es más que un método para elegir y ser elegido. Su sujeto, más que el votante, es el ciudadano".
La democracia tiene un rol fundamental en la medida que camine en dirección de ser una democracia de verdad que integre la democratización económica, que signifique crecimiento con equidad, satisfacción de necesidades básicas, sostenibilidad ambiental, redistribución de oportunidades. La democratización social, donde la gente se potencie como protagonista organizado de su propia transformación, y se impulsen la salud, educación, medio ambiente, entretenimiento y necesidad de solidaridad social. La democratización política, que se centre en la participación activa ciudadana, la descentralización y el desarrollo del poder local, la desmilitarización y el respeto a los derechos humanos.
La democracia que tenemos hoy es más formal que real, más representativa que participativa, más política que económica, más individual que social, más centralista que descentralizada. Nuestra democracia muchas veces parece tener el común denominador de excluir una real participación de los diversos sectores sociales y sus demandas reduciéndose solo a mecanismos formales de la democracia política.
Hace seis años sectores representativos de la sociedad civil, los partidos y el gobierno construyeron una visión conjunta del país que podemos y queremos hacia el 2020. En ese marco se abrió paso la idea de que una nueva Constitución era necesaria para acercarnos a los grandes objetivos nacionales. Hace dos años, en su primera Asamblea General, el Foro organizó la Mesa de Nueva Constitución que por espacio de dos años se ha activado en la tarea de elaborar 153 propuestas de cambio constitucional, labor culminada en abril de este año cuando los integrantes del Foro en Asamblea General aprobaron esas propuestas constitucionales.
Simultáneamente muchos miembros del Foro incluido su Grupo Dinamizador, participaron de la campaña nacional para lograr la incorporación de una quinta papeleta en las elecciones del 2004, con el objetivo que la ciudadanía ubicara si el país debía dotarse de una nueva constitución mediante la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente paralela democráticamente electa y que esto se realizara en los dos primeros años de gestión del nuevo gobierno. La campaña logró sumar cien mil firmas bajo el liderazgo del Comité Ecuménico, incluyendo la firma del actual Presidente electo.
La participación del Foro en dicha campaña condujo a la aprobación por consenso en una Asamblea General del Foro realizada en febrero, de un comunicado público mediante el cual se solicitó a la Presidenta de la República que introdujera la quinta papeleta mediante decreto ejecutivo. Estos y otros esfuerzos ciudadanos por incorporar una quinta papeleta no fueron asumidos tanto por el gobierno actual como por diversos partidos políticos.
Las propuestas de reformas que se presentaron en la actualidad buscan incorporar un tercer método de reforma constitucional a través de la asamblea constituyente paralela, formada por 41 miembros de representación partidaria y de libre postulación, que podrá ser convocada por iniciativa popular que deberá reunir 25% de la población electoral. Ese porcentaje significaría medio millón de firmas hábiles, lo que es muy alto por lo que debe reducirse a por lo más 10% de las firmas, garantizándose que los mecanismos de recolección serán transparentes y expeditos. Además debería introducirse una cláusula transitoria mediante la cual el gobierno entrante adquiera el compromiso de convocar durante los dos primeros años de su mandato una Asamblea Nacional Constituyente democráticamente electa con representación paritaria de los partidos políticos y de los diversos sectores ciudadanos.
Ideas como la Asamblea Constituyente, como la iniciativa popular accesible y transparente, como las 153 propuestas de cambios construidas en el Foro son partes inherentes de la construcción de una democracia de ciudadanía. Las reformas propuestas no deben ser cambios cosméticos para contrarrestar los cambios necesarios, ni deben ser el final del camino sino el inicio del mismo. La democracia debe avanzar hacia construir sistemas de gobierno donde las decisiones surjan del debate que respete las diferencias, que construyan el consenso respetando el disenso, en el cual el poder se distribuya y amplíe para que no se concentre hegemónicamente en pocas manos.
(raulleisr@hotmail.com)

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