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Corrupción de corrupciones


La corrupción en Panamá existe y, cuando se alega que no hay pruebas inmediatas, su percepción prevalece con más fuerza. No puede ser de otra manera. Al comprar el Panamá América el sábado 28 de julio, lo primero que me pega en la frente es la noticia de que a Carlos Landero, director del Sistema Penitenciario, lo sancionaron verbalmente por el caso de las celdas lujosas. Al instante pensé, como dicen los gringos, "a slap on the wrist" (un golpecito en la muñeca). Después de este castigo tan severo, poco importa que responsabilicen de primera mano a todos los policías que laboran en el pabellón 7 de La Joyita. De que el caso se hinchará, ni hablar.
Luego veo en La Prensa de la misma fecha un facsímil que se supone prueba la relación del presidente Torrijos con el preso de Miami. Se subraya, además, que Martín regresó de vacaciones y que sus tres ex presidentes antecesores afirman que no tuvieron el tiempo de gozarlas. Para infortunio de Martín, vacacionaba mientras surgían bochinches como el esbozado y la noticia de la trágica muerte de cuatro trabajadores de la construcción. ¡Cuán inoportuno! Mientras tanto, el pueblo, y todo el país, se ve obligado a aguantar estoicamente los problemas que todos conocemos y no voy a repetir, algunos de los cuales, y con frecuencia, se afrontan con comisiones que presentarán sugerencias que no se ejecutarán. Y pensar que debe haber cero corrupción.
No entre paréntesis, el abogado del preso de Miami hace declaraciones a tutiplén en el sentido de que su cliente quiere regresar a Panamá y que muchos de los que lucraron de la narcodictadura les dio "frulo". Yo pienso que este abogado es mafioso, no conozco la etnicidad de su mafia, pero defiende a un mafioso convicto. Lo más probable que esté hablando tanta hierba, sin cobrar (añado un poco de humor). Me apabulla ver que estos mafiosos roben tanto cuadro en Panamá, e inclusive internacionalmente, cuando aquí tenemos problemas que atacar de manera inmediata y perseverante. Pero, con tanto milico nombrado en la presente administración y tanto amigos del preso que no admiten su empalagosa amistad, aún después de que el gallo ha cantado tres veces, no se puede esperar otra cosa.
Nos toca acometer proyectos de verdadero interés nacional para ver si logramos que alguien diga, quien sea, que trabajamos para mejorar la calidad de vida de nuestros compatriotas más pobres y que tenemos como meta única el progreso moral y material de nuestra patria. En esto deben redoblar esfuerzos los políticos, de gobierno y de oposición. Aunque pareciera agua que corrió debajo del puente, lamento que ya se haya autodenominado único candidato presidencial uno de los presidentes de uno de los partidos políticos de oposición. Se me hace evidente que es muy temprano para esto.
Leí una cápsula periodística que aseveraba que Martín ya había desistido de correr para una reelección, pero que algunos de sus asesores insistían como el negro de la canción. Mi comentario es que otra aventura reelectorera garantizaría holgadamente la victoria de la oposición. Lo cual sería cheverísimo. Sin embargo, prefiero que no derrochen el dinero que sale principalmente de los bolsillos populares y que lo inviertan para crear empleos que de verdad sean de beneficio para los que sufren miseria, que la hay. Por lo pronto sugiero que echemos a un lado la algarabía que se ha formado por el regreso del fulano de Miami y luchemos hombro con hombro por una patria más generosa para todos. No sugiero que los lujos carcelarios se extiendan a los que no los disfrutan y mucho menos que permitan a los presos el uso de lap tops. Si se les permite a unos pocos, debe haber igualdad. Ese es uno de nuestros grandes problemas, que el trato igualitario no se da. Hay justicia e injusticias desiguales, tales como discriminatorios indultos y concesiones de casa por cárcel. Dejémoslo ahí.
Trámites para vender licor
El director de Legal y Justicia del Municipio de Panamá, Juan García, indicó que toda persona natural o jurídica que pretenda abrir un local comercial donde su actividad principal sea la venta de licor deberá obtener el visto bueno de la Alcaldía.
Para iniciar operaciones de expendio de licor de las previstas en el Nivel 2 del Artículo 36 de la Ley 5 de 2007, se requerirá que el Alcalde del Distrito respectivo rinda un Informe Previo Favorable.
Sólo se podrá negar dicho informe, mediante resolución motivada, cuando la actividad que se pretenda realizar se encuentra en las siguientes condiciones:
  1. En lugares donde haya dificultades para la rápida y frecuente comunicación.

  2. En lugares que ofrezcan dificultades o inconvenientes para su fiscalización.

  3. En barrios o zonas exclusivamente residenciales.

  4. En locales situados en las inmediaciones o cercanías de los centros educativos, oficiales o particulares.

  5. Cuando estén situados dentro de un radio de diez kilómetros (10km) de campamentos donde se concentren obreros o campesinos.

  6. En los casos de cantinas, cuando el número de las existentes en el distrito respectivo exceda la proporción de una por cada mil habitantes, según el último censo oficial de población.

  7. En los lugares que determine el Alcalde del respectivo Distrito por razones de interés social. En estos casos, el Alcalde deberá sustentar claramente las razones de interés social por lo cual se niega la solicitud.


Mediante Ley 5 de 11 de enero de 2007, que agiliza el proceso de apertura de empresas y establece otras disposiciones, se instituyó que toda persona, natural o jurídica, podrá realizar actividades comerciales o industriales dentro del territorio nacional, mediante la comunicación del inicio de la actividad de manera electrónica, a través del sistema PanamaEmprende.
El Aviso de Operación es el único proceso requerido para el inicio de una actividad comercial o industrial en el territorio de la República de Panamá.
Francisco Corrales: "Deben regularlo, eso va en perjuicio de la juventud. Abrir bares en áreas residenciales debe ser penado".
Bernarda Alvarado: "El ruido es espantoso y cuando uno llama a la Policía para que ponga orden, poco caso hacen".
Clotilde Rodríguez: "Los ruidos de bares y discotecas no dejan dormir. La bulla molesta a las personas adultas y ancianas".
Deyanira Ruiz: "Los ruidos son malos, porque la gente tiene que descansar. La alcaldía debería regular las horas en que los bares y discotecas deben operar".
Cristina de Abrego: "La gente sufre enfermedades por la bulla. No estoy de acuerdo que abran locales donde se vendan bebidas alcohólicas cerca de áreas residenciales".
Andrés Rivas : "Tanto escándalo hace daño. La alcaldía debe regular los lugares como bares, y discotecas, donde el ruido molesta a residentes cerca de estos lugares".

101 años de Panamá América

 
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