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Contratos sin licitaciones, una reflexión


Panamá presenta un crecimiento sostenido que no es resultado de la casualidad. Desde la antigua oficina de Planificación de la Presidencia, pasando por el primer plan de desarrollo de Rodrigo Núñez, el segundo plan de desarrollo de Nicky Barletta y de José Sokol, las participaciones del Ing. Samudio, el Arq. Riba, los ministros Ford y Chapman, etcétera, ha habido una continuidad en las acciones de los gobiernos, a pesar de los distintos signos que hayan tenido, que apunta hacia el crecimiento de hoy día, aún en medio de la crisis mundial que nos afecta a todos. El gran problema es que los panameños somos reacios a escribir la historia, y menos registrar y analizar las gestiones públicas. Y creemos que es tiempo que las gestiones públicas sean grabadas y sobre todo, supervisadas y cuestionadas por la sociedad, no cuando son cosas del pasado, sino que son el presente actual. Un ejemplo:

Los diarios nos informaron de una adjudicación de tres concesiones para juegos de azar a una empresa que las investigaciones realizadas indican una cercana relación con el gobernante de turno, el ex presidente Ernesto Pérez B., cuando se dio dicha asignación. Sin licitaciones, sin concursos, sin transparencia. Creo que el pecado está en la falta de claridad de dicha adjudicación. Y creo conveniente que esas actividades sean investigadas y si hay lesiones patrimoniales, que se castiguen los responsables.

Pero por otro lado el nuevo gobierno acaba de anunciar una contratación a una consultoría en temas económicos por $ 2.5 millones, sin licitaciones, sin concursos, sin indicación de los términos de referencia de dicha contratación. Vemos peligroso para la imagen del gobierno este tipo de contrataciones por más que la empresa propuesta goce de prestigio internacional en su ramo. La contratación de marras debió hacerse mediante licitación pública internacional.

Cuando se contrata una firma internacional se hace sobre la base de los términos de referencia formulados por el contratante, la propuesta técnica de las firmas, las hoja de vida de los técnicos propuestos, las horas de trabajo y el costo, el “over head” de la empresa, viajes, viáticos, etc. Sobre todo, los profesionales presentados sólo pueden ser reemplazados por otros de igual mérito o mejores, previa no objeción del contratante.

Este no es, lamentablemente, un caso aislado en este recién estrenado gobierno. Lo mismo sucede con la extensión del contrato de Odebrecht para continuar la cinta costera, a pesar que los contratos previos han sido revelados y divulgados por la prensa nacional y en su momento, sujetos de cuestionamientos. Contratación directa. El famoso avión que se desea comprar. Otra contratación directa. Este gobierno en el cual tantos panameños depositamos esperanzas de un manejo transparente de las finanzas públicas, le pedimos evite al máximo este tipo de negociaciones. La discrecionalidad del funcionario público en contrataciones es por decir lo menos, fuente de sospechas de colusión. Porque confiamos en que las nuevas autoridades realmente desean hacer el cambio por el cual muchos panameños lo votamos, nos atrevemos a formular este pedido.

101 años de Panamá América

 
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