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Corte Suprema de Justicia


El debatido tema sobre el método apropiado a seguir para el nombramiento de los señores magistrados de la Corte Suprema de Justicia impone que le hallemos una pronta y definitiva solución. Lo medular del problema estriba en evitar que un Presidente de la República tenga injerencia en sus decisiones, por contar con el apoyo de adeptos que él mismo colocó en su seno.

Mientras el actual sistema de designación exista, jamás tendremos una Corte Suprema con la certeza de una administración de justicia imparcial e independiente y, en consecuencia, libre de opacidades.

Se dice de Inglaterra que allá el rey reina, pero no gobierna. Con nuestro sistema actual de designación de magistrados, el Presidente no solo gobierna, sino también reina a pesar de que no somos monarquía.

Convendría que se estableciera una comisión para los mencionados nombramientos. Uno de sus miembros pudiera ser designado por el Colegio Nacional de Abogados. Allí se sabe quiénes han cometido falta a la ética; se sabe quiénes son integérrimos y se sabe quiénes son capaces para integrar cada una de las salas. Convendría que representantes de organizaciones cívicas como la Fundación Panameña de Ética y Civismo, CoNEP, Transparencia Internacional, Cámara de Comercio y otras se sumen.

101 años de Panamá América

 
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