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Corrupción y pérdida de memoria


Se daba entonces una encarnizada contienda política en la que salieron a relucir insultos de la más baja ralea... era cosa común. Disparos que privaron de la vida e hirieron a muchos panameños, entre ellos, al inolvidable Tóric De Icaza y al buen amigo el ex sargento Chiari. Oficiales de la Fuerza Pública se reunían abiertamente para discutir sobre la elección del Dr. Arias, temiendo que éste desatara una persecución en su contra mientras otros, unos por convicción y otros por conveniencia, apoyaban la preservación del orden constitucional. Igualmente, algunos informaban a los vecinos de la Zona del Canal lo que acontecía dentro de la institución armada. Todo esto culminó con unas elecciones en las que se hizo lo imposible por arrebatar el triunfo al Dr. Arnulfo Arias, quien finalmente, es justo reconocer, gracias a la imparcialidad decretada al final de la contienda por el general Bolívar Vallarino, recibió sus credenciales como Presidente Constitucional de la República.
Lamentablemente, el Dr. Arias también manipuló la elección de los diputados e incumplió el pacto realizado con el General Vallarino de respetar a la cúpula militar. Esto provocó que a las 11:00 a.m del 11 de octubre, al llegar al Cuartel de Panamá Viejo el coronel Pinilla con la noticia de que había sido pasado a retiro el mayor Boris Martínez Salazar, un oficial de línea vertical y comprobada honestidad que rayaba en lo inflexible, se retirara disgustado a su sede de mando en Chiriquí. Antes de las seis de la tarde, el mundo sabía que se estaba dando un golpe de Estado en Panamá, pues un ministro de Estado de Costa Rica llamó a un colega panameño para informarle que se había cerrado la frontera, lo que indicaba que la Guardia Nacional se había insubordinado contra el legítimo orden constitucional.
El político criollo desolló la noticia afirmando "todo está normal". El Dr. Arias disfrutaba de una película en el entonces Teatro Lux, donde le avisaron que la Guardia se estaba tomando el Palacio de las Garzas y por una razón que nunca he comprendido, se refugió en la ex Zona del Canal con todo su gobierno y su esposa, la actual Sra. Presidenta de la República.
Hoy vemos comerciantes que han "perdido la memoria", razón por la que, contra toda norma contable, realizaron pagos en efectivo y sin facturas, políticos que confiesan abiertamente haber recibido dinero para comprometer su voto y luego rehusan devolverlo y renunciar a su mal entendida inmunidad, pues dice un viejo adagio jurídico que "a confesión de parte, relevó de pruebas", y el amigo Afú confesó públicamente su delito, por lo que se debe aplicar aquello de que no hay inmunidad cuando se comete delito flagrante. Qué más flagrante delito que una confesión, nada menos que a través de los medios de comunicación social. Cuando unos anuncian que renunciarán a su inmunidad, el resto alega que no lo harían, sino que será la Comisión de Credenciales la que decidirá en cada caso. ¿Cuál es el miedo señores?
Todo lo anterior, aunado a un artículo que publicó mi buen amigo Alberto Conte hace algún tiempo en La Prensa, en el que con la autoridad moral que le da haber servido con la mejor de las intenciones en el gobierno inicial del Golpe del "68, cuando Martínez Salazar, en una verticalidad y honestidad increíble y jamás vista en nuestro medio, puso en prisión a un cercano pariente por una falta de honestidad, y luego sus luchas contra el gobierno "bajo el paraguas" del General Noriega, sufriera cárcel, torturas y despojo de sus bienes personales y comerciales, situación que ninguno de los gobiernos posteriores al fatídico 20 de diciembre del "89 ha remediado, nos habla del tema de la corrupción, todo lo cual me ha obligado a colocar mi granito de arena en este espinoso tema. Nuestra memoria es cortísima en este país; el juega vivo en el norte de nuestras vidas y en esto no podemos excluir a nadie, ¿quién no ha sido detenido por una infracción de tránsito y ha tratado de "arreglar el problema" en sitio? ¿Cuántas veces no dejamos la llave del agua abierta innecesariamente sin pensar que hay panameños a los que no llega el vital líquido? En fin, todos somos responsables y sólo mediante un "Mea Culpa" colectivo y una fuerte campaña educativa, saldremos de este abismo que nos lleva hacia la destrucción de nuestro sistema democrático que tan alto precio pagó en vidas y bienes el 20 de diciembre de 1989.
Hagamos memoria o vayamos a la biblioteca y leamos la prensa de los años 67 y 68; estamos repitiendo las condiciones que forzaron a los militares en ese entonces, por supervivencia los más, por razones de honor los menos, a dar el cuartelazo que muchos aplaudimos inicialmente, asqueados de nuestra clase política. Las mismas listas de "botellas" se publicaron (la variante eran los salarios pagados, cosas de la inflación), diputados abusando de su condición robaron urnas y abalearon a ciudadanos indefensos, para mencionar sólo un par de ocurrencias de la época. Más reciente tenemos el escándalo de las armas procedentes de Nicaragua y que no llegaron a Panamá. Personalmente dudo que el director Barés tenga nada que ver con esto, pero lo correcto debió ser que se hubiera establecido la comunicación inmediata al más alto nivel desde el principio y que saliera el Ministro de Gobierno y Justicia, superior jerárquico del Director de la Policía Nacional, salido con una declaración pública poniendo las cosas en su lugar, antes que la desinformación nos ocasionara un daño irreparable a nivel internacional.
La Patria reclama a hombres y mujeres grandes en momentos difíciles, cuándo aparecerá otro Dr. Belisario Porras, un Ernesto de la Guardia, un Rodolfo F. Chiari, el hombre que, sombrero en mano, rehusó una presidencia ilegal; un Raúl Arango Navarro que se negó a aceptar suplantar al Dr. Arias para legitimar el cuartelazo, para mencionar sólo aquellos panameños que ya no nos acompañan. Estamos levantando generaciones de cínicos que no creen en nada ni en nadie ante el terrible ejemplo que les damos. Por esto los resultados de las encuestas, como método de determinar la opinión de la población que no podemos desatender.
Sra. Presidenta: usted lleva sobre sus hombros la responsabilidad histórica que heredó del Dr. Arias de corregir los errores que le impidieron terminar ninguno de sus períodos presidenciales y parar el abuso de tirios y troyanos. No espere otro "cabildazo" ni otro golpe cuartelario por no haber puesto un alto al desgreño y la corruptela que vive el país. Los que empeñamos nuestra pala en defender la democracia, aún a costa de nuestras vidas, como fue el caso nuestro al asumir la Dirección del Servicio de Protección Institucional (SPI), sabiamente creada para preservar el orden constitucional, estamos en la obligación de realizar esta advertencia antes que se den consecuencias que lamentar. La Presidenta Moscoso tiene que terminar su período y tenemos que exigir y asegurarnos que tanto ella como quien la suceda en el cargo, empiecen una campaña educativa de exaltación a los valores cívicos y morales y le den la estocada de muerte a la llamada "cultura del juega vivo", mal que corroe nuestra nación desde los albores de su nacimiento como nación independiente.
Aún estamos a tiempo de poner alto a este desenfreno de corrupción, en donde lo mismo admita un político públicamente haber delinquido que lo hace otro ciudadano aduciendo "porque otro lo hizo, yo pensé que también lo podía hacer".

101 años de Panamá América

 
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