Contaminación y mercado
(AIPE) - Para muchos ecologistas lo que más daño hace al medio ambiente es el calentamiento global y aunque todavía no se sabe cuánto de ese fenómeno se debe a emisiones contaminantes de los países industrializados y cuánto a un proceso natural que se repite periódicamente en nuestro planeta desde tiempos inmemorables, siempre culpan del recalentamiento a los países más industrializados y más desarrollados.
Es frecuente que los ecologistas, más por sus creencias políticas que por su preocupación por el medio ambiente, responsabilizan al libre mercado y a la economía capitalista del supuesto deterioro ambiental. Eso es totalmente falso. La caída del Muro de Berlín, al permitirnos comparar las economías de las dos Alemanias, nos dejó muy claro que quienes vivían bajo el sistema socialista, centralmente planificado, sufrían de mucha mayor contaminación que en la Alemania occidental y capitalista.
La falta de desarrollo, el atraso tecnológico y la ausencia de innovaciones que hace 20 años nos reveló la caída del Muro de Berlín comprobaron que los monopolios estatales generan considerablemente más contaminación que el sistema capitalista de libre empresa. En la Alemania socialista, la mayor parte de la población se calentaba con carbón, lo cual estaba prohibido en la Alemania capitalista por ser exageradamente contaminante. Además, la mayoría de los automóviles en la Alemania socialista tenían motores de dos tiempos, tecnología anterior a la Segunda Guerra Mundial, y eran vehículos que contaminaban 90 veces más que los de Alemania occidental.
Al analizar otros tipos de contaminación, como en el agua y la basura, comprobamos que en los países subdesarrollados que sufren de grandes dosis de estatismo, gran parte de la población bebe agua contaminada y vive –literalmente- junto a sus excrementos. Esa contaminación es mucho peor que el calentamiento atmosférico y las soluciones dependen totalmente del acceso a recursos adicionales, lo cual se logra únicamente a través de nuevas inversiones y del crecimiento y desarrollo de los mercados.
La destrucción del medio ambiente la sufren mucho más intensamente los países que practican el estatismo monopólico. Por el contrario, en los países donde funciona la libre competencia y demás mecanismos de mercado -que implican respeto a los derechos de propiedad y a la libertad individual- se genera mucho menos contaminación y se logra mucho mayor bienestar.
*Profesor mexicano de economía política.
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