Contradicciones de las reformas tributarias
La exposición de motivos del Gobierno para supuestamente sustentar las reformas tributarias no hace más que poner en evidencia la forma contractoria como fueron concebidas y están siendo promovidas. Su adopción parece inevitable, pues el Gobierno tiene mayoría parlamentaria; amén de que se dice que la oposición la apoyará porque considera que el costo político que sufrirá el Gobierno y sus allegados, le favorecerá en el próximo torneo electoral. No obstante, hay que señalar imprecisiones y contradicciones, y dejar constancia de los errores que se están cometiendo.
En dicha exposición, el Gobierno aclara de inmediato que el proyecto de ley no tiene fundamentalmente un propósito recaudador. En su lugar, señala como sus "propósitos fundamentales" una distribución más justa de los impuestos e "iniciar" un reordenamiento estructural con miras a lograr neutralidad (es decir, que los impuestos no sean motor de las decisiones privadas).
Pues resulta que sí recaudarán más. Primero dijeron que serían unos ochenta millones de balboas adicionales en recaudaciones y ahora dicen que "sólo" serán sesenta millones de balboas. Por supuesto que sólo han revelado los resultados de sus estimaciones, mas no han explicado cómo llegan a ellas. Vale la pena revelar y repasar la metodología utilizada ya que, al menos en algunos renglones, pareciera que la recaudación adicional será significativamente mayor a la estimada.
Por ejemplo, dicen que el impuesto de 5% a los premios en los juegos de azar y suerte producirá unos cuatro millones de balboas. Eso significa que han estimado premios para la industria de unos ochenta millones de balboas. En realidad el total de las apuestas exceden ochocientos millones, de los cuales al menos tres cuartas partes se pagan de vuelta al público apostador. En otras palabras, sólo ese impuesto debe producir unos treinta millones de balboas y no los cuatro estimados por el Gobierno.
Por otro lado, la exposición de motivos indica reiteradamente que la reforma aspira a eliminar exoneraciones. Al extender el ITBM a servicios, sin embargo, crean "suficientes exenciones para excluir aquellos [productos] que son consumidos mayormente por los perceptores de menores rentas". Suena justo, pero resulta eminentemente contradictorio y perpetúa las complejidades tributarias existentes.
Finalmente, aspiran a mejorar la administración tributaria, para lo cual fortalecen la independencia de la Dirección General de Ingresos, lo cual es inobjetable. No obstante, en vez de desburocratizar han creado una serie de requisitos y autorizaciones previas que requerirán mayor burocracia y restringirán a la gestión privada. Por ejemplo, en el caso de inversiones indirectas (como en bonos agroindustriales), ahora los contribuyentes tendrán que obtener autorización previa para gozar de los inventivos vigentes. Para colmo, se dan dos meses para concederlas.
Estas reformas tocan a casi toda la actividad productiva nacional, por lo cual harían bien los contribuyentes en repasarlas y exponer sus propias observaciones (ver http://www.asamblea.gob.pa). De otra forma, la aprobarán y en el 2003 todos pagaremos más.
En dicha exposición, el Gobierno aclara de inmediato que el proyecto de ley no tiene fundamentalmente un propósito recaudador. En su lugar, señala como sus "propósitos fundamentales" una distribución más justa de los impuestos e "iniciar" un reordenamiento estructural con miras a lograr neutralidad (es decir, que los impuestos no sean motor de las decisiones privadas).
Pues resulta que sí recaudarán más. Primero dijeron que serían unos ochenta millones de balboas adicionales en recaudaciones y ahora dicen que "sólo" serán sesenta millones de balboas. Por supuesto que sólo han revelado los resultados de sus estimaciones, mas no han explicado cómo llegan a ellas. Vale la pena revelar y repasar la metodología utilizada ya que, al menos en algunos renglones, pareciera que la recaudación adicional será significativamente mayor a la estimada.
Por ejemplo, dicen que el impuesto de 5% a los premios en los juegos de azar y suerte producirá unos cuatro millones de balboas. Eso significa que han estimado premios para la industria de unos ochenta millones de balboas. En realidad el total de las apuestas exceden ochocientos millones, de los cuales al menos tres cuartas partes se pagan de vuelta al público apostador. En otras palabras, sólo ese impuesto debe producir unos treinta millones de balboas y no los cuatro estimados por el Gobierno.
Por otro lado, la exposición de motivos indica reiteradamente que la reforma aspira a eliminar exoneraciones. Al extender el ITBM a servicios, sin embargo, crean "suficientes exenciones para excluir aquellos [productos] que son consumidos mayormente por los perceptores de menores rentas". Suena justo, pero resulta eminentemente contradictorio y perpetúa las complejidades tributarias existentes.
Finalmente, aspiran a mejorar la administración tributaria, para lo cual fortalecen la independencia de la Dirección General de Ingresos, lo cual es inobjetable. No obstante, en vez de desburocratizar han creado una serie de requisitos y autorizaciones previas que requerirán mayor burocracia y restringirán a la gestión privada. Por ejemplo, en el caso de inversiones indirectas (como en bonos agroindustriales), ahora los contribuyentes tendrán que obtener autorización previa para gozar de los inventivos vigentes. Para colmo, se dan dos meses para concederlas.
Estas reformas tocan a casi toda la actividad productiva nacional, por lo cual harían bien los contribuyentes en repasarlas y exponer sus propias observaciones (ver http://www.asamblea.gob.pa). De otra forma, la aprobarán y en el 2003 todos pagaremos más.