Contaminación acústica
Siempre que hablamos de contaminación del ambiente, todo el mundo piensa en la tierra, en el aire y en el agua; pero existe un tipo de contaminación que no se percibe con la vista, sino con el oído: La acústica. Los especialistas indican que es preocupante, porque puede ocasionar sordera, estrés, hipertensión, insomnio y una merma en la productividad. Los niños que asisten a clases en un entorno ruidoso pueden tener problemas con la lectura.
En algunos países donde los gobiernos se preocupan por el bienestar de sus habitantes, practican la medicina preventiva; esto se traduce en ahorro de dinero para el Estado. Si en nuestro país, copiáramos estos ejemplos, la Caja de Seguro Social (CSS) se ahorraría grandes sumas de dinero en la compra de medicinas costosas, como la amlodipina, porque la mayoría de las personas que acuden a los centros de atención médica sufren de hipertensión y el ruido puede ser la causa.
La Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) puede ayudar a evitar que los ciudadanos enfermen si aplicara el reglamento de tránsito vehicular y multara a los conductores infractores por emitir gases, ruidos o sonidos excesivos, que está establecido en el reglamento.
En todo el país tenemos ese problema, pero en donde más afecta es en la ciudad capital. Opino que los casos de violencia, en cierta forma, son consecuencia de este problema.
En el distrito donde residimos en el interior es muy común que cinco de cada 10 carros usen dispositivos en los escapes para hacer ruido y las autoridades no hacen nada para solucionarlo, siendo ésta una prohibición. Cuando hablamos por teléfono o conversamos en el portal o dentro de la casa, tenemos que hacerlo pausadamente, porque tenemos que esperar que pasen esos ruidosos autos, que son muchos, para poder seguir conversando. Este ruido incrementa con la velocidad excesiva con la que transitan, la cual combinan con sus bocinas, que las suenan por el gusto, precisamente frente a los letreros que dicen zona de silencio, en cualquier hospital o policlínica.
No estoy de acuerdo con eso de aplicar la ley un solo día y después los conductores hacen lo que les da la gana. La ley debe ser consistente y los operativos permanentes.
Los agentes de tránsito sólo le ponen atención a la licencia, la placa y al revisado. Tienen que hacer una inspección más detallada de los autos y si encuentran a uno de estos conductores desequilibrados que le quita, inclusive, a un carro nuevo el silenciador de fábrica para ponerle otro que haga ruido, tienen que multarlo y sacarlo de circulación, hasta cuando lo modifique para que no siga enfermando a más panameños.