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Conversemos


Cada despertar para mí, es un día más para vivirlo a plenitud, con la fortaleza que me dan mis recuerdos y con un presente lleno de regocijo familiar, amor, y armonía. Hoy quiero conversar con mi querido nieto, el Dr. Humberto Ferguson Jaén, quien reside en Holanda. Contraerá nupcias con Olguita, eslovaca, quien está por terminar su doctorado en derecho.
Tú creciste respirando amor, el de tus padres, el de tus hermanos, el de tus abuelos y el resto de la familia. De todos esos amores juntos, pero yo destaco orgullosamente el que Chito y yo tuvimos porque fue una prolongada experiencia con sus altos y sus bajos, sin embargo tan esplendoroso como este día de verano. Cada vez que hablo del amor cito a Eric Fromm, "el amor es un arte" y no lo haría si mi práctica personal hubiera sido otra. No es fácil aprender a estar uno cerca del otro sin escapar de las múltiples formas de discordar, de no conciliar, pero estas diferencias amplían el margen de comprensión mutua.
El amor es un compromiso sin garantías; un entregarse completamente. El amor no es sencillo. La capacidad de amar exige acrecentada vitalidad; requiere conocimiento y esfuerzo. Estar enamorados y permanecer bajo ese éxtasis no es fácil, pero resuelve todos los problemas de la existencia humana.
A Olguita y a ti les digo que el perdón y la reconciliación deben sobrevivir en una pareja que se quiere. Una receta con resultados maravillosos es jamás acostarse disgustados. El comportamiento como novios debe ser permanente. No recuerdo una sola vez que en el cine, Chito no me agarrara la mano o estirara su brazo detrás de mí como novios de siempre. Lo que a Olguita le falte, tú debes suplir, y de lo que tú carezcas, ella debe regalarte en abundancia hasta llegar a ser casi dos almas gemelas.
La música fortalece el espíritu, y bailar al compás de ella acerca de los cuerpos y ellos gozan porque las caricias y los besos en ese ejercicio tan sencillo abren las puertas del corazón y el amor va en crescendo.
En mi recámara conservo portarretratos donde Chito me besa; donde estamos bailando, y ya con los años dorados, agarraditos de las manos como novios eternos.
Porque a tí y Olguita les fluye mucha luz, presiento que serán tan felices como lo son tus padres y como lo fueron tus abuelos maternos. Si logras el 50% de ese idílico amor del que hoy te he conversado, habrás alcanzado una meta inolvidable, nunca con déficit.

101 años de Panamá América

 
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