Corrupción de pies a cabeza
Todos estamos de acuerdo en que la corrupción es la epidemia del siglo pasado y lo que va de éste. Es increíble cómo no puede controlarse, ya que no existe la voluntad para hacerlo.
Necesitamos que la cabeza sea honesta; necesitamos que los de arriba no roben para que los de abajo aprendan con el ejemplo. Para esto es conveniente que las autoridades que llegan al poder vayan con la idea de servir a la patria y no a llenarse los bolsillos con el dinero del Estado.
Deseamos ver gobernantes que se revistan de valores cívicos y morales y así manejen los asuntos del gobierno. No es posible que, gracias a la corrupción como primer factor responsable, la distribución de riqueza en Panamá sea la peor del mundo. Así no es posible disminuir la pobreza, si la mayor parte de la misma va a una minoría.
Nos decimos que los corruptos son solamente los grandes. No es totalmente cierto. Más bien son los responsables, porque enseñan lecciones que no debieran ser.
Corrupto es aquel que roba millones, que con un salario normal tiene propiedades al terminar el período de gobierno, aquel que aceptó soborno para conceder favores o lograr lo que legalmente le correspondía.
Igualmente es corrupto aquel empleado público que archiva documentos para evitar solucionar un problema, en espera de pedir coima para que salga pronto. Lo es quien se lleva tres lápices de las oficinas públicas o privadas para el uso privado o provee a sus hijos de su material de trabajo en la escuela con lo que sustrae de la oficina donde labora.
Corruptos son los jueces que emiten juicios traídos por los cabellos sin ningún asidero legal porque se dejaron comprar por una de las partes.
La corrupción está en las personas que te piden dinero para solventar los gastos de un trabajo que te van a hacer y luego no lo efectúan.
A nivel gubernamental están las botellas, las coimas que tanto daño han hecho a las inversiones extranjeras, permitir las altas entradas de cónsules en el exterior.
De igual manera, entra dentro de este grupo los préstamos bancarios sin garantías, las quiebras fraudulentas de bancos que dejan en la lona a muchos depositarios.
Está en el Poder Judicial desde abajo hasta arriba cuando toman decisiones favorables a corruptos.
Es que estamos inmersos en una porquería de la cual nos va a costar mucho salir. Pero, esta sociedad nuestra mira primero al dinero que posean las personas sin importar de dónde salió. Se le hace reverencia a las pertenencias materiales, no así a la capacidad de trabajo, a la inteligencia y la preparación. No obstante, esto es un círculo vicioso y recrudeció desde tiempos de la dictadura cuando ser corrupto daba patente de corso.
Ahora está en manos de las autoridades nuevas limitar esa corrupción. Quisiera ver si eliminarán a los miles de empleados que nombró Jované en el Seguro Social. Verlo a nivel de altos nombramientos que debieran ser independientes del partido gobernante y del Presidente actual.
Quisiera ver terminada la dependencia casi completa de los legisladores hacia los partidos políticos que los postularon, ajenos al pensar de los mismos.
Pero, la impunidad ha sido la regla en este país y ante ésta, no es posible terminar con la corrupción.
¿Cómo es posible que una juez decida que, al girar un cheque post fechado y cuando se va a cambiar resulta que la cuenta ha sido cerrada seis meses antes, eso no es delito porque la cuenta fue cerrada antes de cambiar el cheque? Esas vagabunderías son las que hacen de nuestro país el líder de la corrupción y que nos impida ser decentes, honestos y buenos ciudadanos.
Mientras el dinero sea lo primordial para valorar a una persona y rendirle o no pleitesía; mientras no haya sanciones para las personas que delinquen; mientras la cabeza de una oficina, de un gobierno o de la familia no sea honesta, seguiremos corrompidos unos por comisión otros por omisión.
Personalmente sólo rindo pleitesía a la inteligencia, a la capacidad, a la creatividad, a la honestidad.
Ojalá que Panamá salga del estado en que estamos para ejemplo de las generaciones futuras. Otra vez volveré sobre el tema, porque ahora se terminó el espacio.
Necesitamos que la cabeza sea honesta; necesitamos que los de arriba no roben para que los de abajo aprendan con el ejemplo. Para esto es conveniente que las autoridades que llegan al poder vayan con la idea de servir a la patria y no a llenarse los bolsillos con el dinero del Estado.
Deseamos ver gobernantes que se revistan de valores cívicos y morales y así manejen los asuntos del gobierno. No es posible que, gracias a la corrupción como primer factor responsable, la distribución de riqueza en Panamá sea la peor del mundo. Así no es posible disminuir la pobreza, si la mayor parte de la misma va a una minoría.
Nos decimos que los corruptos son solamente los grandes. No es totalmente cierto. Más bien son los responsables, porque enseñan lecciones que no debieran ser.
Corrupto es aquel que roba millones, que con un salario normal tiene propiedades al terminar el período de gobierno, aquel que aceptó soborno para conceder favores o lograr lo que legalmente le correspondía.
Igualmente es corrupto aquel empleado público que archiva documentos para evitar solucionar un problema, en espera de pedir coima para que salga pronto. Lo es quien se lleva tres lápices de las oficinas públicas o privadas para el uso privado o provee a sus hijos de su material de trabajo en la escuela con lo que sustrae de la oficina donde labora.
Corruptos son los jueces que emiten juicios traídos por los cabellos sin ningún asidero legal porque se dejaron comprar por una de las partes.
La corrupción está en las personas que te piden dinero para solventar los gastos de un trabajo que te van a hacer y luego no lo efectúan.
A nivel gubernamental están las botellas, las coimas que tanto daño han hecho a las inversiones extranjeras, permitir las altas entradas de cónsules en el exterior.
De igual manera, entra dentro de este grupo los préstamos bancarios sin garantías, las quiebras fraudulentas de bancos que dejan en la lona a muchos depositarios.
Está en el Poder Judicial desde abajo hasta arriba cuando toman decisiones favorables a corruptos.
Es que estamos inmersos en una porquería de la cual nos va a costar mucho salir. Pero, esta sociedad nuestra mira primero al dinero que posean las personas sin importar de dónde salió. Se le hace reverencia a las pertenencias materiales, no así a la capacidad de trabajo, a la inteligencia y la preparación. No obstante, esto es un círculo vicioso y recrudeció desde tiempos de la dictadura cuando ser corrupto daba patente de corso.
Ahora está en manos de las autoridades nuevas limitar esa corrupción. Quisiera ver si eliminarán a los miles de empleados que nombró Jované en el Seguro Social. Verlo a nivel de altos nombramientos que debieran ser independientes del partido gobernante y del Presidente actual.
Quisiera ver terminada la dependencia casi completa de los legisladores hacia los partidos políticos que los postularon, ajenos al pensar de los mismos.
Pero, la impunidad ha sido la regla en este país y ante ésta, no es posible terminar con la corrupción.
¿Cómo es posible que una juez decida que, al girar un cheque post fechado y cuando se va a cambiar resulta que la cuenta ha sido cerrada seis meses antes, eso no es delito porque la cuenta fue cerrada antes de cambiar el cheque? Esas vagabunderías son las que hacen de nuestro país el líder de la corrupción y que nos impida ser decentes, honestos y buenos ciudadanos.
Mientras el dinero sea lo primordial para valorar a una persona y rendirle o no pleitesía; mientras no haya sanciones para las personas que delinquen; mientras la cabeza de una oficina, de un gobierno o de la familia no sea honesta, seguiremos corrompidos unos por comisión otros por omisión.
Personalmente sólo rindo pleitesía a la inteligencia, a la capacidad, a la creatividad, a la honestidad.
Ojalá que Panamá salga del estado en que estamos para ejemplo de las generaciones futuras. Otra vez volveré sobre el tema, porque ahora se terminó el espacio.