Coyuntura Panamá y el próximo año 2010
Hace algunas semanas, escribí que la Carta Democrática, con el golpe en Honduras quedó herida de muerte y en efecto, la realidad latinoamericana, viene dando muestra que las contradicciones entre nuestro países tenderá a complicarse en medio de un ambiente donde las pugnas suponen alto rasgos donde las posiciones y actitudes surcan el camino de la constitución de bloques que van desde la derecha hacia la izquierda o viceversa.
En ese contexto, nuestro país, su gobierno parece haber tomado partida, entre uno u otro de los extremos mencionados, lo que nos coloca en una situación nada cómoda y nos aleja de nuestro papel mediador, conciliador y de buenas relaciones con todos los países de nuestro continente latinoamericano. Históricamente el enfoque multilateral como guía para la acción diplomática le ha producido buenos dividendos a Panamá y a los panameños. No sobreestimemos el papel del Canal, como tabla de salvación para muchos de nuestros problemas económicos; debemos corregir el rumbo que se le vienen dando a nuestra política en el campo internacional.
En el plano nacional, se auguran problemas de alta tensión; no observamos una mejoría en el alto costo de vida de los panameños; todo lo contrario esta situación amenaza con producir grietas en nuestra sociedad, sobre todo cuando se cierne sobre la economía incrementos del petróleo y reformas fiscales que ya vienen generando cierto grado de ansiedad e incertidumbre. La pregunta de cajón que se hace el pueblo panameño, ¿Quién cargará con el pago de los platos rotos que ocasionará el fenómeno arriba mencionado? A lo anterior, hay que agregar el ambiente climático, que viene afectando drásticamente a nuestros productores del campo que invierten en rubros importantes de la actividad alimentaria de los panameños.
La seguridad ciudadana seguirá estando en la agenda de los panameños, como cuestión prioritaria, muy a pesar, de los ingentes esfuerzos del gobierno nacional, la policía en concreto, de enfrentar la delincuencia, sobre todo la organizada.
En materia de educación, hay que dejar atrás el discurso y la retórica; el país no resiste continuar con cánones y paradigmas desfasados. En cuanto a administración de justicia, no albergamos muchas esperanzas, el desideratum Constitucional, en esta materia, sigue siendo una asignatura pendiente.
Aspiramos a que no se nos mal interprete, cuando describimos tales escenarios, sino llamar la atención, de tal suerte que se pongan en marcha cuanta estrategia sea necesarias para conjurar o exorcizar tales demonios, que de no hacerse, no habrá manera de evitar el conflicto. El recurso de la fuerza y la imposición, en tales circunstancias son malas consejeras. El gobierno nacional, por encima de las caracterizaciones de naturaleza ideológicas, tiene que entender y aprender que los diálogos, las consultas con la sociedad civil, con la población. constituyen instrumentos de una saludable democracia .