Correlación entre las políticas de Estado y la competividad
Economista del Centro Nacional de Competitividad
Múltiples estudios especializados apuntan hacia una conclusión inequívoca: la competitividad de un país y sus industrias no es casual o fortuita, sino el producto de una serie de condiciones y políticas.
Para decirlo en forma técnica, se ha comprobado que existe una estrecha correlación o asociación entre un conjunto de factores y la competitividad, factores que en alguna medida la estimulan o la inhiben. Pero cuáles son y qué nivel de incidencia conlleva cada uno.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ha creado una metodología a través de un Índice de Competitividad Internacional que se basa en una combinación de criterios tanto técnicos como prácticos.
Lo relevante de este método es que permite definir una estrategia o Agenda de Competitividad basada en unas 141 variables (indicadores), repartidas en 10 factores que más influyen en la competitividad. Las variables son medidas y relativizadas con relación a otras 47 economías del mundo, que en total representan aproximadamente el 95% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
Dichos elementos incluyen Factores de Base como un Estado o sistema de derecho confiable, manejo sustentable del medio ambiente y una sociedad incluyente, preparada y sana. Igualmente considera Factores de Infraestructura como mercados de factores eficientes (mano de obra, energía, capitales y suelo), sectores precursores de clase mundial (sistema financiero, logístico y tecnología de la información), y sectores económicos en vigorosa competencia.
Finalmente, abarca Factores de Entorno como, economía dinámica y estable (macroeconomía), sistema político estable y funcional, gobiernos eficientes y eficaces y aprovechamiento de las relaciones internacionales.
Para el caso de Panamá, recientemente se seleccionaron y ordenaron las 26 variables que más fácilmente se pueden mejorar para impactar e influir en la competitividad del país, las cuales se escogieron mediante la evaluación de un grupo de ejecutivos panameños y mediante el método de análisis comparativo con respecto a variables de otros países con indicadores similares.
Por ejemplo, una de las variables que impactan la competitividad del país, con una contribución potencial a la misma de 3.76% y que a su vez puede ser fácilmente modificada, resultó ser el Índice de Efectividad del Gobierno, que mide aquellos insumos requeridos por la administración pública para ser capaz de producir e implementar buenas políticas. Otra variable importante resultó ser el Índice de Políticas Públicas enfocadas a la competitividad, que mide el grado en que las políticas públicas ayudan a ser más competitivas a las empresas, obtuvo una contribución potencial a la competitividad de 3.57%.
Otra guarda relación con la Inversión Directa Extranjera (IDE), la cual exige políticas de desburocratización y eliminación de las barreras al clima de negocios y una contribución potencial a la competitividad de 4.84%. Para seguir mencionando otros indicadores no menos importantes de este método tenemos: el índice de transferencias y subsidios, que mide el total de las transferencias y subsidios que concede el Estado, el índice del costo de la planilla del gobierno en relación al gasto total, que mide la capacidad del gobierno de realizar inversiones en infraestructura y el índice de dificultad para iniciar una empresa, que mide la cantidad de trámites y procesos administrativos para hacer negocios.
La variable que resultó ser la más fácil de mejorar en el corto plazo fue el Índice de Piratería informática (derechos de autor y propiedad intelectual) que mide las unidades de software pirata con relación a la totalidad de “software” instalados, situación que exige una política de respeto al derecho de propiedad y de autor.
La segunda más fácil de mejorar es el índice que mide la imparcialidad de las Cortes, como independencia de los fallos de la influencia política y del Ejecutivo, lo cual demanda una política de respeto del ambiente jurídico y separación de poderes.
Los índices de competitividad de forma significativa determinan la realidad socioeconómica de un país. Esta asociación entre competitividad y ciertos factores, es demostrable a través de modelos estadísticos o matemáticos, modelos que inclusive permiten medir la influencia o peso que tendría cada factor sobre la competitividad final y la IDE.
En el caso específico de Panamá, se proyecta que, por cada unidad de aumento en el referido índice de competitividad Internacional, el ingreso de la población económicamente activa aumentaría un 4.2%, el empleo un 2.1%, y el ingreso familiar en aproximadamente 650 dólares al año.
Dice un experto que la riqueza no se hereda, sino que se crea. Cierto es que el camino hacia la prosperidad exige cambios y esfuerzos progresivos y sostenidos, pero la recompensa de mejores días para todos los panameños bien hace que valga la pena el esfuerzo.