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Control


La tónica dominante en la percepción de muchos sobre el desarrollo de las celebraciones de las efemérides patrióticas, es la de que todo sucedió bajo control.

Fue el resultado de la suma de los esfuerzos de los distintos estamentos encargados de llevar a cabo esas celebraciones dentro de la tranquilidad y respeto. Fuera del incidente del discurso y la interrupción en el camposanto, lo único sí hubo que lamentar pero que no estaba bajo el control de los organizadores fueron las lluvias interminables a lo largo y ancho del país. Los entendidos hablan de una baja presión y de frentes fríos y de terminologías acuciosas, etc... Pero el hecho es que las fiestas patrias estuvieron acompañadas de un mal tiempo que hasta cierto punto restó brillo a los deseos de lucirse de los y las estudiantes en sus desfiles famosos del 3 de noviembre.

Cada comunidad del interior celebró a su manera y estilo las fiestas patrias, todos impulsados no creo que por la rutina sino por el afán de hacer patria al estilo panameño. Fuera de los inevitables accidentes automovilísticos que afortunadamente fueron aislados, causados siempre por el exceso de velocidad, las desgracias que lamentar disminuyeron este año. Dígase lo mismo del comportamiento del personal que se trasladó a las playas, a pesar de los oleajes, supieron esparcirse con la vigilancia y la cautela con el mar.

Un año más, de república independiente, nuevas modalidades, nuevos estilos, simplificación de las mismas ceremonias y momentos para recordar tiempos pasados cuando los viejos de hoy, marchamos con nuestros colegios y con qué orgullo. Y así una generación marcha y otra se va. Aunque ha sido casi toda una semana de asueto y supuestamente descanso, no deja de llamar la atención el efecto que deja la ociosidad en el esfuerzo que hay que hacer para mantener el país caminando hacia adelante. Hay tantas cosas pendientes, tanto que arreglar. Como que le decimos hay que darle tiempo al tiempo y no todo se puede arreglar con agotarnos más allá de lo que se puede. La república cumplió 106 años de estarse formando dentro del sistema democrático con altas y bajas y siempre tratando de reformar la democracia, tarea que no resulta tan fácil.

Lo que no se ha podido desterrar es la corrupción que no sabemos si aumenta o disminuye o qué hacer. Una república en que todos nos convenzamos de que debemos desterrar nuestro mayor enemigo a la corrupción, es la gran ambición patriótica.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América