default

Constituyente sí, pero...


El sistema neoliberal imperante está en crisis económica, política, social y moral, y por tanto, la clase gobernante ya no puede seguir gobernando como antes. Esto lo notamos en las críticas que podemos hacerle hoy al sistema. No es el gobierno, es el sistema y las clases gobernantes quienes están en crisis: la llamada clase política, la clase empresarial, los partidos burgueses y neoliberales, su inmoralidad, su ilegitimidad, su incapacidad para dar respuesta a los problemas nacionales, incluso, ya ni siquiera el sistema es capaz de satisfacer a todos los sectores dominantes en medio de la corrupción política y en los negocios. También está en crisis la llamada seguridad jurídica.
Hay muchas cosas que podrían cambiar vía una constituyente: la partidocracia con su poder y subsidiada con fondos del Estado, los negociados del Ejecutivo, los privilegios del Legislativo, la politización del Judicial, los altos sueldos enmascarados de gastos de representación para evadir impuestos y pago de cuotas a la CSS, tanto en el gobierno como en la empresa privada, etc. Podrían cambiar también la penalización de estos delitos, la falta de justicia. Se podría conseguir con una constituyente que el Estado cumpla con lo que hoy establece la Constitución en materia social, que el Estado cumpla un papel más dinámico en la economía, que no permita los abusos de la empresa privada (monopolios, control de calidad y de precio) y asuma los servicios públicos fundamentales, papel establecido en la actual Constitución y que ha abandonado con la política neoliberal. Sin embargo, tal como están planteadas las cosas ahora, la Constituyente sólo serviría para revitalizar o legitimar a la actual clase dominante corrupta. ¿Por qué? Porque una constituyente bajo las actuales circunstancias sería convocada por los actuales poderes corruptos y desprestigiados; sería bajo sus instrumentos habituales, el Tribunal Electoral (TE) y las leyes vigentes que le dan ventajas a los partidos políticos.
Además, estos poderes corruptos cuentan con todos los recursos materiales. En otras palabras, tendrían una correlación de fuerza favorable y, por consiguiente, tendríamos como resultado una constituyente muy parecida a la actual Asamblea Legislativa. Es más, se habla de Constituyente sin poder originario, paralela, etc.
Una Asamblea Constituyente legítima sólo podría darse cuando haya un verdadero poder del pueblo. Y esto se daría cuando el pueblo sustituya la "corruptocracia" y reemplace el sistema neoliberal por uno que no sea excluyente; cuando el pueblo convoque, por voluntad propia, a una constituyente con poder originario, es decir, que sea ella misma fuente de derecho (no dependiente del poder anterior) y se dé, libremente, el sistema y gobierno que considere justo.
En síntesis, hay una crisis y se justifican cambios constitucionales y revolucionarios; pero -al parecer- lo que se está planteando es que los mismos que nos llevaron a la crisis se renueven y sigan gobernando. Esto es pedirle peras al olmo.
Lo que cabe es producir un cambio verdadero y que el pueblo se dé el sistema y gobierno que mejor responda a sus intereses. De lo contrario, bajo las actuales circunstancias, se estará planteando cambiar la Constitución para que nada cambie y todo siga igual. La palabra la tienen los sectores populares.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América