default

Corazones de hojalata


Máquinas expendedores de tabaco, surtidores de combustible, contestadores automáticos, operadores de telefonía, sintetizadores de voz, asistentes virtuales, cajeros parlantes y un largo etcétera de engranajes y tuercas ocupan ahora el lugar que no hace tanto sólo podía ocupar seres humanos. El avance de la tecnología re-edita, una vez más, el viejo enfrentamiento del hombre contra la máquina. El Doctor Frankenstein frente a su creación. La tentadora posibilidad de insuflar la chispa de la “vida” en la materia muerta.

Quizás estemos, sin saberlo, en la antesala de la tercera Revolución Industrial. Una sedición, sin precedentes, basada en las premoniciones de las novelas y el cine de ciencia-ficción que auguraban un futuro en el que las máquinas tomarían el poder para someter a los hombres.

El ejemplo más palpable está en los asistentes virtuales con los que quién más y quién menos ha tenido que lidiar alguna vez para llevar a cabo diversas diligencias.

El siglo XXI ha propiciado que la humanidad deba entenderse con las máquinas para continuar viaje en los vagones del tren del progreso. Guste o no, están ahí y forman parte de la cotidianidad de millones de personas.

Facilitan innumerables tareas pero con su frialdad fallan a la hora de transmitir aquello de lo que carecen: humanidad. Al fin y al cabo ni ellas son perfectas, puesto que por mucha eficacia que demuestren sus corazones siguen siendo de hojalata.

ccs@solidarios.org.es

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América