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Cosas lodosas 


Acapararon la atención nacional con el sonado caso DMG y el incidente del envase de cerveza lanzado contra la señora Balbina Herrera, candidata presidencial.

El deplorable hecho fue magnificado con retoques de gravedad política: El salvaje atentado había mancillado el sagrado campo de la contienda electoral donde la decencia ha instalado su trono.

En un medio turbulento como ése cualquier cosa podía suceder, desde un roce atrevido hasta una puñalada mortal.

Los confusos detalles hacían difícil acoplar el rompecabezas, por lo que los ciudadanos no adivinaban cómo había sido posible que un individuo inserto en un gentío no pudo haber sido capturado inmediatamente.

Todas las personas estamos expuestas a errar en la percepción de un hecho, por el fenómeno humano muy común de ver y oír con la mente, según el cual, en vez de ver lo que vemos, vemos lo que la mente nos dice que hemos visto, y en vez de oír lo que oímos, oímos lo que la mente nos dice que hemos oído. Cuando este fenómeno afecta a periodistas, políticos, abogados, médicos y otros proveedores de servicios sensitivos y líderes de opinión, los efectos del error de percepción pueden causar daños irreparables.

La inmensa mayoría de nuestra sociedad, aún no contamidada por la descomposición, vive entre angustias y peligros. Por analogía con la frase de Octavio Paz sobre el estilo de vida de los amerindios, podemo decir que en nuestro medio el prototipo de la indecencia, del pasado, y del futuro, es el presente. Será muy difícil para los reformadores sociales del nuevo gobierno corregir la decadencia si la impunidad sigue predominando. La vergüenza ha sido derrotada por la codicia, la credibilidad está en bancarrota, la palabra de protesta y el periódico han sido ahogados y son ya impotentes de detener la diaria avalancha de lodo.

¿Y la Constitución, y la Democracia? La Constitución, ese libro prisionero que todos veneramos, es un objeto lleno de nobles intenciones que no salen de sus páginas; ¿y la Democracia? ¡Ay!, esa pobre señora simbólica alabada sólo por quienes se sirven de ella.

Los electores no tienen en mente el bienestar del país; votarán por sus candidatos, sean sinceros o no; ignorarán a Murcia, sus "inversiones", su secuestro y despojo de sus haberes. Los candidatos se han excedido con exagerado optimismo en promesas.

Algunas reformas sociales no se cumplirán, por los intereses creados por las estructuras financieras.

La lata voladora y el murciélago regalón presagian nubarrones acompañados el vuelo de cóndores, águilas imperiales y protervas garzas.

La codicia ha sido siempre un factor vil en el humano deseo del bienestar. "A un panal de rica miel/ dos mil moscas acudieron /y por golosas murieron /presas de patas en él...

mebarberena@cableonda.net

101 años de Panamá América

 
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