Corredores por fórceps
La compra por parte del Estado de los dos corredores, Norte y Sur, está presentando un cuadro financiero complicado. Para su consecución, el gobierno de Ricardo Martinelli -empeñado como está en estas adquisiciones- ha optado por emplear métodos financieros de alto riesgo, agresivos y triangulados que están resultando excesivamente confusos.
No obstante, la sociedad panameña, ante la ausencia de contrapesos formales, requiere posiciones oficiales comprometidas claramente con el patrimonio nacional, para lo cual se requiere de una exposición crítica de todos los aspectos que serán afectados con dicha compra. Las transacciones financieras que pretende el Ministro de Economía y Finanzas siguen variando. Para algunos esto sugiere diversos tropiezos en las negociaciones, las que se tienen tanto con las empresas concesionarias, como las dificultades derivadas con las entidades públicas, de donde pretenden obtenerse los fondos para la compra de los corredores.
Nos preguntamos si frente a los múltiples problemas que actualmente padece el país, este sea el momento indicado para que las autoridades intenten justificar que debemos destinar más de mil millones de dólares para comprar las autopistas que, desde hace diez años, ya teníamos. Además, no se ha explicado a profundidad cuáles son los intereses públicos y/o privados que justifiquen la multimillonaria inversión del país para comprar las obras de infraestructura concesionadas. Y si algo nos enseña el momento histórico vigente es que los mercados financieros se equivocan, creando crisis y riesgos que terminan luego pagando los pueblos.