Contundente victoria de Mireya
La victoria de la Sra. Mireya Moscoso ocurrió en forma contundente. Los resultados obtenidos hasta el domingo 2 a las doce de la noche arrojaban casi una diferencia de ochenta mil votos con su contendor más cercano, Martín Torrijos. La Presidenta electa, Mireya Moscoso, se ha convertido en la primera mujer panameña que ocupará el solio presidencial y que, en nombre del pueblo más humilde de este país, será quien tendrá el honor de recibir, en nombre de todos los panameños, el Canal.
El triunfo de Mireya representa, tal cual como ella expresó, el triunfo del pueblo, el triunfo de la gente relegada de Panamá, el de los habitantes del "Panamá olvidado" que vio en ella una tabla reinvindicadora a sus necesidades o, posiblemente, la forma de desquitarse de su actual estado de ignominia. El triunfo de la Sra. Mireya Moscoso representa una drástica respuesta del pueblo a las medidas económicas del PRD, es la reacción incuestionable del pueblo al neoliberalismo. Ya lo hemos expresado y ahora lo reafirmamos, el Arnulfismo es el receptáculo de cuanto resentido social existe en el país, no porque ilusamente crean que ese partido ni sus dirigentes le resolverá sus problemas, sino porque es su forma de desquite o pase de factura por su situación de desesperanza.
La victoria de la Sra. Mireya Moscoso ha dejado fuera de base a muchos políticos, claro que algunos ya iniciaron gestiones para lograr su acomodo personal. Por otro lado, se creará un caos total entre los empleados públicos que justificadamente temerán por la permanencia en sus puestos, no obstante las promesas de que gozarán de estabilidad. Son muchas las huestes arnulfistas desempleadas que demandarán a su líder empleo que sólo podrá lograr mediante el quítate tú para ponerme yo. La empresa privada desafortunadamente no está en capacidad para crear mayores fuentes de trabajo y llenar el vacío necesario. Va a acontecer, claro que en proporciones diferentes, lo que hemos venido pregonando: los que hoy tienen lo perderán todo si no atendemos las demandas de los más necesitados. Hoy, el empleado público que sólo velaba por lo suyo, sin importarle la suerte de los demás, será desplazado de su cargo por otro panameño en busca de su sustento y el que tenía su acomodo ayer, pasará a ingresar las filas de los necesitados. Esto mismo podrá acontecer el día de mañana, sólo que a niveles superiores, si los que tienen la responsabilidad de gobernar el país no lo hacen responsablemente.
La situación económica del país, lamentablemente, se retrotraerá pues el capital exige reglas muy claras para operar. El gobierno de Mireya Moscoso, por su base política, es considerado como un gobierno populista que es temido por el capital. Las inversiones a nivel nacional sufrirán una contracción con el consabido aumento de desempleo lo que crea un cuadro social aciago, más grave que el actual. Habrá una contracción total pues el que tiene algo, por mucho o poco que sea, no estará dispuesto a gastar hasta tanto las cosas queden bien definidas.
Por otro lado, los resultados arrojados del escrutinio comprueban que la ciudadanía está dividida políticamente lo que hará evidentemente muy difícil la gobernabilidad del país, por más alianzas que se estructuren y que ya, muy prontamente, se comenzarán a mencionar. La alianza más viable que percibimos, doctrinalmente hablando, es con Acción Opositora, específicamente con la Democracia Cristiana, uno de los pocos partidos que subsistió y que tienen algunos puntos coincidentes en sus propuestas de gobierno. No olvidemos que una facción del mismo, que no renunció a la Democracia Cristiana, los llamados "artilleros", apoyó a Mireya Moscoso. Con el PRD no creemos que lo harán salvo que desempolven nuevamente el proyecto de un gobierno de "unidad nacional" que sólo pretende silenciar a la oposición a cambio de una cuota de poder.
El bate lo tiene Mireya Moscoso. Le llegó el turno y ahora tendrá que demostrarnos para qué deseaba ser presidenta de Panamá. Personalmente estaremos vigilantes al fiel cumplimiento de sus promesas. Tenemos diversos videos y ediciones de diarios de su campaña proselitista, así como su programa de gobierno, por lo que estaremos monitoreando sus actuaciones y a través de diversos espacios en los medios la apoyaremos en todo lo que concierne al desarrollo social de la gente, pero seremos rigurosos en exigir el cumplimiento de todas sus ofertas electorales. Su responsabilidad es grave y ya se acabó el bla, bla, bla. Llegó la etapa de los hechos concretos, de la ejecución de sus promesas porque, si no, su suerte no será diferente a la de los que han defraudado a los pueblos. Ella deseaba una oportunidad y el pueblo se la ha concedido. Vamos a ver si sorprende a todos los que nos opusimos a ella. Personalmente seré el hombre más feliz si lo logra hacer y aceptaré mi error, pero todavía hay mucho que ver, mucha agua tendrá que correr bajo el puente.
El triunfo de Mireya representa, tal cual como ella expresó, el triunfo del pueblo, el triunfo de la gente relegada de Panamá, el de los habitantes del "Panamá olvidado" que vio en ella una tabla reinvindicadora a sus necesidades o, posiblemente, la forma de desquitarse de su actual estado de ignominia. El triunfo de la Sra. Mireya Moscoso representa una drástica respuesta del pueblo a las medidas económicas del PRD, es la reacción incuestionable del pueblo al neoliberalismo. Ya lo hemos expresado y ahora lo reafirmamos, el Arnulfismo es el receptáculo de cuanto resentido social existe en el país, no porque ilusamente crean que ese partido ni sus dirigentes le resolverá sus problemas, sino porque es su forma de desquite o pase de factura por su situación de desesperanza.
La victoria de la Sra. Mireya Moscoso ha dejado fuera de base a muchos políticos, claro que algunos ya iniciaron gestiones para lograr su acomodo personal. Por otro lado, se creará un caos total entre los empleados públicos que justificadamente temerán por la permanencia en sus puestos, no obstante las promesas de que gozarán de estabilidad. Son muchas las huestes arnulfistas desempleadas que demandarán a su líder empleo que sólo podrá lograr mediante el quítate tú para ponerme yo. La empresa privada desafortunadamente no está en capacidad para crear mayores fuentes de trabajo y llenar el vacío necesario. Va a acontecer, claro que en proporciones diferentes, lo que hemos venido pregonando: los que hoy tienen lo perderán todo si no atendemos las demandas de los más necesitados. Hoy, el empleado público que sólo velaba por lo suyo, sin importarle la suerte de los demás, será desplazado de su cargo por otro panameño en busca de su sustento y el que tenía su acomodo ayer, pasará a ingresar las filas de los necesitados. Esto mismo podrá acontecer el día de mañana, sólo que a niveles superiores, si los que tienen la responsabilidad de gobernar el país no lo hacen responsablemente.
La situación económica del país, lamentablemente, se retrotraerá pues el capital exige reglas muy claras para operar. El gobierno de Mireya Moscoso, por su base política, es considerado como un gobierno populista que es temido por el capital. Las inversiones a nivel nacional sufrirán una contracción con el consabido aumento de desempleo lo que crea un cuadro social aciago, más grave que el actual. Habrá una contracción total pues el que tiene algo, por mucho o poco que sea, no estará dispuesto a gastar hasta tanto las cosas queden bien definidas.
Por otro lado, los resultados arrojados del escrutinio comprueban que la ciudadanía está dividida políticamente lo que hará evidentemente muy difícil la gobernabilidad del país, por más alianzas que se estructuren y que ya, muy prontamente, se comenzarán a mencionar. La alianza más viable que percibimos, doctrinalmente hablando, es con Acción Opositora, específicamente con la Democracia Cristiana, uno de los pocos partidos que subsistió y que tienen algunos puntos coincidentes en sus propuestas de gobierno. No olvidemos que una facción del mismo, que no renunció a la Democracia Cristiana, los llamados "artilleros", apoyó a Mireya Moscoso. Con el PRD no creemos que lo harán salvo que desempolven nuevamente el proyecto de un gobierno de "unidad nacional" que sólo pretende silenciar a la oposición a cambio de una cuota de poder.
El bate lo tiene Mireya Moscoso. Le llegó el turno y ahora tendrá que demostrarnos para qué deseaba ser presidenta de Panamá. Personalmente estaremos vigilantes al fiel cumplimiento de sus promesas. Tenemos diversos videos y ediciones de diarios de su campaña proselitista, así como su programa de gobierno, por lo que estaremos monitoreando sus actuaciones y a través de diversos espacios en los medios la apoyaremos en todo lo que concierne al desarrollo social de la gente, pero seremos rigurosos en exigir el cumplimiento de todas sus ofertas electorales. Su responsabilidad es grave y ya se acabó el bla, bla, bla. Llegó la etapa de los hechos concretos, de la ejecución de sus promesas porque, si no, su suerte no será diferente a la de los que han defraudado a los pueblos. Ella deseaba una oportunidad y el pueblo se la ha concedido. Vamos a ver si sorprende a todos los que nos opusimos a ella. Personalmente seré el hombre más feliz si lo logra hacer y aceptaré mi error, pero todavía hay mucho que ver, mucha agua tendrá que correr bajo el puente.