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Constructores de una Nueva Nación


Una de las coyunturas electorales de mayor trascendencia histórica para la República de Panamá, la constituye sin lugar a dudas la que se verificará el próximo dos de mayo.
Un millón 746,885 panameños tendrán la responsabilidad de escoger a una de las tres propuestas presidenciales con la cual se entrará a un nuevo milenio, caracterizado por las inflexibles teorías neoliberales que ponen en manos del mercado la suerte del mundo actual.
¿Quién mejor entonces que un hijo del General Torrijos, como lo es Martín, para recoger la bandera, darle un beso y marchar hacia adelante con un torrijismo fresco y renovado?
Desde su tumba, el General Torrijos continúa tendiendo puentes a su pueblo, puentes de libertad y de esperanzas, sueños que sólo son posibles en unidad, armonía, justicia y equidad.
Esto último, a nuestro juicio, lo ha interpretado justo a tiempo el candidato Martín Torrijos, al convocar y sumar a su campaña a todos aquellos panameños que tengan en su agenda construir una nueva nación.
El nombre Constructores de la Nueva Nación, es oportuno y trascendente en el momento en que un nuevo milenio otea en el horizonte coincidiendo con una fecha que pondrá a prueba la voluntad y capacidad de los panameños de conducir y orientar su futuro sin tutelajes ajenos a su cultura e idiosincracia.
El 31 de diciembre de 1999 el sueño del General Torrijos y de todos los panameños que ofrendaron sus vidas por una patria libre y soberana, será entonces placentero.
La propuesta de Martín Torrijos, que cada día gana más adeptos, es vista con buenos ojos por un sector significativo de panameños independientes y hasta el momento se ha mantenido en el primer lugar de todas las encuestas llevadas a cabo por connotadas firmas dedicadas a estos menesteres.
La síntesis de este anhelo, no dista mucho de la realidad que se verá expresada en las urnas el próximo dos de mayo, dada la importancia estratégica que se deriva de este evento electoral, ya que quien resulte vencedor tendrá sobre sus espaldas la enorme responsabilidad de darle seguimiento a las conquistas del pueblo panameño consignadas en los Tratados Torrijos-Carter, mismos que ponen fin a la presencia lascerante de un ejército invasor en las riberas del Canal.
Percibimos, en consecuencia, a Martín Torrijos como una propuesta ética, como un animador del consenso, de la equidad y la justicia en beneficio de aquellos que no tienen quién los represente. Es cierto que el espíritu de Torrijos jugará un papel determinante en la conciencia de los 344 mil 362 adherentes con que cuenta el Partido Revolucionario Democrático (Panamá. América : 13-6-98) no obstante, la victoria sólo será contundente si la membresía del mayor partido que registra la historia republicana de este país, va a las urnas el próximo dos de mayo con un criterio del voto íntegral, es decir, anteponiendo los intereses del partido por encima de meros intereses localistas y mezquinos.
Les toca ahora a los Constructores de una Nueva Nación mantener viva la llama de la justicia al estilo torrijista, al estilo que entiende el pueblo dejando a un lado los viejos esquemas del secretismo y la exclusión deliberada.

101 años de Panamá América

 
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