Corte Suprema
La designación del Lic. Harley Mitchel como Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, dada su idoneidad profesional y su trayectoria inobjetable, consideramos que constituyó un acierto. A este acierto se agrega afortunadamente el de que sus colegas lo hubieran escogido para presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Otro acierto ha sido el de su propia iniciativa de establecer un franco entendimiento con la señora Procuradora General de la Nación, cuyo celo y capacidades permiten considerar que ambos constituyen un binomio que puede estimarse como un rayo de luz y una esperanza para el fortalecimiento de la administración de justicia en nuestro país.
A todo ello se suma la designación de dos nuevos magistrados que como profesionales son de idoneidad reconocida y contra quienes nadie puede hacer objeciones sobre su conducta.
Estamos seguros de que, conforme ha declarado el honorable Magistrado Presidente de la Corte, se agilizarán los expedientes enviados allí por la señora Procuradora.
Hay mucha diferencia entre un presidente de la Corte Suprema de Justicia que armónicamente trabaje con la jefa de la vindicta pública a favor de quien se puede esperar la mayor libertad para investigar en vez de atarle las manos y que tenga que pedir autorización en casos determinados para ello.
"El primer deber del individuo es tener plena conciencia de su libertad, ejercerla dignamente y aprestarse a defenderla así en el campo material como el moral". (Ricardo J. Alfaro).