Cooperativas
A las cooperativas de Consumo, de Ahorro y Crédito, de Transporte, Servicios Múltiples, Escolares, Juveniles, de Vivienda o de otro tipo, sólo se les puede tomar en serio si son capaces de elevar las condiciones de vida de esa alta población que cree en los beneficios y ventajas que se generan gracias a los servicios y productos del Sistema Cooperativo. Sólo si el cooperativismo logra cambios de conducta en la gente; es decir, si la persona es cada vez más honesta, trabajadora y responsable; si a la vez mejora su estatus y condición de vida familiar, social y personal; si es capaz de realizar aportes a la comunidad y sociedad o al sistema en el cual vive; si en vez de un atajo de defectos, la persona crea una imagen de decencia, confiabilidad, buen gusto, responsabilidad, honestidad, buen trato y carácter entre otros atributos más deseables, podremos llegar a concluir que el Cooperativismo está rindiendo sus frutos. Comprendo que en los actuales momentos habrá personas que dirán, ¿qué en eso de cooperativismo? Para conocer más sobre él hay que remontarse a su historia 150 años atrás; se debe estudiar su doctrina, sus postulados, sus instituciones, sus objetivos y su legislación entre otras cosas.
Básteme saber que el Movimiento Cooperativo fue ideado por humanistas con la finalidad de ayudar a la gente pobre a suspender sus condiciones de crisis, estancamiento o atraso. Por ello, hoy como ayer se le ve como una esperanza para accesar a niveles de vida más decorosos. ¿Por qué es bueno trabajar en y por el cooperativismo?
Porque el cooperativismo genera valor agregado a la economía. Es decir que causa un aumento en la producción total del país, -Producto Interno Bruto-.
Porque crea nuevas plazas de empleo. Dicho de otra manera, crea nuevas oportunidades, en un ambiente en donde se dice que obtener un empleo es complicado o difícil.
Porque el cooperativismo crea ciudadanos más honestos y responsables a través de la práctica de su doctrina.
Porque ayuda a renovar la fe y las esperanzas de que siempre habrá algo mejor; algo así como modos de producción más justos y equitativos para todos los humanos.
Porque permite la participación libre y entusiasta -democracia-, de sus asociados, siempre y cuando así lo manifiesten.
Porque es un medio de vida para los que trabajan en el cooperativismo junto con sus asociados.
Porque se basa en los cánones y principios más elevados y sublimes del cual podemos hablar:
La unión hace la fuerza; (Simón Bolívar)
Cordón de tres dobleces es difícil de romper; (la Biblia).
Dos es mejor que uno. Si el uno cae, el otro lo levanta; más si el uno está solo y cae, qué será de él, (la Biblia).
Dos se pueden abrigar mejor que uno al momento del reposo; (la Biblia).
Existe un contingente humano que está en la búsqueda de oportunidades, mediante la exploración de nuevos mercados. Hay en Panamá un sinnúmero de actividades y recursos no explotados en un nivel de configuración virgen y que se pueden concretar en la creación de nuevos productos en el grado de novedad total o parcial.
Las cosechas en los trópicos rinden hasta dos veces al año y los productos son muy bien cotizados en otras latitudes. EE.UU., Alemania y Japón, entre otros países. Si la globalización permitió la apertura de los mercados, sobre el sacrificio de la protección efectiva de los bienes nacionales, por vía de la disminución de los aranceles de importación; esta rebaja de los aranceles debe ser aprovechada en su mejor expresión. A todos nos gusta saborear los dátiles de las regiones secas de Asia; las uvas, vinos, melocotones y duraznos de las regiones frías. Igualmente a las otras culturas les fascina degustar los melones, sandías, piñas y bananos creados en nuestras tierras. También están dispuestos a pagar un buen precio por los camarones, langostas y otros mariscos en nuestras aguas.
Históricamente, los países latinos han sido mono-exportadores. Han obtenido sus mayores ingresos en concepto de las importaciones de un solo bien.
Por ejemplo: Argentina con sus carnes; Venezuela con su petróleo; Brasil y Colombia con el café; Bolivia con el estaño y el caucho; Chile con el cobre; Panamá con el banano, etc. Estas condiciones han variado un poco a la fecha.
Es aquí donde se pueden fundir y aprovechar las bondades que puedan tener los trópicos conjuntamente con la capacidad de nuestras empresas, la inversión de nuevos capitales, las horas máquinas y las horas hombre, los conocimientos y experiencias de los hombres y mujeres que están dispuestos a hacer parir la tierra.