Corrupción en el gobierno de Lagos
Al cumplirse el tercer período del gobierno del socialista Ricardo Lagos de Chile, la corrupción desprestigia a parlamentarios oficialistas y a entidades estatales fundamentales, corroyendo las posibilidades de mantener en próximos comicios los márgenes de apoyo popular de la alianza con la tolda democristiana.
El destape del escándalo Corfo- Inverlink marca, a juicio de diarios chilenos, el punto más bajo del gobierno y particularmente de Ricardo Lagos, porque está envuelto un yerno del presidente al que no se cesó en el cargo, a pesar de la repulsa de la opinión pública. Esto sumado a los desafueros de parlamentarios como el hijo del ex - canciller Orlando Letelier, tocan la imagen de la izquierda tradicionalmente cuestionadora de la corrupción gubernamental.
Un operador de mesa de la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo), cuyo vicepresidente ejecutivo es Gonzalo Rivas, yerno de Lagos, habría entregado instrumentos financieros, como depósitos a plazo fijo, ilícitamente al grupo privado Interlink. Se habla de robo de valores desde la Corfo por 100 millones de dólares y de filtración de información privilegiada. Por otro lado, el parlamentario Juan Pablo Letelier aparece como cabeza del llamado " caso Coimas" por gestionar favores a una escuela de conductores y a empresas amenazadas de cierres. Cuando se publicaron copias de los cheques recibidos por Letelier, éste replicó que eran colaboraciones a campañas políticas y no dinero destinado a su peculio personal. "The Economist" de Londres sostiene que los escándalos de corrupción sumados a una economía " apagada" dejaron al gobierno de Lagos en mal pie, pero, a pesar de los contrastes políticos, no produjo cambios básicos en su gabinete ministerial. Para remate de adversidades, brotó una crisis en la cancillería sureña cuando el embajador chileno en Ginebra no respaldó la línea de rechazar que la comisión de derechos humanos tratara el asunto de Irak. Varios políticos socialistas se solidarizaron con el embajador y se preparaban a cuestionar a la canciller Soledad Alvear. Tuvo que intervenir personalmente el presidente Lagos para contener a los socialistas y evitar hasta donde él cree que puede que se profundice más aún el descrédito que merma a su gobierno.
Es lamentable observar los métodos "tradicionales" que tienen los docentes para introducir en nuestras vidas las obras clásicas, los ejercicios interminables, las sesiones de lectura en las aulas, que terminan en una hora en la que aburrimiento es el invitado especial, alternado con una que otra amenaza soltada al aire para el que se resista a leer; o a la tradicional técnica en la que el profesor lee y los estudiantes escuchan pasivamente, o por los menos así ellos suponen. Pero lo que ellos no notan es que con obras maestras como El Quijote, La Celestina, La Odisea, entre otros, no se pueden usar los mismos métodos y mucho menos si pretenden desarrollar el interés del estudiante hacia éstas.
Así que, hasta que no ocurra un cambio en la manera en que nos hablen de la Literatura, o hasta que encuentren una forma más original de ayudarnos con nuestros hábitos para leer, ya sea con círculos, charlas y hasta experiencias personales, seguiremos teniendo jóvenes panameños que ignoren de qué hablamos cuando mencionemos "el Manco de Lepanto".
A los jóvenes nos interesa la lectura, sólo hace falta que nos guíen y estimulen debidamente o, simplemente, que nos hagan descubrir de una forma agradable, los privilegios y beneficios del mundo de la lectura.
El destape del escándalo Corfo- Inverlink marca, a juicio de diarios chilenos, el punto más bajo del gobierno y particularmente de Ricardo Lagos, porque está envuelto un yerno del presidente al que no se cesó en el cargo, a pesar de la repulsa de la opinión pública. Esto sumado a los desafueros de parlamentarios como el hijo del ex - canciller Orlando Letelier, tocan la imagen de la izquierda tradicionalmente cuestionadora de la corrupción gubernamental.
Un operador de mesa de la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo), cuyo vicepresidente ejecutivo es Gonzalo Rivas, yerno de Lagos, habría entregado instrumentos financieros, como depósitos a plazo fijo, ilícitamente al grupo privado Interlink. Se habla de robo de valores desde la Corfo por 100 millones de dólares y de filtración de información privilegiada. Por otro lado, el parlamentario Juan Pablo Letelier aparece como cabeza del llamado " caso Coimas" por gestionar favores a una escuela de conductores y a empresas amenazadas de cierres. Cuando se publicaron copias de los cheques recibidos por Letelier, éste replicó que eran colaboraciones a campañas políticas y no dinero destinado a su peculio personal. "The Economist" de Londres sostiene que los escándalos de corrupción sumados a una economía " apagada" dejaron al gobierno de Lagos en mal pie, pero, a pesar de los contrastes políticos, no produjo cambios básicos en su gabinete ministerial. Para remate de adversidades, brotó una crisis en la cancillería sureña cuando el embajador chileno en Ginebra no respaldó la línea de rechazar que la comisión de derechos humanos tratara el asunto de Irak. Varios políticos socialistas se solidarizaron con el embajador y se preparaban a cuestionar a la canciller Soledad Alvear. Tuvo que intervenir personalmente el presidente Lagos para contener a los socialistas y evitar hasta donde él cree que puede que se profundice más aún el descrédito que merma a su gobierno.
Es lamentable observar los métodos "tradicionales" que tienen los docentes para introducir en nuestras vidas las obras clásicas, los ejercicios interminables, las sesiones de lectura en las aulas, que terminan en una hora en la que aburrimiento es el invitado especial, alternado con una que otra amenaza soltada al aire para el que se resista a leer; o a la tradicional técnica en la que el profesor lee y los estudiantes escuchan pasivamente, o por los menos así ellos suponen. Pero lo que ellos no notan es que con obras maestras como El Quijote, La Celestina, La Odisea, entre otros, no se pueden usar los mismos métodos y mucho menos si pretenden desarrollar el interés del estudiante hacia éstas.
Así que, hasta que no ocurra un cambio en la manera en que nos hablen de la Literatura, o hasta que encuentren una forma más original de ayudarnos con nuestros hábitos para leer, ya sea con círculos, charlas y hasta experiencias personales, seguiremos teniendo jóvenes panameños que ignoren de qué hablamos cuando mencionemos "el Manco de Lepanto".
A los jóvenes nos interesa la lectura, sólo hace falta que nos guíen y estimulen debidamente o, simplemente, que nos hagan descubrir de una forma agradable, los privilegios y beneficios del mundo de la lectura.