Corrupción a la panameña
"Cuando se trata de dinero todos son de la misma religión" Voltaire
Confieso que no me gustó el título de este artículo, pero ninguno otro describía mejor el pensamiento que me produjo leer cada una de las 111 páginas del informe que me remitiera el sub-contralor general, Gustavo Pérez, hace unas semanas (Nota 598-99 DSC) y que solicité en misiva del 26/septiembre/99. ¿Cómo no llamar "corrupción a la panameña" al despilfarro y repartición -entre 72 legisladores- de B/.165.7 millones de partidas circuitales del 31/diciembre/94 al 31/agosto/99? La forma como se asignaron las cantidades, la desproporción entre legisladores, el aumento sustancial entre un año y otro, así como la no oculta preferencia a favor de legisladores de gobierno-vs-oposición (sin que ello signifique que los de oposición fueron "más transparentes" en su manejo que los de gobierno) generan un sinnúmero de interrogantes que, de vivir en un sistema democrático real y no sólo formal, constituído por instituciones gubernamentales administradas con rigurosa transparencia e independencia, encontrarían respuesta en una acción de oficio y realizarían de facto una investigación sobre el uso, destino y manejo de estos B/.165.7 millones de Estado panameño.
Las astronómicas sumas bajo el título "ejecución presupuestaria de las iniciativas parlamentarias" invitan a formular preguntas más específicas: ¿cómo se verificó que el dinero solicitado para un proyecto se destinaba en su totalidad a esa obra? ¿cómo se garantizó que no hubo malversación o transferencia de fondos hacia proyectos personales? ¿cómo se fiscalizó la rentabilidad de cada balboa invertido? ¿qué equipo intergubernamental verificó que los montos correspondían a los presupuestos presentados? ¿quién evaluó y aprobó que las obras en las comunidades eran prioritarias, reales y no creadas para favorecer el proselitismo partidista? ¿qué equipo de inspectores (arquitectos, ingenieros civiles, agrimensores, capataces) fiscalizó que los contratistas cumplieron con las especificaciones de calidad de los contratos y que el trabajo solicitado fue entregado a satisfacción del contratante, es decir el Estado panameño? ¿qué equipo de auditoría verificó que los dineros no fueron transferidos a fundaciones u organizaciones no gubernamentales (ong´s) que -directa e indirectamente- aumentaban o beneficiaban el patrimonio personal de cada legislador? ¿se auditaron los libros contables con el fin de asegurarse que los bienes adquiridos con los dineros del Estado panameño no fueron transferidos a fundaciones u ong´s particulares?
Lo invito a que intente recordar cómo se comportaron los 72 legisladores (mujeres y hombres de todos los partidos políticos) en los últimos 5 años; recuerde su conducta bochornosa, antipatriótica y demagógica; recuerde quiénes lograron avergonzarlo con sus histriónicas actuaciones públicas y provocaron sentimientos de indignación ciudadana. Ahora, conozca cómo "la corrupción a la panameña" permite que quienes han deshonrado a nuestra Patria tengan acceso a valiosos recursos. Observe un hecho notable: las partidas fueron aumentadas considerablemente en 1998, año del referendum para la reelección del Dr. Pérez Balladares. Veamos algunos sobresalientes: Roberto Abrego (proponente del proyecto de reformas constitucionales) contó con B/.3.021,000; para 1995 su partida circuital era de 321,000 y subió a 850,000 en 1998. Alberto Alemán Boyd (quien propuso para los legisladores trato de ministro de estado) recibió B/.3,070,051; su partida en 1995 era de 316,496 y para 1998 subió 899,243.74. Carlos Afú (apasionado defensor de la figura del ex mandatario) recibió B/.3,423,917; en 1995 tenía 398,000 y para 1997 alcanzó 1,103,485. Pregúntese por qué Carlos Alvarado, fue quien más dinero recibió durante los 5 años: B/.5,739,000! En 1995 manejó 411,000; en 1996 triplicó el monto llegando a 1,438,000; en 1997 recibió 1,060,000; en 1998 subió a 1,605,000 y en 1999 su partida no bajó de 1,225,000. Miguel Bush (el que almorzó con Ricardo Alberto Arias para proponerle fuese candidato presidencial del PRD) manejó un total de B/.2,971,000; en 1995 recibió 321,000; en 1997 había llegado a 750,000 y en 1998 recibió 850,000. Elías Castillo (quien confesó que su copartidaria Olivia Pomares era la maestra de las triquiñuelas) recibió B/.3,157,412; en 1995 tenía asignado 321,000; para 1997 había aumentado a 850,000 y el año de la reelección manejó 899,360. Alberto Castillero recibió B/.3,071,282; para 1995 tenía 314,162 y para 1998 su partida había subido a 889,476. Manuel De la Hoz (presidente de la comisión de presupuesto) obtuvo B/.3,355,148; para 1995 contaba con 392,929 y en 1997 subió a 1,042,716. Gerardo González (el rey del terror y el sarcasmo) recibió B/.4,519,715; en 1995 su partida era de 400,000; para 1996 había casi triplicado el monto a 1,081,026; en 1997 manejó 1,100,000; y para 1998 cuando se reeligió como presidente de la asamblea tenía 1,070,589. Balbina Herrera contó con un total de B/.3,748,020; en 1995 tenía asignado 328,020; para 1996 había aumentado a 820,000; en 1997 llegó a 1,100,000 y para 1998 recibió 900,000. Enrique Riley Puga (compadre del rey del sarcasmo, fundador del PRD y ahora valioso colaborador de los arnulfistas) recibió en total B/.2,599,313; antes de pelearse con su compadre por la candidatura a legislador en las primarias del PRD, su partida anual para el año de 1998 era de 850,000.
Es bueno conocer que también "los cambiados" esos que apoyaron y co-gobernaron con Pérez Balladares por 5 años pero que después del 2 de mayo mutaron de piel política, disfrutaron generosamente del poder del PRD y recibieron muchos dolaritos por su oportunista condición de aliados "solidarios": Haydeé Milanés de Lay manejó un total de B/.3,489,703; para 1995 contaba con 319,949 pero su cifra aumentó sustancialmente en 1997 a 1,100,000 y en 1998 cuando apoyó con entusiasmo la reelección recibió 801,823. Laurentino Cortizo (el segundo vicepresidente de la nómina de Martín) manejó en total B/.3,036,265; en 1995 contaba con una partida de 321,000 y para 1998 había llegado a 889,476. Otro de los cambiados fue Juan Peralta quien obtuvo B/.3,332,857; en 1996 tenía asignado 930,000 y en 1998 manejó 923,405.
Parafraseando a Voltaire diría "cuando se trata de partidas circuitales, todos los legisladores actúan de la misma forma". ¿Duda? Sólo espere el informe del próximo año. Espero equivocarme y que el "cambio" no sea de nombres y monto asignado. Hasta ahora no hay directriz que me permita concluir que este gobierno tenga como prioridad enfrentar la corrupción institucional y de cumplimiento a su promesa electoral de eliminar las partidas circuitales. ¿Cree que podía encontrar mejor título para este artículo?
Confieso que no me gustó el título de este artículo, pero ninguno otro describía mejor el pensamiento que me produjo leer cada una de las 111 páginas del informe que me remitiera el sub-contralor general, Gustavo Pérez, hace unas semanas (Nota 598-99 DSC) y que solicité en misiva del 26/septiembre/99. ¿Cómo no llamar "corrupción a la panameña" al despilfarro y repartición -entre 72 legisladores- de B/.165.7 millones de partidas circuitales del 31/diciembre/94 al 31/agosto/99? La forma como se asignaron las cantidades, la desproporción entre legisladores, el aumento sustancial entre un año y otro, así como la no oculta preferencia a favor de legisladores de gobierno-vs-oposición (sin que ello signifique que los de oposición fueron "más transparentes" en su manejo que los de gobierno) generan un sinnúmero de interrogantes que, de vivir en un sistema democrático real y no sólo formal, constituído por instituciones gubernamentales administradas con rigurosa transparencia e independencia, encontrarían respuesta en una acción de oficio y realizarían de facto una investigación sobre el uso, destino y manejo de estos B/.165.7 millones de Estado panameño.
Las astronómicas sumas bajo el título "ejecución presupuestaria de las iniciativas parlamentarias" invitan a formular preguntas más específicas: ¿cómo se verificó que el dinero solicitado para un proyecto se destinaba en su totalidad a esa obra? ¿cómo se garantizó que no hubo malversación o transferencia de fondos hacia proyectos personales? ¿cómo se fiscalizó la rentabilidad de cada balboa invertido? ¿qué equipo intergubernamental verificó que los montos correspondían a los presupuestos presentados? ¿quién evaluó y aprobó que las obras en las comunidades eran prioritarias, reales y no creadas para favorecer el proselitismo partidista? ¿qué equipo de inspectores (arquitectos, ingenieros civiles, agrimensores, capataces) fiscalizó que los contratistas cumplieron con las especificaciones de calidad de los contratos y que el trabajo solicitado fue entregado a satisfacción del contratante, es decir el Estado panameño? ¿qué equipo de auditoría verificó que los dineros no fueron transferidos a fundaciones u organizaciones no gubernamentales (ong´s) que -directa e indirectamente- aumentaban o beneficiaban el patrimonio personal de cada legislador? ¿se auditaron los libros contables con el fin de asegurarse que los bienes adquiridos con los dineros del Estado panameño no fueron transferidos a fundaciones u ong´s particulares?
Lo invito a que intente recordar cómo se comportaron los 72 legisladores (mujeres y hombres de todos los partidos políticos) en los últimos 5 años; recuerde su conducta bochornosa, antipatriótica y demagógica; recuerde quiénes lograron avergonzarlo con sus histriónicas actuaciones públicas y provocaron sentimientos de indignación ciudadana. Ahora, conozca cómo "la corrupción a la panameña" permite que quienes han deshonrado a nuestra Patria tengan acceso a valiosos recursos. Observe un hecho notable: las partidas fueron aumentadas considerablemente en 1998, año del referendum para la reelección del Dr. Pérez Balladares. Veamos algunos sobresalientes: Roberto Abrego (proponente del proyecto de reformas constitucionales) contó con B/.3.021,000; para 1995 su partida circuital era de 321,000 y subió a 850,000 en 1998. Alberto Alemán Boyd (quien propuso para los legisladores trato de ministro de estado) recibió B/.3,070,051; su partida en 1995 era de 316,496 y para 1998 subió 899,243.74. Carlos Afú (apasionado defensor de la figura del ex mandatario) recibió B/.3,423,917; en 1995 tenía 398,000 y para 1997 alcanzó 1,103,485. Pregúntese por qué Carlos Alvarado, fue quien más dinero recibió durante los 5 años: B/.5,739,000! En 1995 manejó 411,000; en 1996 triplicó el monto llegando a 1,438,000; en 1997 recibió 1,060,000; en 1998 subió a 1,605,000 y en 1999 su partida no bajó de 1,225,000. Miguel Bush (el que almorzó con Ricardo Alberto Arias para proponerle fuese candidato presidencial del PRD) manejó un total de B/.2,971,000; en 1995 recibió 321,000; en 1997 había llegado a 750,000 y en 1998 recibió 850,000. Elías Castillo (quien confesó que su copartidaria Olivia Pomares era la maestra de las triquiñuelas) recibió B/.3,157,412; en 1995 tenía asignado 321,000; para 1997 había aumentado a 850,000 y el año de la reelección manejó 899,360. Alberto Castillero recibió B/.3,071,282; para 1995 tenía 314,162 y para 1998 su partida había subido a 889,476. Manuel De la Hoz (presidente de la comisión de presupuesto) obtuvo B/.3,355,148; para 1995 contaba con 392,929 y en 1997 subió a 1,042,716. Gerardo González (el rey del terror y el sarcasmo) recibió B/.4,519,715; en 1995 su partida era de 400,000; para 1996 había casi triplicado el monto a 1,081,026; en 1997 manejó 1,100,000; y para 1998 cuando se reeligió como presidente de la asamblea tenía 1,070,589. Balbina Herrera contó con un total de B/.3,748,020; en 1995 tenía asignado 328,020; para 1996 había aumentado a 820,000; en 1997 llegó a 1,100,000 y para 1998 recibió 900,000. Enrique Riley Puga (compadre del rey del sarcasmo, fundador del PRD y ahora valioso colaborador de los arnulfistas) recibió en total B/.2,599,313; antes de pelearse con su compadre por la candidatura a legislador en las primarias del PRD, su partida anual para el año de 1998 era de 850,000.
Es bueno conocer que también "los cambiados" esos que apoyaron y co-gobernaron con Pérez Balladares por 5 años pero que después del 2 de mayo mutaron de piel política, disfrutaron generosamente del poder del PRD y recibieron muchos dolaritos por su oportunista condición de aliados "solidarios": Haydeé Milanés de Lay manejó un total de B/.3,489,703; para 1995 contaba con 319,949 pero su cifra aumentó sustancialmente en 1997 a 1,100,000 y en 1998 cuando apoyó con entusiasmo la reelección recibió 801,823. Laurentino Cortizo (el segundo vicepresidente de la nómina de Martín) manejó en total B/.3,036,265; en 1995 contaba con una partida de 321,000 y para 1998 había llegado a 889,476. Otro de los cambiados fue Juan Peralta quien obtuvo B/.3,332,857; en 1996 tenía asignado 930,000 y en 1998 manejó 923,405.
Parafraseando a Voltaire diría "cuando se trata de partidas circuitales, todos los legisladores actúan de la misma forma". ¿Duda? Sólo espere el informe del próximo año. Espero equivocarme y que el "cambio" no sea de nombres y monto asignado. Hasta ahora no hay directriz que me permita concluir que este gobierno tenga como prioridad enfrentar la corrupción institucional y de cumplimiento a su promesa electoral de eliminar las partidas circuitales. ¿Cree que podía encontrar mejor título para este artículo?