Corrupción sigue golpeando
Como suele suceder en Panamá, cuando se trata de asuntos públicos y de los políticos, nada es exactamente lo que parece ser. Ahora resulta que un ex funcionario municipal aprobaba costosísimos proyectos con fines ocultos, “flexibilizaba” los permisos municipales, y una empresa suya era subcontratada por empresas a las que les había aprobado los permisos, mientras la ciudad agonizaba en la locura en que la han convertido, el ex funcionario municipal no estaba haciendo lo que todos suponían que debía hacer, sino que se estaba procurando beneficios espurios.
Estos hechos y tantos otros casos conocidos y aún por conocer, están socavando las bases del Estado. En esta oportunidad se abre una investigación que, además de evidencias, lo que origina es un sinnúmero de preguntas sobre hasta dónde se extiende la corrupción denunciada. En Panamá se ha entronizado, desde décadas pasadas, una perniciosa costumbre política entre funcionarios de todas las jerarquías y es la de “dejar hacer-dejar pasar”. Pero hay que ponerle un alto. Lo que está ocurriendo es el entronizamiento de la corrupción que está por agotar el sistema y sus instituciones. Situaciones como ésta, que se encuentra en un proceso inicial de investigación, supone para todos los que trabajan en el aparato administrativo del Estado, que deben de dejar de ser un miembro pasivo del mismo, pues las metas de la real democratización del país exigen una acción activa para frenar la corrupción. El peso de la demasiada corrupción podría sumergir al país en el caos.