Crecimiento sin salud pública
En medio de las altas tasas de crecimiento que muestra la economía nacional, los indicadores sociales nos dicen que se está deteriorando el estado de salud de la población. Están apareciendo casos de enfermedades transmisibles que son el resultado de una gigantesca falla en las políticas de prevención. Prevenir es mejor que curar, y es más barato.
Si las autoridades de salud no han aprendido el supremo valor de los programas de prevención y monitoreo, es porque le apuestan a los enfoques medicalizados, según los cuales la salud consiste en ir al médico y comprar medicamentos.
"Todo el dinero del mundo" no alcanzará para pagar médicos, instalaciones y medicamentos de una población enferma. Es necesario desarrollar programas efectivos de prevención y un cuidadoso monitoreo del comportamiento de los vectores para saber dónde hay que intervenir con intensidad y efectividad, antes de que sea tarde. La riqueza no tiene sentido si no produce bienestar colectivo y una mejor calidad de vida para la población. Esta es una muestra más de que el cacareado crecimiento económico, que se enfoca como un incremento en la producción de bienes y servicios, no tiene relación directa ni uniforme con el desarrollo humano. Algo estamos haciendo mal que no podemos convertir la riqueza en bienestar colectivo, ni transformar el crecimiento en desarrollo. Las autoridades deben reforzar el enfoque de salud pública y fortalecer los programas preventivos. Estamos a tiempo.