Contaminación: una amenaza latente
Panamá no está expuesta a un accidente nuclear tipo Chernobyl ni tampoco vive los niveles de contaminación de ciudades latinoamericanas como Santiago de Chile y México D.F., pero si continuamos sin poner control a la basura tóxica que producimos y a los gases contaminantes, muy pronto tendremos que utilizar máscaras de oxígenos para salir a la calle y restringir la circulación de los autos.
Desde tiempos remotos el problema de la contaminación ha influido en la humanidad. Nosotros no escapamos a esta realidad, pero anteponemos otros problemas como la pobreza, el desempleo y la inseguridad, sin tomar en consideración que la calidad del aire que respiramos y el agua que bebemos son indispensables para poder vivir.
Unas 180 mil toneladas de desechos peligrosos se producen cada año en el sector industrial local, de los hospitales salen 5,3 toneladas de basura contaminada diariamente y el sector agrícola produce cerca de 300 toneladas de basura tóxica
¿A dónde cree usted que va a parar la gran cantidad de desechos peligrosos y otros contaminantes que se producen en la industria y los hospitales como lo son las aguas servidas aceites, de motos, ácidos de baterías, agroquímicos, envases plásticos o de latas, gasas, jeringuillas, sangre humana, sueros, plasmas, tejidos, órganos, partes y fluidos del cuerpo que se remuevan durante las autopsias, cirugías y otras intervenciones quirúrgicas?
Cientos de desechos peligrosos tienen como destino el relleno sanitaria de Cerro Patacón, otros van a parar a quebradas, ríos, riachuelos, y a la ya contaminada y fétida, Bahía de Panamá.
Hospitales y clínicas tanto privadas como públicos son los grandes generadores de desechos hospitalarios. Actualmente se producen 5,3 toneladas de basura hospitalarias, pero para el año 2020 se estima que esa cantidad aumentará a 9,15 toneladas diarias.
Expertos en el tema, como la doctora Marcia Smith, quien trabajo por más de diez años en el Toronto General Hospital, en Estados Unidos, aseguró que en Panamá ningún hospital ni clínica cuenta con un programa para la eliminación efectiva de los desperdicios peligrosos.
La galena precisó que los hospitales y clínicas producen 146 tipos de basura peligrosas, la cual en su mayoría es depositada en el vertedero de Cerro Patacón.
Otros hospitales combinan la basura peligrosa con la común, lo que es una práctica muy grave y que amenaza con crear una epidemia en el país, advirtió la galena.
Manifestó que los incineradores no es una solución al problema porque los mismos contaminan el ambiente por los gases y partículas que logran infiltrarse en el ambiente.
De acuerdo con la experta, existen más de cinco sistemas para la eliminación de la basura peligrosa hospitalaria y los costos de los aparatos oscilan entre los 250 mil y 350 mil balboas.
Indicó que Panamá debe adoptar con urgencia un sistema para reducir la basura hospitalaria en los mismos centros de salud, porque sí se continúa con el uso de Cerro Patacón como depósito de toda la basura pronto puede desatarse una epidemia.
Por otro lado, unas 1,146 empresas producen cada año 53,439 toneladas de desechos sólidos como envases, sólidos orgánicos, sólidos inorgánicos y otros. Entre los semisólidos se producen 1,981 toneladas cada año, que incluye pinturas, tintas lodos orgánicos y lodos inorgánicos.
La mayor parte de los residuos peligrosos que se producen en la industria son líquidos, entre los que están los residuos acuosos, ácidos, soluciones cáusticas, ácidos acuosos, solventes, aceites, aceites de autos y de baterías.
En la agroindustria se producen químicos y fertilizantes de granos, cuya cantidad se estima en 300 toneladas al año.
Pero si los ríos, quebradas y la bahía están contaminadas con todos estos desechos que produce la industria y la agroindustria, hay que señalar que el aire anda casi igual de contaminado.
Según un monitoreo realizado recientemente por el Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá los lugares donde hay más contaminación en la capital son: el cruce de la Ricardo J. Alfaro y la Transístmica, donde está el puente elevado de San Miguelito; el puente elevado entre la Cervecería Nacional y la Universidad de Panamá; el Puente de Las Américas, y cerca del Cuartel de Bomberos, en Carrasquilla en la vía España.
En todos estos sitios se encontró un alto o mediano movimiento vehicular por lo que existe la presencia de contaminantes como: dióxido de nitrógeno(NO2), plomo (Pb) y otras partículas menores a 10 micras (PM10).
El NO2 es un componente químico agresivo que produce infecciones, disminuye la eficiencia respiratoria y la función pulmonar en los asmáticos; mientras que el PM10 ingresa los pulmones y causas daños severos.
El plomo, por su parte, ocasiona efectos adversos en el desarrollo y función del sistema nervioso central y baja la puntuación en exámenes de coeficiente intelectual. Los autos en Panamá que usan gasolina emiten diariamente una tonelada aproximada de plomo a la atmósfera. Se prevé cambiar a la gasolina sin plomo en el año 2001.
Tenemos áreas en la capital donde los niveles de concentración del plomo son de 3.0 unidades por metro cúbicos, lo que equivale al triple del límite permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que es de 1.0ug/m3.
Las personas que transitan las calles, los que viven y trabajan cerca de las avenidas, los vendedores ambulantes y los policías de tránsito, son los más expuestos a estas sustancias contaminantes peligrosas.
Recientemente, durante la celebración de la "Semana del Aire Libre" el representante de América Latina de la Fundación Suiza para el Desarrollo Técnico (Swisscontac), Jon Beckel, propuso un sistema de control de emisiones para los vehículos con el fin de reducir la contaminación del aire en la ciudad de Panamá.
De acuerdo con el experto, el problema de emisiones de gases tóxicos en la capital se puede resolver paulatinamente y un primer paso podría ser la instalación de un sistema de control en los automóviles que circulan en la ciudad.