¿Contralor o coadjutor?
En días pasados recibí varios correos electrónicos referentes a las denuncias que se han formulado en torno a las "botellas" existentes en la Asamblea Legislativa. Para mí no ha sido ninguna sorpresa. El hecho de que no se haya denunciado antes, quizás se debe a que para algunos no constituye noticia y lo consideran una falta venial, a pesar de tratarse de un vulgar robo de fondos del Estado y por lo tanto de un delito que debe ser sancionado.
Son varios los aspectos que deseamos resaltar sobre esta situación:
1° No entendemos por qué no es sino hasta ahora que los legisladores que pertenecen al actual gobierno han dado señales de alarma por la existencia de estas botellas. ¿Acaso los que se han reelecto no conocieron de esta situación en la legislatura pasada? ¿En qué mundo vivían para no percatarse de ello o simplemente enmudecieron por solidaridad entre colegas? ¿Callaron acaso para proteger y evitar el colapso de la carcomida imagen de la clase política panameña? Si ese fue el caso no merecen el adjetivo de "honorables" y mucho menos ejercer la curul para la que fueron reelectos, pues su silencio los convierte en cómplices de lo que hoy convenientemente denuncian.
2° ¿Por qué la actual directiva de la Asamblea Legislativa ha guardado un total hermetismo sobre las "botellas" y no da a conocer toda la lista de las personas que figuraban en la planilla del Organo Legislativo, con sus respectivos sueldos? Son muchos los nombres que han circulado a través de los medios y corrillos como titulares de altos cargos con altísimos salarios dentro de la Asamblea Legislativa, durante la legislativa pasada. La mayoría de los nombres y salarios que se han dado a conocer a través de los medios corresponden a salarios bajos. ¿Dónde están los peces gordos?
Igualmente, la actual Directiva debe dar a conocer el listado de las personas que han nombrado en los diferentes cargos en la Asamblea Legislativa, así como el salario que devengan. Se comenta que muchos candidatos a puestos de elección, no favorecidos por el voto popular, se les ha dado refugio en la Asamblea. ¿Por qué el secretismo? La ciudadanía tiene la sensación de que las botellas persisten, lo que han cambiado son los nombres de las personas que las detentan.
3° Ahora parece que el Contralor General de la República está más preocupado por la "fama y prestigio de las personas" que por la fiscalización de las finanzas públicas y ha lanzado lo que puede interpretarse una velada amenaza cuando expresó, de acuerdo con edición de El Panamá América del día sábado 16 de octubre, que "en aquellos casos en donde se han usado nombres de personas ajenas para actos irregulares, se podría estar incurriendo en el delito de falsedad, penado por la ley". Pues los únicos responsables de esta situación son la Directiva de la actual Asamblea así como la Contraloría General de la República por el hermetismo como manejan el asunto. La ciudadanía desea se den a conocer los nombres de los "embotellados" para que, al menos, a los responsables, les caiga la sanción moral.
4° El titular de la noticia del diario El Panamá América referente a las declaraciones del Contralor General de la República sobre las "botellas" en la Asamblea era el siguiente: . Si criticamos a los legisladores de la pasada legislatura por no haber denunciado la fábrica de "botellas" existente en la Asamblea Legislativa que evidentemente debieron conocer, ¿qué decir de la Contraloría General de la República, cuya función principalísima es la de fiscalizar el gasto público? ¿Será que el Contralor General de la República nunca ha escuchado del control previo?
La Contraloría nos dice, a estas alturas, que ha recibido una serie de denuncias sobre la existencia de "botellas" en diversas instituciones de gobierno, pero que es necesario se le adjunten las pruebas correspondientes para determinar la validez de las informaciones y que está en el proceso de recabar evidencias. ¿Y es que la Contraloría General de la República no conocía la planilla de la Asamblea Legislativa? ¿Acaso era muy difícil a los auditores de la Contraloría General de la República determinar quiénes trabajaban en la Asamblea y quiénes no? ¿Cómo es eso de que "está esperando que se le adjunten las pruebas pertinentes"? La labor de la Contraloría General de la República, a través de sus auditores, es investigar y no esperar que les proporcionen las pruebas. Por otro lado, decirle a la ciudadanía, en estos momentos, "que la Contraloría está acopiando evidencias" es un insulto al entendimiento. Ya todos conocemos la trascendencia de este tipo de declaraciones, siempre quedan en nada, sobre todo cuando afirman que "investigarán hasta las últimas consecuencias". Hechos y no retórica desea la ciudadanía.
Son varios los aspectos que deseamos resaltar sobre esta situación:
1° No entendemos por qué no es sino hasta ahora que los legisladores que pertenecen al actual gobierno han dado señales de alarma por la existencia de estas botellas. ¿Acaso los que se han reelecto no conocieron de esta situación en la legislatura pasada? ¿En qué mundo vivían para no percatarse de ello o simplemente enmudecieron por solidaridad entre colegas? ¿Callaron acaso para proteger y evitar el colapso de la carcomida imagen de la clase política panameña? Si ese fue el caso no merecen el adjetivo de "honorables" y mucho menos ejercer la curul para la que fueron reelectos, pues su silencio los convierte en cómplices de lo que hoy convenientemente denuncian.
2° ¿Por qué la actual directiva de la Asamblea Legislativa ha guardado un total hermetismo sobre las "botellas" y no da a conocer toda la lista de las personas que figuraban en la planilla del Organo Legislativo, con sus respectivos sueldos? Son muchos los nombres que han circulado a través de los medios y corrillos como titulares de altos cargos con altísimos salarios dentro de la Asamblea Legislativa, durante la legislativa pasada. La mayoría de los nombres y salarios que se han dado a conocer a través de los medios corresponden a salarios bajos. ¿Dónde están los peces gordos?
Igualmente, la actual Directiva debe dar a conocer el listado de las personas que han nombrado en los diferentes cargos en la Asamblea Legislativa, así como el salario que devengan. Se comenta que muchos candidatos a puestos de elección, no favorecidos por el voto popular, se les ha dado refugio en la Asamblea. ¿Por qué el secretismo? La ciudadanía tiene la sensación de que las botellas persisten, lo que han cambiado son los nombres de las personas que las detentan.
3° Ahora parece que el Contralor General de la República está más preocupado por la "fama y prestigio de las personas" que por la fiscalización de las finanzas públicas y ha lanzado lo que puede interpretarse una velada amenaza cuando expresó, de acuerdo con edición de El Panamá América del día sábado 16 de octubre, que "en aquellos casos en donde se han usado nombres de personas ajenas para actos irregulares, se podría estar incurriendo en el delito de falsedad, penado por la ley". Pues los únicos responsables de esta situación son la Directiva de la actual Asamblea así como la Contraloría General de la República por el hermetismo como manejan el asunto. La ciudadanía desea se den a conocer los nombres de los "embotellados" para que, al menos, a los responsables, les caiga la sanción moral.
4° El titular de la noticia del diario El Panamá América referente a las declaraciones del Contralor General de la República sobre las "botellas" en la Asamblea era el siguiente: . Si criticamos a los legisladores de la pasada legislatura por no haber denunciado la fábrica de "botellas" existente en la Asamblea Legislativa que evidentemente debieron conocer, ¿qué decir de la Contraloría General de la República, cuya función principalísima es la de fiscalizar el gasto público? ¿Será que el Contralor General de la República nunca ha escuchado del control previo?
La Contraloría nos dice, a estas alturas, que ha recibido una serie de denuncias sobre la existencia de "botellas" en diversas instituciones de gobierno, pero que es necesario se le adjunten las pruebas correspondientes para determinar la validez de las informaciones y que está en el proceso de recabar evidencias. ¿Y es que la Contraloría General de la República no conocía la planilla de la Asamblea Legislativa? ¿Acaso era muy difícil a los auditores de la Contraloría General de la República determinar quiénes trabajaban en la Asamblea y quiénes no? ¿Cómo es eso de que "está esperando que se le adjunten las pruebas pertinentes"? La labor de la Contraloría General de la República, a través de sus auditores, es investigar y no esperar que les proporcionen las pruebas. Por otro lado, decirle a la ciudadanía, en estos momentos, "que la Contraloría está acopiando evidencias" es un insulto al entendimiento. Ya todos conocemos la trascendencia de este tipo de declaraciones, siempre quedan en nada, sobre todo cuando afirman que "investigarán hasta las últimas consecuencias". Hechos y no retórica desea la ciudadanía.