Crecimiento real o ciencia ficción
Entre los diversos mecanismos que los economistas han propuesto como medios para probar la veracidad de una determinada teoría o modelo económico se destaca el que insiste en su capacidad de generar predicciones acertadas, las que luego resultan indispensables para realizar una política económica y social certera. Es así, por ejemplo, que una proyección inadecuada, proveniente de un modelo que no refleja correctamente la realidad, llevaría a un cálculo erróneo de los ingresos fiscales, que terminaría por comprometer toda la lógica y las prioridades del gasto gubernamental contenidas en el presupuesto nacional.
El reciente pronóstico de la actual administración, anunciado con gran fanfarria a nivel internacional, de acuerdo al cual la economía panameña crecerá en términos reales en 5.2% durante el presente año sufre de un grave nivel de sobrevaloración, que muestra la incapacidad de las autoridades económicas del país de realizar proyecciones realistas y útiles para la formulación de la política económica. Esto es claro si se tienen en cuenta varios elementos del contexto internacional, así como del local.
En el ámbito global, en primer lugar, se debe tener en cuenta que la recuperación de la economía norteamericana, que constituye el centro cíclico de la nuestra, mostrará, en el mejor de los casos, una recuperación moderada y lenta, la que a decir de Paul Krugman podría hasta desembocar en una segunda caída. Por su parte, en segundo lugar, el crecimiento de la China, si bien resulta notable, se viene sosteniendo en una tendencia exportadora que más que generar una nueva demanda efectiva global, solo logra desplazar el mercado a otros países. En el caso de Europa, en tercer lugar, la actual situación de Grecia, junto a la complicada situación de España, Portugal e Irlanda, no permite pronosticar un ritmo elevado de crecimiento. En el terreno más cercano, en cuarto lugar, los problemas generados a nivel de las divisas y los derivados de la sequía en algunos de los mayores compradores de la Zona Libre de Colón cierran el círculo del conjunto de los problemas del contexto externo, que contrastan con la cifra optimista de desarrollo propuesta por el actual equipo económico de gobierno. A esto se deben agregar los factores internos que apuntan en la misma dirección. Entre estos se debe destacar el impacto de los factores climáticos sobre el sector agropecuario, el fin del boom en la construcción de viviendas de lujo y la inevitable incertidumbre que necesariamente generará el proceso de discusión de la reforma tributaria.
Se trata, a final de cuentas, no solo de un hecho que demuestra, como se adelantó, la notable falta de habilidad del actual equipo económico de gobierno para realizar pronósticos válidos, sino de lo que parece una forma básicamente propagandística de vender un modelo de crecimiento económico centrado en la apertura indiscriminada, el cual profundiza la forma concentrante y excluyente de nuestra economía con el fin de beneficiar los intereses del comercio especulador.