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Contraste en a distribución de fondos públicos


En días pasados publicaron en el diario " El Panamá América" una foto muy conmovedora de dos funcionarios de la Defensoría del Pueblo encadenados, iniciando una huelga de hambre como protesta por el fallo reciente de la Corte Suprema de Justicia que trata sobre el presupuesto de esta institución de tanta importancia para el cumplimiento de la justicia en Panamá. Preocupa la situación en contra de una institución que viene aplicando y exigiendo la justicia de manera imparcial entre todos los sectores de la sociedad. Pretender reducir el presupuesto fiscal a esa dependencia, es injusto y atropellante, sobre todo para los sectores marginados que siempre han sido las víctimas de la injusticia. Sin embargo ha llamado mucho la atención el fallo que autoriza el pago de sueldos caídos a los legisladores, contemplado en la ley de igualdad de salarios con los ministros de Estado. La medida se considera injusta y parcializada porque al no haber dinero para aumentar el presupuesto a la Defensoría del Pueblo, tampoco debe haber para pagar sueldos que no se justifican moral y humanamente. En Panamá, aunque no se quiere reconocer y respetar, existen leyes legalmente establecidas porque fueron aprobadas bajo las circunstancias políticas, sociales y económicas, pero en su fondo y aplicación son inmorales, injustas e inhumanas porque se contradicen en su función ante la patria y la sociedad. En Panamá en mucho de los casos pareciera que las leyes se hicieran en base a la simpatía, a las circunstancias políticas, gubernamentales y económicas y no en una reflexión patriótica, humana y social. El presupuesto fiscal debe ser distribuido de manera ecuánime entre las partes que se justifiquen, y para ello los órganos del Estado y las dependencias de justicia deben respetar y considerar las necesidades básicas de la sociedad y no apoyar para la conveniencia de unos cuantos.

101 años de Panamá América

 
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