Correcta lectura política
Concluyeron las primarias de Cambio Democrático (CD), acontecimiento que algunos ciudadanos esperaban para definir por quién votar. Algunos que intentan tapar el sol con un dedo diciendo "eso también pasa en los otros partidos", proponen que lo que pasó en esas primarias se tomen como si nada, no obstante, todo eso confirma la profunda contradicción entre lo que es real y el doble discurso político.
Para mucha gente pensante es evidente que ese partido está compuesto precisamente por "políticos tradicionales", no es tan fácil tratar de minimizar los hechos.
Una correcta lectura política de las primarias de CD sin apasionamiento, incluiría: 1. Serias deficiencias de organización y logística le impedirían a la alianza CD/UP manejar una elección a nivel nacional. En los centros urbanos de las ciudades de Panamá y Colón, lo hicieron más o menos bien, San Miguelito fue un completo desastre, en circuitos semi-urbanos y rurales hubo un manejo muy deficiente y deben ser honestos en admitirlo, ni hablar de la cantidad de personas que concurrieron a votar.
Un residente del interior nos dice que no se celebraron primarias en un circuito en donde la población electoral alcanza aproximadamente 22,000 electores.
Un diario local, con sobradas razones, ha tildado de maleantes a los protagonistas de lo que llamó "sucesos bochornosos". De seguro a usted, estimado lector, no le sorprende ese ejercicio "democrático" que incluyó serias irregularidades en las mesas de votación como compra de votos, agresiones físicas, robo de urna, cierre de recintos de votación a causa de los disturbios, baterías que indicaban previamente por quién votar, entre otras bellezas, todo ello denunciado por los propios copartidarios de CD. ¿Cómo sería CD en un escenario real enfrentando a la experimentada maquinaria política del PRD? La respuesta ya la dieron en las primarias.
2. Martinelli es un candidato que se publicita masivamente como el cambio y acusa a otros de ser "tradicionales", pero es incapaz de dar democracia a lo interno de su propio partido. Parece que según este candidato, no hay nadie con suficiente capacidad para enfrentarlo en una primaria, pero se niega rotundamente a demostrarlo. ¿Qué los diferencia del actual partido en el poder? ¿Puedo yo confiar en el supuesto compromiso del candidato de CD, sus intenciones y su capacidad? ¿Puede usted confiar en la gente que compone ese partido y los que rodean a ese candidato? Todo lo anterior, aunado a la enfática negativa de Martinelli de darle al pueblo una interpartidaria como sabiamente le invitó Juan Carlos Varela, revela claramente quién es el del doble discurso y quién realmente representa el cambio. Ciudadanos: El voto que definirá el futuro de nuestros hijos no podemos malgastarlo alegremente. Necesitamos depositar nuestro voto en una persona en quien podamos confiar, que represente los valores de la ciudadanía, que represente a una verdadera oposición y que lo avale un partido organizado con experiencia dinámica y eficiente.