Corrupción: a favor o en contra
No debe sorprender a nadie que los ciudadanos “puro pueblo” estén confundidos con lo que se hace o no contra la corrupción. Esta última se incluye en toda clase de malabarismos verbales: asesinatos, asaltos, robos dentro de las residencias –usualmente pertenecientes a los no acaudalados- violaciones de los derechos humanos, investigaciones –principalmente a los no cocotudos- CEMIS, blanqueo de dinero, durodólares, concesiones de negocios, tal como las de juegos de azar, medidas cautelares inconsistentes según la persona afectada… y así sucesivamente.
En lugar de notarse progreso en las investigaciones de los delitos surgen querellas o denuncias por actos de represalia. Como en el caso de la denuncia de los miembros de la Alianza Ciudadana pro Justicia. Por otra parte, los casos de firmas sospechosas de blanqueo de capitales pican y se extienden si observamos que casi a la par ocupan los titulares de los medios el horror de las concesiones a PYCSA e ICA de los corredores Norte y Sur. Los cocotudos involucrados suenan ruidosamente en varias investigaciones de delitos que implican mucho dinero aparentemente escondido. No sé de pruebas porque la impunidad que impera en nuestro medio sólo nos permite a los legos percibir, conjeturar, ya que nada probatorio se divulga en todos estos casos.
Mientras tanto, los multimillonarios contratos originales de los corredores se echan a un lado y el gobierno, sin querer (?), hace que el enfoque principal se dirija a la posible compra de los corredores a los concesionarios mejicanos. De nuevo, se está hablando de buco, pocotón, tarrantantán de dinero que pertenece al pueblo, lavado o no, que pudo haber sido objeto de coimas o no.
Me he atrevido a señalar algunas percepciones personales ya que estoy consciente de que la ciudadanía tendrá muchas otras percepciones, las cuales, por no sé qué razones, no se investigan diligentemente. Usted caro lector puede hacer referencia a casos más peludos que los que aquí expongo tangencialmente. Lo que sí me atrevo a afirmar contundentemente es que se ha desperdiciado el trabajo desinteresado y super valioso de la sociedad civil. Tal pareciera que desde la invasión nada ha cambiado. Por suerte se nos ha prometido un cambio. ¡Qué no daríamos por saber de qué se trata!