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Cortes Supremas de las Américas


Concluidas las sesiones de la Organización de Cortes Supremas de las Américas que tuvieron lugar en nuestro país esta semana, nos toca reflexionar sobre la trascendencia del evento y el papel que corresponde a la Administración de Justicia de cara al nuevo milenio.
Es oportuno destacar que dicha organizacion está presidida por un panameño, el doctor Arturo Hoyos, quien resultó electo por sus colegas en la sesión de su constitución acaecida en Washington, Estados Unidos.
Hoyos había sido gestor e impulsador de la idea, que tenía el propósito de crear un mecanismo de permanente intercambio, cooperación y consulta entre las cortes, frente a los retos que para la Administración de Justicia implica un mundo cada vez más globalizado. Su participación fue determinante para traerse a Panamá la sede permanente del organismo, cuyas instalaciones en Albrook fueron inauguradas el martes pasado.
La globalización e interdependencia en el mundo actual plantean una situación nueva que requiere de una visión que trascienda lo meramente local, que supere el estrecho marco de la jurisdicción y soberanías nacionales.
Las transacciones y delitos son cada vez más internacionales, envolviendo multiplicidad de países, legislaciones y jurisdicciones, lo cual impone la necesidad de una estrecha comunicación y colaboración.
La tendencia hoy día es considerar la modernización del Organo Judicial como pieza esencial para la globalización. De allí que, en nuestro país, una vez concluida la tarea de la apertura del mercado, la liberación de la competencia, la privatización, la simplificación de las reglas fiscales y el respeto a la propiedad intelectual e industrial, toque ahora el turno a la Administración de Justicia.
En ese sentido ha de interpretarse el creciente énfasis internacional en que se dote al Organo Judicial de una mayor independencia y de medios suficientes para cumplir su tarea. Ello se refleja en la carta que con ocasión del evento enviara el presidente norteamericano Bill Clinton, donde aboga por "un poder judicial fuerte e independiente", como salvaguarda de las garanías constitucionales y los derechos individuales. "Esta reunión ofrece una oportunidad única para el intercambio de ideas y nos ayudará a todos a aprender cómo enfrentar mejor los serios retos al imperio de la Ley en nuestro himisferio", dijo.
No es entonces casual que desde Suiza el presidente de la república, Ernesto Pérez Balladares, haya anunciado una segunda fase de reformas, que tendrá por objeto modernizar el Organo Judicial con la ayuda de un multimillonario paquete de empréstitos.
En fin, el acontecimiento constituyó todo un éxito y ejemplo de organización, que proyectó al exterior la imagen de un Panamá moderno y dinámico, que da pasos firmes hacia el fortalecimiento de su democracia y su administración de justicia.

101 años de Panamá América

 
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