Contradicción de EU en torno a Chávez
El gobierno de Estados Unidos (EU) sigue empeñado en enviar un mensaje ambiguo con respecto a sus relaciones hacia el presidente venezolano Hugo Chávez. Por un lado, tanto el secretario de Estado, Colin Powell, como el encargado de la política latinoamericana, el secretario adjunto Otto Reich, enfatiza que EU apoya al mandatario, cuyo gobierno es producto de elecciones libres y democráticas, y se opone a los golpes militares "en cualquier país". Al mismo tiempo ambos instan al público venezolano para que "acepte las disculpas de Chávez por sus errores", como si se tratara de un alumno travieso.
En recientes discursos, pronunciados en Washington y Miami, Reich advirtió: "Como un líder democráticamente electo, el presidente Chávez es el presidente legítimo de Venezuela. Y como tal, tiene la responsabilidad de no socavar las instituciones democráticas, ni de inhibir la actividad democrática. Al llamar a la reflexión nacional y al diálogo, Chávez ha dado un paso esencial" "Exhorto a todos los venezolanos de buena fe que entren al diálogo y trabajen juntos para anudar las instituciones democráticas y de aceptar las disculpas del Presidente Chávez por sus errores y le ayuden a evitar que los repita...Como este gobierno ha venido diciendo, y como fue confirmado por el secretario General de la OEA en su misión a Venezuela, la raíz de la crisis actual se encuentra en la polarización y la política de enfrentamiento que esgrimen los líderes venezolanos. Nuestra posición siempre fue, y continuará siendo que la crisis debe resolverse de manera pacífica y democrática, de acuerdo con la Constitución de Venezuela y la Carta Democrática Interamericana" "...Nos complace el llamado de Chávez a la reflexión nacional y al diálogo, y exhortamos a todos los venezolanos que se unan en aras de resolver sus diferencias de una manera civilizada y expedita".
Los adeptos de Chávez han acogido con cierta sorna las palabras de Reich, considerando que el gobierno del presidente Bush en ningún momento ha disimulado su antipatía por la orientación política del mandatario venezolano, particularmente por la ostentosa amistad que lo une a su homólogo cubano, Fidel Castro, así como las oberturas aventuradas que lanzó hacia Libia e Irak. Pero Washington, al igual que varios gobiernos latinoamericanos, también tiene diferencias institucionales y jurídicas con los pronunciamientos chavianos, como su adicción por la "democracia participativa" cuando todos los pactos políticos interamericanos tienen como fórmula básica la "democracia representativa".
En su presentación la semana pasada ante los empresarios y académicos que asistieron a la reunión anual del Council of the Americas en el Departamento de Estado, Powell se esmeró en denunciar el motín militar que puso en peligro a la democracia venezolana de una manera contundente y muy distinta al equívoco lenguaje de la reacción inicial de Washington. La crítica a Chávez, sin embargo, no se hizo esperar. En un lenguaje que difícilmente usaría con los aliados europeos, el jefe de la diplomacia estadounidense Powell señaló: "El presidente Chávez debe implementar con hechos sus promesas a una reconciliación nacional y al respecto de los principios democráticos. Le instamos para que trabaje con la OEA. Quisiéramos trabajar con él en el contexto de la Carta Democrática de la OEA con el propósito de facilitar un genuino fortalecimiento de las instituciones democráticas venezolanas en nombre de todos los venezolanos".
Lo curioso de esta declaración es que Estados Unidos fue el único país del hemisferio que no se movió de inmediato para condenar al golpe venezolano como lo hicieron los 19 jefes de Estado reunidos en Costa Rica.
El impacto negativo del frustrado golpe para el sistema interamericano fue subrayado sin rodeos por el canciller brasileño, el Dr. Celso Lafer, al afirmar: " Tomamos lo ocurrido como una ruptura del orden institucional. Un golpe de Estado es un golpe de Estado. No hay hoy día golpes buenos y malos. Hay golpes. Esto significaba la necesidad de una reacción rápida de la comunidad internacional que nosotros representábamos, el Grupo de Río y la OEA. La postura nuestra fue muy clara. Creo que tuvimos un papel positivo para crear un entorno internacional favorable a la deslegitimación de cualquier tentativa de ruptura del orden institucional".
Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano y profesor de la Universidad de Georgetown, tiene una explicación más benigna que muchos otros críticos. "El Gobierno de Estados Unidos dejó de expresar su preocupación por la evidente interrupción en el proceso constitucional de Venezuela". Shifter reconoce que los otros líderes latinoamericanos tuvieron una respuesta muy distinta. Preocupados de que el escenario venezolano podría convertirse "en un foco de contagio para sus frágiles democracias, inmediatamente tomaron la iniciativa para condenar al golpe, invocando la nueva carta democrática adoptada siete meses antes".
Asimismo, en un artículo publicado en Los Angeles Times, el catedrático acierta que uno de la corrupción ha sido uno de los problemas más fundamentales que explican cómo un país con sus legendarios recursos de petróleo aún tiene un 70 % de su relativa pequeña población de 14 millones viviendo en una abyecta pobreza. Es cierto que mientras Chávez ha acusado a los gobiernos anteriores de corrupción, la oposición política dice que sus adeptos siguen la misma triste tradición de enriquecerse en el poder.
De todos modos, quedó claro que los críticos de Chávez, comenzando por Estados Unidos, subestimaron la intensidad y la pasión popular de sus adeptos, la mayoría proveniente de los sectores más pobres de la sociedad venezolana. Tampoco anticiparon la capacidad de desintegración que demostraron los promotores del golpe, cosa que no debiera haber sorprendido a los que conocen la fragilidad, inestabilidad y el desarraigo en que el sistema político venezolano ha caído en los últimos años, situación que precisamente llevó a Chávez al poder.
¿Cómo se explica que el voluble, imprevisible y carismático líder venezolano continúa ejerciendo esta perdurable influencia sobre su pueblo? Siempre he considerado que para uno tener una idea cabal del encanto de personajes como Juan Domingo Perón, Omar Torrijos y Fidel Castro hay que recurrir más bien a la literatura, a novelistas como Roa Bastos, Guillermo García Márquez o Graham Greene, o a algún periodista excepcional como lo es el polaco Ryszard Kapuscinski, célebre en Europa por sus coberturas como corresponsal de guerra en diversos conflictos, y que tiene muy claro que el oficio periodístico "no es para cínicos...".
"Los vehículos, embarcaciones y aeronaves de propiedad del NRT, u operadas por o para éstos, no estarán sujetos al pago de cuotas portuarias o de aterrizaje, cargos de pilotaje, navegación, sobrevuelo o estacionamiento, o cargos de iluminación o puerto, mientras se encuentren en Panamá, exceptuando los cargos relacionados con el tránsito normal por el Canal de Panamá, acordados previamente; sin embargo, el NRT pagará cargos razonables por servicios solicitados y recibidos.
"El personal de NRT tendrá la responsabilidad de respetar las leyes de Panamá y abstenerse de cualquier actividad incompatible con el espíritu de su misión. Las autoridades del Gobierno de los Estados Unidos de América tomarán las medidas necesarias para ese fin.
Renuncia al ejercicio exclusivo de la jurisdicción penal.
"Las autoridades policiales civiles o militares pertinentes de Panamá y de los Estados Unidos colaborarán en la investigación de cualquier delito que se alegue haya sido cometido por el personal del NRT o en su contra.
Exención a los EU de toda responsabilidad civil.
"El Gobierno de Panamá aceptará toda la responsabilidad, y eximirá al Gobierno de los Estados Unidos de cualquier demanda que surja por el uso de los proyectos construidos, enteramente o en parte, o en trámites de construcción por el personal con relación a su misión en Panamá.
Renuncia de Panamá al ejercicio de la jurisdicción civil, quedando a discreción de E.U. pagar a terceros una indemnización conforme con las leyes estadounidenses.
"Finalmente, los dos gobiernos renunciarán a todas las demandas (que no sean demandas contractuales) entre sí por lesiones personales o la muerte de su personal militar o civil, o por daños, pérdidas o destrucción de los bienes del otro que resulten de las actividades amparadas por el presente Acuerdo. El Gobierno de los Estados Unidos pagará, de conformidad con las leyes estadounidenses, una indemnización justa y razonable como resolución de las demandas meritorias de terceros causadas por actos u omisiones del personal del NRT, o que sean incidentales de otro modo a las actividades acordadas por el personal del NRT en conexión con su misión en Panamá.
"Las autoridades pertinentes de los dos Gobiernos podrán concertar arreglos adicionales según sean necesarios.
"La Embajada de los Estados Unidos de América propone que esta nota y la repuesta del Ministerio a la misma constituyen un acuerdo entre los dos Gobiernos concerniente a este asunto y que las disposiciones contenidas en el acuerdo entren en vigencia en la fecha de la respuesta del Ministerio."
"Sobre el particular, el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene el honor de informar a la Honorable Embajada de los Estados Unidos de América que la propuesta antes transcrita es aceptable para el Gobierno de la República de Panamá y que la nota de esa Honorable Embajada de los Estados Unidos de América y la presente, constituyen un Acuerdo entre ambos Gobiernos, que entrará en vigencia, en la fecha de la presente nota.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores aprovecha la oportunidad para reiterar a la Honorable Embajada de los Estados Unidos de América las seguridades de su más alta y distinguida consideración."
Basta leer el contenido del instrumento transcrito para percatarse de que desde una perspectiva cronológica el Tratado Alemán Healy - Becker (19 y 26 de diciembre de 2001), el Convenio Salas - Becker (5 de febrero de 2002) y el Convenio Alemán Zubieta - Becker (1 de abril de 2002) constituyen un reajuste político dirigido a disminuir los atributos soberanos del Estado panameño y a desnaturalizar las reivindicaciones logradas en los Tratados Torrijos-Carter, de los Tratados del Canal de 1977. La negociación de estos instrumentos si es que hubo alguna, es evidente que se hizo a espaldas de la nación, sin el conocimiento de la ciudadanía, sin ningún aparente quid pro quo. El Gobierno panameño se circunscribió a aceptar sin reservas la propuesta del Gobierno de los Estados Unidos a través de su Embajada, declarando que las notas canjeadas "constituyen un Acuerdo entre ambos Gobiernos", que entrará en vigencia en la fecha de la nota del Ministerio de Relaciones Exteriores. Este inusitado procedimiento desconoce la letra clara de los Artículos 179, numeral 9 y Artículo 153, numeral 3, de la Constitución vigente, que exigen que Acuerdos de la naturaleza del Canje de Notas que conforman el Tratado Alemán Healy - Becker, por imperativo constitucional, debe someterse a la aprobación de la Asamblea Legislativa como lo hizo el Canciller y Profesor de Derecho Internacional, Dr. Julio Linares, cuando sometió a la consideración del Órgano Legislativo el Acuerdo concerniente al envío de Voluntarios del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos de América a la República de Panamá, celebrado mediante Canje de Notas del 1° de mayo de 1990. (Gaceta Oficial No.21.672, de 23 de noviembre de 1990).
Se entiende por "Tratado" un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional, ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y cualquiera que sea su denominación particular. (Artículo 2 (a), Convención de Viena de 1969, sobre el Derecho de los Tratados).
*Se entiende por "Tratado" un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional, ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y cualquiera que sea su denominación particular. (Artículo 2 (a), Convención de Viena de 1969, sobre el Derecho de los Tratados).
En recientes discursos, pronunciados en Washington y Miami, Reich advirtió: "Como un líder democráticamente electo, el presidente Chávez es el presidente legítimo de Venezuela. Y como tal, tiene la responsabilidad de no socavar las instituciones democráticas, ni de inhibir la actividad democrática. Al llamar a la reflexión nacional y al diálogo, Chávez ha dado un paso esencial" "Exhorto a todos los venezolanos de buena fe que entren al diálogo y trabajen juntos para anudar las instituciones democráticas y de aceptar las disculpas del Presidente Chávez por sus errores y le ayuden a evitar que los repita...Como este gobierno ha venido diciendo, y como fue confirmado por el secretario General de la OEA en su misión a Venezuela, la raíz de la crisis actual se encuentra en la polarización y la política de enfrentamiento que esgrimen los líderes venezolanos. Nuestra posición siempre fue, y continuará siendo que la crisis debe resolverse de manera pacífica y democrática, de acuerdo con la Constitución de Venezuela y la Carta Democrática Interamericana" "...Nos complace el llamado de Chávez a la reflexión nacional y al diálogo, y exhortamos a todos los venezolanos que se unan en aras de resolver sus diferencias de una manera civilizada y expedita".
Los adeptos de Chávez han acogido con cierta sorna las palabras de Reich, considerando que el gobierno del presidente Bush en ningún momento ha disimulado su antipatía por la orientación política del mandatario venezolano, particularmente por la ostentosa amistad que lo une a su homólogo cubano, Fidel Castro, así como las oberturas aventuradas que lanzó hacia Libia e Irak. Pero Washington, al igual que varios gobiernos latinoamericanos, también tiene diferencias institucionales y jurídicas con los pronunciamientos chavianos, como su adicción por la "democracia participativa" cuando todos los pactos políticos interamericanos tienen como fórmula básica la "democracia representativa".
En su presentación la semana pasada ante los empresarios y académicos que asistieron a la reunión anual del Council of the Americas en el Departamento de Estado, Powell se esmeró en denunciar el motín militar que puso en peligro a la democracia venezolana de una manera contundente y muy distinta al equívoco lenguaje de la reacción inicial de Washington. La crítica a Chávez, sin embargo, no se hizo esperar. En un lenguaje que difícilmente usaría con los aliados europeos, el jefe de la diplomacia estadounidense Powell señaló: "El presidente Chávez debe implementar con hechos sus promesas a una reconciliación nacional y al respecto de los principios democráticos. Le instamos para que trabaje con la OEA. Quisiéramos trabajar con él en el contexto de la Carta Democrática de la OEA con el propósito de facilitar un genuino fortalecimiento de las instituciones democráticas venezolanas en nombre de todos los venezolanos".
Lo curioso de esta declaración es que Estados Unidos fue el único país del hemisferio que no se movió de inmediato para condenar al golpe venezolano como lo hicieron los 19 jefes de Estado reunidos en Costa Rica.
El impacto negativo del frustrado golpe para el sistema interamericano fue subrayado sin rodeos por el canciller brasileño, el Dr. Celso Lafer, al afirmar: " Tomamos lo ocurrido como una ruptura del orden institucional. Un golpe de Estado es un golpe de Estado. No hay hoy día golpes buenos y malos. Hay golpes. Esto significaba la necesidad de una reacción rápida de la comunidad internacional que nosotros representábamos, el Grupo de Río y la OEA. La postura nuestra fue muy clara. Creo que tuvimos un papel positivo para crear un entorno internacional favorable a la deslegitimación de cualquier tentativa de ruptura del orden institucional".
Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano y profesor de la Universidad de Georgetown, tiene una explicación más benigna que muchos otros críticos. "El Gobierno de Estados Unidos dejó de expresar su preocupación por la evidente interrupción en el proceso constitucional de Venezuela". Shifter reconoce que los otros líderes latinoamericanos tuvieron una respuesta muy distinta. Preocupados de que el escenario venezolano podría convertirse "en un foco de contagio para sus frágiles democracias, inmediatamente tomaron la iniciativa para condenar al golpe, invocando la nueva carta democrática adoptada siete meses antes".
Asimismo, en un artículo publicado en Los Angeles Times, el catedrático acierta que uno de la corrupción ha sido uno de los problemas más fundamentales que explican cómo un país con sus legendarios recursos de petróleo aún tiene un 70 % de su relativa pequeña población de 14 millones viviendo en una abyecta pobreza. Es cierto que mientras Chávez ha acusado a los gobiernos anteriores de corrupción, la oposición política dice que sus adeptos siguen la misma triste tradición de enriquecerse en el poder.
De todos modos, quedó claro que los críticos de Chávez, comenzando por Estados Unidos, subestimaron la intensidad y la pasión popular de sus adeptos, la mayoría proveniente de los sectores más pobres de la sociedad venezolana. Tampoco anticiparon la capacidad de desintegración que demostraron los promotores del golpe, cosa que no debiera haber sorprendido a los que conocen la fragilidad, inestabilidad y el desarraigo en que el sistema político venezolano ha caído en los últimos años, situación que precisamente llevó a Chávez al poder.
¿Cómo se explica que el voluble, imprevisible y carismático líder venezolano continúa ejerciendo esta perdurable influencia sobre su pueblo? Siempre he considerado que para uno tener una idea cabal del encanto de personajes como Juan Domingo Perón, Omar Torrijos y Fidel Castro hay que recurrir más bien a la literatura, a novelistas como Roa Bastos, Guillermo García Márquez o Graham Greene, o a algún periodista excepcional como lo es el polaco Ryszard Kapuscinski, célebre en Europa por sus coberturas como corresponsal de guerra en diversos conflictos, y que tiene muy claro que el oficio periodístico "no es para cínicos...".
"Los vehículos, embarcaciones y aeronaves de propiedad del NRT, u operadas por o para éstos, no estarán sujetos al pago de cuotas portuarias o de aterrizaje, cargos de pilotaje, navegación, sobrevuelo o estacionamiento, o cargos de iluminación o puerto, mientras se encuentren en Panamá, exceptuando los cargos relacionados con el tránsito normal por el Canal de Panamá, acordados previamente; sin embargo, el NRT pagará cargos razonables por servicios solicitados y recibidos.
"El personal de NRT tendrá la responsabilidad de respetar las leyes de Panamá y abstenerse de cualquier actividad incompatible con el espíritu de su misión. Las autoridades del Gobierno de los Estados Unidos de América tomarán las medidas necesarias para ese fin.
Renuncia al ejercicio exclusivo de la jurisdicción penal.
"Las autoridades policiales civiles o militares pertinentes de Panamá y de los Estados Unidos colaborarán en la investigación de cualquier delito que se alegue haya sido cometido por el personal del NRT o en su contra.
Exención a los EU de toda responsabilidad civil.
"El Gobierno de Panamá aceptará toda la responsabilidad, y eximirá al Gobierno de los Estados Unidos de cualquier demanda que surja por el uso de los proyectos construidos, enteramente o en parte, o en trámites de construcción por el personal con relación a su misión en Panamá.
Renuncia de Panamá al ejercicio de la jurisdicción civil, quedando a discreción de E.U. pagar a terceros una indemnización conforme con las leyes estadounidenses.
"Finalmente, los dos gobiernos renunciarán a todas las demandas (que no sean demandas contractuales) entre sí por lesiones personales o la muerte de su personal militar o civil, o por daños, pérdidas o destrucción de los bienes del otro que resulten de las actividades amparadas por el presente Acuerdo. El Gobierno de los Estados Unidos pagará, de conformidad con las leyes estadounidenses, una indemnización justa y razonable como resolución de las demandas meritorias de terceros causadas por actos u omisiones del personal del NRT, o que sean incidentales de otro modo a las actividades acordadas por el personal del NRT en conexión con su misión en Panamá.
"Las autoridades pertinentes de los dos Gobiernos podrán concertar arreglos adicionales según sean necesarios.
"La Embajada de los Estados Unidos de América propone que esta nota y la repuesta del Ministerio a la misma constituyen un acuerdo entre los dos Gobiernos concerniente a este asunto y que las disposiciones contenidas en el acuerdo entren en vigencia en la fecha de la respuesta del Ministerio."
"Sobre el particular, el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene el honor de informar a la Honorable Embajada de los Estados Unidos de América que la propuesta antes transcrita es aceptable para el Gobierno de la República de Panamá y que la nota de esa Honorable Embajada de los Estados Unidos de América y la presente, constituyen un Acuerdo entre ambos Gobiernos, que entrará en vigencia, en la fecha de la presente nota.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores aprovecha la oportunidad para reiterar a la Honorable Embajada de los Estados Unidos de América las seguridades de su más alta y distinguida consideración."
Basta leer el contenido del instrumento transcrito para percatarse de que desde una perspectiva cronológica el Tratado Alemán Healy - Becker (19 y 26 de diciembre de 2001), el Convenio Salas - Becker (5 de febrero de 2002) y el Convenio Alemán Zubieta - Becker (1 de abril de 2002) constituyen un reajuste político dirigido a disminuir los atributos soberanos del Estado panameño y a desnaturalizar las reivindicaciones logradas en los Tratados Torrijos-Carter, de los Tratados del Canal de 1977. La negociación de estos instrumentos si es que hubo alguna, es evidente que se hizo a espaldas de la nación, sin el conocimiento de la ciudadanía, sin ningún aparente quid pro quo. El Gobierno panameño se circunscribió a aceptar sin reservas la propuesta del Gobierno de los Estados Unidos a través de su Embajada, declarando que las notas canjeadas "constituyen un Acuerdo entre ambos Gobiernos", que entrará en vigencia en la fecha de la nota del Ministerio de Relaciones Exteriores. Este inusitado procedimiento desconoce la letra clara de los Artículos 179, numeral 9 y Artículo 153, numeral 3, de la Constitución vigente, que exigen que Acuerdos de la naturaleza del Canje de Notas que conforman el Tratado Alemán Healy - Becker, por imperativo constitucional, debe someterse a la aprobación de la Asamblea Legislativa como lo hizo el Canciller y Profesor de Derecho Internacional, Dr. Julio Linares, cuando sometió a la consideración del Órgano Legislativo el Acuerdo concerniente al envío de Voluntarios del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos de América a la República de Panamá, celebrado mediante Canje de Notas del 1° de mayo de 1990. (Gaceta Oficial No.21.672, de 23 de noviembre de 1990).
Se entiende por "Tratado" un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional, ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y cualquiera que sea su denominación particular. (Artículo 2 (a), Convención de Viena de 1969, sobre el Derecho de los Tratados).
*Se entiende por "Tratado" un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional, ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y cualquiera que sea su denominación particular. (Artículo 2 (a), Convención de Viena de 1969, sobre el Derecho de los Tratados).