Contraloría de la calidad de obras
Hace poco, la Contraloría de Chile detectó la presencia de "fallas estructurales" en la pista número dos del Aeropuerto de Santiago, lo que a su vez ha provocado la suspensión de vuelos comerciales en la misma "por el arrastre en los neumáticos de materiales extraños". La pista de 3,800 metros había sido entregada en octubre del 2006 a un costo de 50 millones de dólares, pero 15 días después se hicieron evidentes las primeras grietas.
El informe de la entidad señala que las fallas se deben a defectos en la ejecución de la "segunda capa que conforma el pavimento", de modo que el defecto no es estructural. De todas formas, la misma no se está utilizando para aviones pesados hasta concluir los trabajos de reparación el presente mes de mayo.
¿Qué tiene que ver lo dicho con Panamá? Nada y mucho. Lo primero, porque nuestro aeropuerto de Tocumen no presenta problemas similares, salvo haberse quedado chico justo antes de terminar su ampliación; y mucho, porque es el tipo de tarea que quisiéramos desempeñara también nuestra Contraloría, esto es, la fiscalización - así sea por muestreo- de la calidad de las obras que contrata nuestro gobierno.
De ese modo, prevendremos que se sigan haciendo más carreteras de jabón, no tanto por lo resbalosas, sino porque se deshacen al primer aguacero, por dar tan sólo un ejemplo.
Una causa del problema es que El Transmilenio sólo funciona en dos ramales de la ciudad (de un proyecto de seis), y por otro lado nunca se eliminaron los buses piratas, ni se fortalecieron todas las rutas alimentadoras. Consecuencia lógica: se ve como si el Transmilenio fuera insuficiente, y sus rutas periféricas un caos.
Consultados sobre lo que ocurre, algunos observadores (proveedores de los buses articulados) señalan que el proyecto se ha detenido "por razones políticas".
El actual alcalde, Luis Eduardo Garzón, autoridad máxima del Transmilenio, no se ha atrevido a dar luz verde para que se continúe con la tercera fase, por lo que la ciudad con más de seis millones de habitantes empieza a sentir la falta de transporte.
Garzón sale del cargo en diciembre, y "tal vez no quiere embarrarse con un tema que cada vez se hace más complicado y más caro, pues esta fase cuesta el doble", señalaron los entrevistados.
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