Corrupción: ¿Un problema técnico o
Si la persona sufre de diabetes la solución ya no es técnica: un buen médico puede recetarle las medicinas adecuadas, el equipo disponible puede ser el mejor para resolver la enfermedad... pero las posibilidades de éxito dependen en buena parte de la colaboración del paciente. Se dice entonces que la solución a la diabetes es "adaptativa", pues exige que las dos partes cooperen.
¿Cómo hacer que el paciente colabore? Algunos de ellos son conscientes del peligro de un agravamiento de la enfermedad si no lo hacen; otros, aún a sabiendas de las consecuencias de no colaborar, mantienen comportamientos peligrosos. En todo caso, para que el paciente colabore es necesario que exista alguna penalización por mal comportamiento, o al menos que los costos de no hacerlo sean conocidos y creíbles por el paciente.
En muchos escritos la corrupción se analiza como si fuera de naturaleza "técnica": bastaría con un buen Gobierno, con mayor transparencia de los actos públicos, con información amplia de los negocios del Estado, etc... Este es un enfoque equivocado del problema: la corrupción necesita una solución adaptativa, en la cual tanto el corruptor como el corrupto sean obligados a la transparencia y sean castigados por sus ofensas, pues existe tanto una oferta de corrupción como una demanda por corrupción.
¿Qué pasa si los funcionarios son llevados a la justicia, pero no los corruptores? Pues que estos desarrollarán nuevos métodos de solicitar coimas, el "precio" de los funcionarios subirá, y en todo caso, al ser descubierto el delito, sólo se penalizará a una parte del problema y no a las dos, como ha sido la historia reciente el Continente. ¿Por qué el Gobierno de Costa Rica mantiene el contrato con ALCATEL, violador de las leyes nacionales a través de sus ejecutivos? ¿Estaremos dispuestos a romper con Gobiernos que a través de ayudas financieras promueven la corrupción? ¿Por qué, aún si aparentemente existen evidencias de pagos ilegales por parte de los constructores del segundo puente sobre el Canal, el Gobierno debe pagar el remanente del contrato y la deuda con el BNP? Igual puede suceder con la empresa constructora de los impresentables puentes de Albrook. Si el castigo a la corrupción sólo golpea a un lado del "mercado", la solución siempre será ineficiente y ineficaz.
Por ello, se deberían adelantar las siguientes iniciativas:
Que el Gobierno de Panamá proponga un plan hemisférico de combate a la corrupción en el cual los Gobiernos firmen un acuerdo que permita nacionalizar la inversión objeto de la demanda por corrupción, si se comprobase judicialmente tal hecho, por ejemplo, en el caso de privatizaciones o concesiones. Este plan debe ser estudiado con urgencia por internacionalistas para hacerlo compatible con convenciones o acuerdos ya firmados.
Que en una próxima cita de Cancilleres, Ministros de Economía o Presidentes aborde este tema como punto central para discutir la propuesta de Panamá.
Si se tratase de un contrato con el Estado, se declararían ipso facto sin mérito de pago las deudas pendientes de la Nación con los contratistas, y se exigiría una indemnización acorde con la falta. Este delito debería tener una fecha muy larga de prescripción para que se prolongue más allá de dos ciclos electorales.
El Gobierno debe revisar (en coordinación regional) los acuerdos vigentes de protección a las inversiones para incluir una adenda que incorpore estos elementos, o al menos que ello ocurra con futuros convenios de esta naturaleza.
Exigir que en toda contratación pública, los contratistas acepten de manera explícita las consecuencias civiles y penales de cualquiera acción delictiva a este respecto.
Estos principios deben ser adoptados por todos los países, para evitar que las jurisdicciones más laxas en estas materias se vean favorecidas respecto a las más serias. Por supuesto, que los países desarrollados exigirán que un tribunal internacional conozca de estos delitos, lo cual es lógico para sacarlo de las manipulaciones clientelistas locales. En todo caso, es importante que quienes contratan con el Estado tengan conciencia clara de las consecuencias de violar las normas anti-corrupción vigentes.
Mientras sigamos dejando en el Estado el peso de la culpa, estaremos equivocando el diagnóstico del problema. La corrupción no se resuelve con soluciones técnicas, sino con respuestas adaptativas.