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Costo de la educación


La falta de un buen sistema de Contabilidad de Costos en el Ministerio de Educación se convierte en un gran obstáculo para medir la eficiencia en la gestión de sus centros de enseñanza. No existen cifras confiables sobre cuánto cuesta la educación de un estudiante en cualquiera de sus escuelas, y por tanto, es imposible establecer metas, hacer comparaciones y evaluar resultados desde el punto de vista de la administración de los recursos. La Contabilidad que se registra actualmente no permite este cálculo. Ni siquiera es posible calcular el valor de los activos para asignarle su porción correspondiente al costo por depreciación, operación indispensable para lograr la sostenibilidad de cualquier empresa exitosa. Recientes declaraciones de las autoridades del Ministerio hablaban de terrenos que no figuraban entre los activos, porque su propiedad no había sido registrada. Como una medida para salir del paso y responder a los que se interesan por saber lo que cuesta educar a un estudiante en Panamá, las autoridades dividen el presupuesto asignado al Ministerio entre el número de alumnos matriculados en sus escuelas, sin discriminar entre gastos de funcionamiento e inversión, y sin calcular los años que debe cursar el graduado, deduciendo la deserción y el fracaso. ¿Qué gestión puede hacer el director de escuela sin las herramientas que le permitan conocer cual es su eficacia en el uso de sus fondos? Mientras tanto seguimos arrojando cuantiosos recursos al hueco negro de un sistema. Una buena administración podría permitirnos mejorar la infraestructura y compensar a los educadores como se merecen, pero parece que esa no ha sido la prioridad de las autoridades que han pasado por el Ministerio. Confiamos en que la situación cambie cuando la transformación integral del sistema sea una realidad.

101 años de Panamá América

 
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