Corazón Abierto
Dedicado a Virginia Fábrega.
No conozco a Virginia personalmente, pero su pluma es amiga mía. Siento que mi corazón quiere nutrirse cuando leo sus poesías.
Para escribir como ella se necesita haber querido mucho, tener un corazón abierto, lleno de amor, no esperarlo, porque ya lo vivió.
Envejecer es inevitable, es muy natural, pero hay organismos que no envejecen nunca. Las emociones, tuyo como personalidad, el cociente intelectual y otras características mentales son elementos que nos sostienen.
La vida personal, ya sea sola o acompañada se acostumbra a todo lo bueno que hay en la vida y rechaza lo contrario, a menos que surjan impedimentos en la salud o que el amor, que no fue cristalino, se desvanezca, y cambie su camino hacia otro ser.
Yo puedo hablar sobre lo máximo en el amor porque lo viví en mi casa y con mi amado Chito (q.e.p.d.), por casi cincuenta años.
Los que lean este mensaje se preguntarán qué edad tengo yo, y suavemente les contesto que el verdadero amor, afortunadamente se instala en el corazón para siempre, pues es eso lo que combate las enfermedades, y te hace tan feliz que muchísimas veces por ese sostén, tu vida se alarga dulcemente, la mente sostiene tu corazón y lo demás es obra del Señor.
Que estoy romántica, siempre lo fui, a mi edad, es eso lo que mantiene mi amor de siempre. Mis padres vivieron casaditos por un poco más de 50 años, pero a pesar de sus defectos era él más cariñoso y creo que heredé de él ese Corazón Abierto.