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Cortesías políticas


En estos momentos el país observa, entre divertido y sorprendido, cómo los políticos se absuelven mutuamente de cualquier presunto delito electoral, político o económico y, además de eso, dan muestras de gran cortesía y cordialidad, tácitos eximentes de culpas.

Hay que destacar que esas efusividades no sólo se dan entre copartidarios distanciados sino, incluso, entre partidos antagónicos. Pero alabado sea Dios, gracias a que nuestro ambiente político, eminentemente delictivo, sea como es, ésta vez no estamos envueltos en la vorágine vecina.

Todo esto se escenifica con grandes gestos de solemnidad y pretendiendo proyectar una dignidad refutada por antecedentes y realidades actualizadas con delitos frescos. Sospecho que los zarpazos de que son víctimas el gobiernos y las instituciones, acreditan prestigio, contribuyen a cohesionar criterios de solidaridad, y como ?nada pasa?, aumenta la sensación de impunidad.

Pero las trapisondas no son solamente zarpazos en directo. Existen una y mil formas de hacer, con ingenio, que las situaciones legales se proyecten en beneficio de ya ustedes saben de quiénes. Un ejemplo, lleno de candor, es el hecho de que ?legalmente? la Asamblea Nacional de diputados, solamente puede ser juzgador por la Corte Suprema, y ésta, a su vez, por la Asamblea.

De la manera que sea, Panamá, desde la época de la colonia, era cuestionada por las ?cuentas del gran capitán?, que solía remitir a el Rey. No olvide que en Panamá, dónde más, se le perdió a Cantinflas su capa de torear bordada en oro, a la reina Isabel de Inglaterra, su diamante preferido , en el hotel Washignton en Colón; y al Papa, su sortija papal. My name es Panamá y lo seguirá siendo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América