default

¿Consumidor o consumista?


Como es tradicional, durante esta época se vuelca sobre los consumidores toda una avalancha publicitaria, con el ineludible fin comercial de captar la mayor parte de los recursos económicos, tales como ahorros, bonificaciones y la última partida del décimo tercer mes. Pareciera que el lema principal, del famoso banco de la familia panameña y que con tanto pregón se nos anunciaba, se haya tergiversado con el de "no se quede atrás, gásteselo todo".

Promover los productos y servicios, de manera masiva, es facultad del comercio, pero como orientadores de la opinión pública, consideramos indispensable exhortar a la población, a discernir entre todo lo que se ofrece, aquello que realmente necesite y pueda adquirir.

No se trata de limitar los deseos y metas, por las cuales se ha sacrificado en ahorrar parte de su dinero. Si no de ponerle un alto al consumismo excesivo, Ya que éste no hará otra cosa que afectar el presupuesto familiar dejándolo inerte para afrontar necesidades reales.

Según cifras del consumo per cápita del panameño promedio, el mismo aumenta todos los años y en todos los niveles, lo que nos cataloga como un país consumista. De allí la impostergable necesidad de implementar y fomentar los programas de educación al consumidor, en todos los sectores de la sociedad.

Ser un consumidor responsable es ser realista, es aquel que no compra todo lo que le ofrezcan ni le pongan a su alcance, que medita si es indispensable el producto o servicio que comprará o es para satisfacer un capricho o no quedarse rezagado porque el vecino o algún familiar adquirió algo mejor. Mientras que el consumista, no le interesa comparar precio, calidad, y cree que todo que le ponen adelante es necesario sin importarle que ya tiene algo parecido, o que quedará endeudado.

Frente a la incertidumbre económica, resulta fácil pronosticar que el próximo año pueda ser un poco difícil, para no ser tan pesimistas. De allí la importancia de frenar el consumismo desenfrenado, que nos consume sin distinción de raza, religión y poder adquisitivo. El consumismo es una enfermedad que poco a poco, causa un gran daño al bienestar, tranquilidad y salud del consumidor.

Sigamos el sabio consejo de no gastarlo todo, porque quien lo hace pierde la seguridad que brindan los ahorros, quedando a disposición de lo que ocurra, de la suerte. No deje todo para última hora, porque en medio de la prisa y la confusión no podrá decidir razonablemente sobre lo conveniente para usted y su familia. Haga una lista de sus necesidades reales, cotéjela con sus ingresos y ahorros, elimine aquellas cosas que no estés seguro, ajústese el cinturón del presupuesto, y haga una buena compra sin sobresaltos ni posteriores problemas financieros. Recuerde que un consumidor difiere del consumista.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América