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Coordinación presidencial


En estos días se ha tratado en algunos medios sobre el problema de la falta de coherencia administrativa del actual gobierno. Esto surge con más relevancia al momento de pedirse públicamente la constitución de un foro de personalidades que trate sobre el problema socioeconómico que vive el país y proponga una respuesta que conduzca a una recuperación nacional.
Para tal efecto, algunos medios me han solicitado entrevistas para que explique cómo se llevó a cabo la coordinación estatal en los tiempos de la administración del presidente Marcos A. Robles, en la cual fungí como Ministro de la Presidencia y me dediqué a esa tarea.
Algunas personalidades trajeron esto a colación y expresaron la opinión de que posiblemente el presidente Robles no era un hombre muy dedicado al trabajo público, pero que mi presencia en la Presidencia coadyuvó a efectuar ese trabajo coherente que se requiere de la administración pública.
Ante todo queremos manifestarles que el presidente Robles, como muchos otros mandatarios, no era un erudito ni un mejor enterado para aplicar sus conocimientos en los distintos conflictos de una administración pública. El presidente Robles tenía un gran criterio para supervisar con altísimo sentido de honestidad y revisar la gestión de sus ministros, directores de entidades autónomas y de organismos públicos descentralizados y confiaba en el trabajo del ministro de la Presidencia, que efectuaba directamente y en detalle las funciones de coordinación.
Si de trabajo cotidiano se trata, Robles era un presidente que asistía a su despacho aproximadamente a las 9:00 a.m. y, con el intermedio del almuerzo, se prolongaba hasta las 6:00 p.m. ó 9:00 p.m. Iba poco al interior solamente cuando lo consideraba necesario, pero él mantenía el contacto en estas comunidades por el provenir del campo y siempre se vanagloriaba por ser del campo. Para esa época eran pocos los cónclaves que se daban en el exterior, a las que asistía solamente cuando los intereses del país lo hacían necesario. Yo diría que Robles pertenecía a todos los estratos sociales del país, porque entendiéndose con fuertes nexos con la provincia de Coclé y muy especialmente, con Aguadulce, al llegar a Panamá frecuentaba los salones y clubes de la clase media e inclusive, el Club Unión de Panamá del cual llegó a ser su presidente. Ante de llegar Robles a la Presidencia, había presidido la Comisión que reevaluaba el Catastro Nacional e igualmente ejerció funciones de gerencia en el Banco Nacional. Además fue diputado de la Asamblea Nacional desde donde prestó servicio invaluable y con valentía a la democracia panameña, igualmente como Ministro de Gobierno y Justicia.
Para su campaña contó con la dirección política del ingeniero David Samudio, padre de la Planificación Nacional, y de la talla de jóvenes fundadores del movimiento roblista, como Carlos Ernesto González, Ramón Morales Quijano, Ernesto Gotti, Zoroastro del Río y muchos otros que acompañaban al candidato en todas sus giras, expresándose como el movimiento joven.
El suscrito tuvo también a su cargo la dirección de Relaciones Públicas y Medios de Comunicación en esta campaña. Expreso todo esto porque he manifestado repetidas veces, que es más cómodo y eficiente trabajar la coordinación de gobierno desde el Ministerio de la Presidencia que por cualquier otra dirección del Estado. Esa coordinación debe contar directamente con la supervisión del Presidente, que está con un despacho al lado del Ministro, sobre todo para los asuntos más importantes y para conocer diariamente el breve informe que se le debe dar sobre el funcionamiento de las otras instituciones del gobierno.
Dada la grave crisis que vive el país, nosotros nos hemos propuesto en coadyuvar en lo que sea posible y por nuestra cuenta, en la recuperación y mejoramiento del país. Desde hace mucho tiempo no hemos aceptado ni posiciones públicas ni remuneraciones, por lo que no lo haremos en forma interesada.

101 años de Panamá América

 
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