Cosas para no hacer
En la época del General Omar Torrijos, alguien tuvo la genial idea de poner la jubilación anticipada. Ignoro cuál fue la razón, pero estoy segura que fue demagogia. Recuerdo que en ese entonces le dije a un Ministro del momento mi preocupación porque en Uruguay habían hecho lo mismo y quebraron al Seguro Social. El reconoció que tenía razón, pero no podía hacer nada. Para mí fue uno de los errores más grandes que se cometió en detrimento de los fondos del Seguro Social.
Más adelante, en 1990, se eliminó la jubilación anticipada y el Seguro pudo respirar, aunque ya había sido afectado profundamente. No ignoramos que el renglón de Pensión, Invalidez y Muerte está en malas condiciones, porque así lo ha declarado todo mundo desde hace años. Inclusive se dice que para dentro de 20 años no habrá fondo para pagar las jubilaciones.
A pesar de esto, el gobierno da edad especial de jubilación a los educadores que son una gran cantidad, sin pensar en lo que significa para el gobierno económicamente y en la violación de la Constitución que prohíbe fueros y privilegios. Pronto se sentarán con las enfermeras y luego vendrán los trabajadores de la construcción.
Pero, lo que me llama la atención son las declaraciones del Ministro de Salud sobre disminuir la edad de jubilación. También en el 91 se subió la edad de jubilación para darle un respiro al Seguro y así se mantuvo hasta ahora que se viene hablando, hace unos meses, de la posibilidad de subir aún más la edad. Con el cariño y el respeto que me merece el Ministro, no creo que sea el momento de hacer esas declaraciones que crean expectativas, alentadoras para unos y pesimistas para otros que tememos por el futuro del renglón de jubilaciones.
Mientras el Seguro trata de hacer estudios para sobrevivir; mientras no se puede dar aumento en las jubilaciones a aquellas personas que reciben tan poco, un alto funcionario del gobierno declara la disminución de la edad. En el mundo se tiene la tendencia a elevar la edad de jubilación, dado que también ha aumentado el promedio de vida de las personas. Los que antes vivían promedio de 65 años y el Seguro se liberaba de ese gasto, ahora su promedio de vida es de 75 o más y el Seguro continúa pagando por años y años.
Diría que no es el momento de tomar decisiones impensadas; no es el momento de tomar la actitud de privatizar ATLAPA, por ejemplo. No es el momento de morder el Fondo Fiduciario, no es el momento de privatizar el aeropuerto si es cierto que rinde ganancias, como se ha dicho. Si el Centro de Convenciones llena las expectativas para lo que fue creado y, hasta ahora ha llenado un cometido en cultura, en exhibiciones, en artesanía y en una gran cantidad de actividades positivas, ¿cuál es el objeto de su venta? Lo que sucede con el aeropuerto es que no se gasta lo suficiente en mantenimiento en el primer lugar de contacto con el país.
Todas estas cosas me dejan petrificada por el temor de causar un perjuicio más que beneficio a Panamá. El movimiento laboral está causando daños grandes a la vida pública y privada y el gobierno debe tratar de poner mano fuerte; el gobierno, sobre todo, debe tomar decisiones que lleven el rumbo del país, que manejen los movimientos económicos y sociales y que nos den a los panameños la impresión de que tienen la voluntad política de solucionar los problemas. Por favor, las cosas están suficientemente enredadas para que salgan nuevas declaraciones que revuelvan más la olla. Los componentes del Ejecutivo deben tomar actitudes con seriedad, ya que ellos son responsables de las políticas que se tomen en el país en todos los aspectos.
Si hay coherencia, si se ponen de acuerdo, si dejan de decirle a la Presidenta secretos en el oído que van en contraposición con lo que dicen sus Ministros, si hay una verdadera política económica que afloje el desempleo, creo que saldremos adelante.
Más adelante, en 1990, se eliminó la jubilación anticipada y el Seguro pudo respirar, aunque ya había sido afectado profundamente. No ignoramos que el renglón de Pensión, Invalidez y Muerte está en malas condiciones, porque así lo ha declarado todo mundo desde hace años. Inclusive se dice que para dentro de 20 años no habrá fondo para pagar las jubilaciones.
A pesar de esto, el gobierno da edad especial de jubilación a los educadores que son una gran cantidad, sin pensar en lo que significa para el gobierno económicamente y en la violación de la Constitución que prohíbe fueros y privilegios. Pronto se sentarán con las enfermeras y luego vendrán los trabajadores de la construcción.
Pero, lo que me llama la atención son las declaraciones del Ministro de Salud sobre disminuir la edad de jubilación. También en el 91 se subió la edad de jubilación para darle un respiro al Seguro y así se mantuvo hasta ahora que se viene hablando, hace unos meses, de la posibilidad de subir aún más la edad. Con el cariño y el respeto que me merece el Ministro, no creo que sea el momento de hacer esas declaraciones que crean expectativas, alentadoras para unos y pesimistas para otros que tememos por el futuro del renglón de jubilaciones.
Mientras el Seguro trata de hacer estudios para sobrevivir; mientras no se puede dar aumento en las jubilaciones a aquellas personas que reciben tan poco, un alto funcionario del gobierno declara la disminución de la edad. En el mundo se tiene la tendencia a elevar la edad de jubilación, dado que también ha aumentado el promedio de vida de las personas. Los que antes vivían promedio de 65 años y el Seguro se liberaba de ese gasto, ahora su promedio de vida es de 75 o más y el Seguro continúa pagando por años y años.
Diría que no es el momento de tomar decisiones impensadas; no es el momento de tomar la actitud de privatizar ATLAPA, por ejemplo. No es el momento de morder el Fondo Fiduciario, no es el momento de privatizar el aeropuerto si es cierto que rinde ganancias, como se ha dicho. Si el Centro de Convenciones llena las expectativas para lo que fue creado y, hasta ahora ha llenado un cometido en cultura, en exhibiciones, en artesanía y en una gran cantidad de actividades positivas, ¿cuál es el objeto de su venta? Lo que sucede con el aeropuerto es que no se gasta lo suficiente en mantenimiento en el primer lugar de contacto con el país.
Todas estas cosas me dejan petrificada por el temor de causar un perjuicio más que beneficio a Panamá. El movimiento laboral está causando daños grandes a la vida pública y privada y el gobierno debe tratar de poner mano fuerte; el gobierno, sobre todo, debe tomar decisiones que lleven el rumbo del país, que manejen los movimientos económicos y sociales y que nos den a los panameños la impresión de que tienen la voluntad política de solucionar los problemas. Por favor, las cosas están suficientemente enredadas para que salgan nuevas declaraciones que revuelvan más la olla. Los componentes del Ejecutivo deben tomar actitudes con seriedad, ya que ellos son responsables de las políticas que se tomen en el país en todos los aspectos.
Si hay coherencia, si se ponen de acuerdo, si dejan de decirle a la Presidenta secretos en el oído que van en contraposición con lo que dicen sus Ministros, si hay una verdadera política económica que afloje el desempleo, creo que saldremos adelante.